Una
reflexión seria sobre los Diezmos
y Ofrendas
Hace unos años escuché
a un excelente ventrílocuo
costarricense hablar de Dios. Este
hombre, por nombre escénico
‘Coco’, testificó
que el Señor Jesús ha
cambiado su vida y ahora usa su talento
para la obra de evangelizar. El mensaje
tiene un atractivo especial para los
jóvenes y creo que está
logrando mucho en ese campo.
Algo que me pareció interesante
fue la manera en que se expresó
cuando llegó la hora de la
ofrenda. Él dijo que esta parte
del culto era muy importante y paso
a decir que es la oportunidad para
nosotros darle a Dios. Exhortó
al auditorio a dar generosamente,
sin embargo, dijo que los que no podían
dar se sintieran ‘bienvenidos
a recibir’.
Creo que la manera en que él
abordó la situación
apeló al corazón y por
su parte el corazón se encargaría
de mover el bolsillo. Lamentablemente
muchos no lo hacen de una manera tan
considerada y profieren palabras faltas
de tacto y de buen gusto. Irritan
a muchos y encima les colocan una
carga de culpabilidad por sentirse
ofendidos.
La consideración que sigue
tiene el propósito de exponer
de la manera más honesta que
pueda, lo que La Biblia misma y otras
publicaciones responsables dicen sobre
el tema de dar a Dios en el sentido
material.
Es fácil concluir que aquellos
que investigan este tema están
tratando de evadir la responsabilidad
financiera que el diezmar supone.
El juzgar a alguna persona de esa
manera es arrostrarse el papel de
juez, el cual pertenece solo al Rey
nombrado, Jesús.
Si alguien procura torcer la palabra
de Dios para su propio deseo egoísta,
será juzgado por aquel que
tiene el derecho a hacerlo. Jesús
no ha pedido ni necesita ayuda humana
en su trabajo de Juez.
La pregunta es:
1. ¿Está justificado
y autorizado algún hombre en
el día presente, bajo el amparo
de las escrituras, a demandar el diezmo
de otras personas?
2. ¿Sería
apropiado que sugiriera que la bendición
de Dios, sea ésta económica
o de otra índole está
atada a la obediencia a este arreglo?
El Sacrificio de Mayor Valor
La primera mención de alguien
dando al Creador se encuentra en
Génesis 4:3-5, donde se registra
que los dos primeros hijos de Adán
y Eva trajeron una ofrenda a Dios.
Por primera vez en la historia bíblica,
Dios expresa aprobación en
el caso de Abel y la desaprobación,
en el caso de Caín, con relación
a una ofrenda.
También se puede deducir,
por el derrotero de Caín,
que la condición de corazón
del que presenta la ofrenda es lo
que determina si esta es acepta
a Dios y no necesariamente la ofrenda
misma.
La Biblia no explica que movió
a estos humanos a ofrendar. Lo cierto
es que esto estableció un
patrón que ha continuado
por milenios.
En él capitulo 8 vers. 20,
21 de Génesis encontramos
que Noé, después de
haber descendido del arca, presentó
holocausto a Jehová y esto
fue de Su agrado.
Esto estableció un patrón
para los siervos de Dios y dentro
del arreglo patriarcal cada jefe
de familia funcionaba en calidad
de sacerdote, haciendo sacrificios
e intercediendo a favor de los miembros
de su clan. Vea Job cap. 1
El Diezmo
La acertada definición que
sigue está tomada de la Reina-Valera
1995 Edición de estudio.
DIEZMO: Décima
parte consagrada a Dios. La Ley
requería que la décima
parte del grano, del vino y del
aceite producido cada año,
así como los primogénitos
de los rebaños y las manadas,
fueran entregados a los levitas
y sacerdotes (Levíticos 27.30–32;
Deuteronomio 14.22; 2 Crónicas
31.5; Nehemías 10.38; Malaquías
3.10).[1]
Esto pudiera dar a entender que
el diezmo se originó dentro
del marco bíblico. La realidad
es que el diezmo era practicado
por naciones del mundo antiguo tales
como Babilonia, Siria y la China
muchos siglos antes de que los judíos
recibieran la ley.
Estaba comúnmente
relacionado con prácticas
religiosas y algunos creen que se
originó como producto de
la utilización de los dedos
de las manos y los pies para contar,
de ahí que se diera una parte
correspondiente a un décimo.
El diezmo entregado
por los no israelitas era más
o menos igual al de los israelitas
y representaba dos cosas: ofrendas
tanto religiosas como políticas.
La primera mención
bíblica de la idea de hacer
una ofrenda a alguien equivalente
a la décima parte o diezmo
es la hayamos en Génesis
capítulo 14:
Melquisedec bendice a Abram
17Cuando volvía de derrotar
a Quedorlaomer y a los reyes que
con él estaban, salió
el rey de Sodoma a recibirlo al
valle de Save, que es el valle del
Rey. 18Entonces Melquisedec, rey
de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,
sacó pan y vino; 19 y lo
bendijo, diciendo:
«Bendito sea Abram del Dios
Altísimo, creador de los
cielos y de la tierra; 20 y bendito
sea el Dios Altísimo, que
entregó a tus enemigos en
tus manos». Y le dio Abram
los diezmos de todo.[2]
Note varias cosas:
Melquisedec salió
al encuentro de Abraham y toma la
delantera en el dar al ofrecerle
pan y vino. ANTES de que Abraham
respondiera con su diezmo, ya este
personaje, el cual fue reconocido
por Abraham como “sacerdote
del Dios Altísimo”,
lo había bendecido. De ahí
que La Biblia de estudio Plenitud
en una nota señala que Abrahán
reciprocó la hospitalidad
de Melquisedec dándole la
décima parte de todos sus
bienes (del botín).
Melquisedec también había
apropiadamente reconocido a Abraham
como un hombre de Dios y quizás
por eso procedió a bendecirlo.
Por otra parte, es obvio que Jehová
movió, los asuntos de tal
forma que se estableció un
modelo profético el cual
se mencionó en el Salmo 110:4
y que el escritor de la carta a
los hebreos (quizás Pablo)
identificó.
Este incidente de Abraham con Melquisedec,
en Génesis, de ninguna manera
revela que Abraham era un “diezmador”,
como alegan algunos. No hay registro
de que Abraham diezmara, ni antes
ni después. Lo significativo
de esta ocasión es el modelo
que prefiguró relacionado
a nuestro Rey y Sacerdote Jesús
(Más sobre este tema en párrafos
siguientes).
Por ejemplo, recientemente encontraron
los restos de un individuo perteneciente
a una tribu de indígenas
americanos desaparecida hace cientos
de años. Todo parece indicar
que éste había comido
carne humana antes de morir. ¿Quiere
decir esto que esa tribu practicaba
el canibalismo? Quizás, pero
no hay evidencia concluyente de
que sí lo eran. Supongamos
que a alguien le conviene que ellos
hayan sido caníbales. Entonces
ese alguien hará todo lo
posible por añadirle peso
más allá del que tiene
el hallazgo.
La otra referencia a diezmo en Génesis,
se hace con referencia a Jacob,
no como parte de una práctica,
sino de un convenio con Dios. En
este convenio, Jacob hizo un voto.
Génesis 28:20 Allí
hizo voto Jacob, diciendo:
«Si va Dios conmigo y me guarda
en este viaje en que estoy, si me
da pan para comer y vestido para
vestir 21y si vuelvo en paz a casa
de mi padre, Jehová será
mi Dios. 22Y esta piedra que he
puesto por señal será
casa de Dios; y de todo lo que me
des, el diezmo apartaré para
ti».[3]
Un detalle interesante aquí
es que el diezmo sería parte
de un voto condicionado por lo que
Dios haría primero. Tal como
en el caso de Melquisedec, Jacob
debió haber conocido el relato
del encuentro de su abuelo Abraham
con este personaje y quizás
de ahí que seleccionara la
décima parte como la porción
que ofrece a Dios como retribución.
Si el diezmo era una práctica
común entre Abraham y sus
descendientes, ¿cómo
podía Jacob usarla para negociar
con Dios, si ya estaba obligado
a diezmar? La realidad es que el
dar la décima parte a Dios
no aparece en el registro Bíblico
como algo requerido hasta que la
Ley fue entregada al pueblo. Toda
otra declaración va más
allá de las escrituras y
pertenece al campo de la extrapolación
y especulación.
Cuando se estableció la nación
teocrática de Israel, el
diezmo cobró forma de ley.
Deuteronomio 14:22
22Indefectiblemente diezmarás
todo el producto del grano que rindiere
tu campo cada año. 23Y comerás
delante de Jehová tu Dios
en el lugar que él escogiere
para poner allí su nombre,
el diezmo de tu grano, de tu vino
y de tu aceite, y las primicias
de tus manadas y de tus ganados,
para que aprendas a temer a Jehová
tu Dios todos los días.
24Y si el camino fuere tan largo
que no puedas llevarlo, por estar
lejos de ti el lugar que Jehová
tu Dios hubiere escogido para poner
en él su nombre, cuando Jehová
tu Dios te bendijere, 25entonces
lo venderás y guardarás
el dinero en tu mano, y vendrás
al lugar que Jehová tu Dios
escogiere; 26y darás el dinero
por todo lo que deseas, por vacas,
por ovejas, por vino, por sidra,
o por cualquier cosa que tú
deseares; y comerás allí
delante de Jehová tu Dios,
y te alegrarás tú
y tu familia. 27Y no desampararás
al levita que habitare en tus poblaciones;
porque no tiene parte ni heredad
contigo.
Este arreglo tenía un propósito
definido en relación al sacerdocio
y mostraba, como otros aspectos
de la ley, la necesidad de ser apreciativos
por todas las cosas que Jehová
proveía a su pueblo.
Cuando en los días de Malaquías
la nación abusó de
la bondad de Dios, descuidaron la
adoración y entre otras cosas
dejaron de diezmar en acorde con
la ley, fueron reprendidos por Dios.
El espíritu generoso que
se manifestó cuando se pidió
la ofrenda para el Tabernáculo
no estaba presente.
Éxodo 25:1-2, 35:20-22 y
36:6-7
1Jehová habló a Moisés,
diciendo: 2Di a los hijos de Israel
que tomen para mí ofrenda;
de todo varón que la diere
de su voluntad, de corazón,
tomaréis mi ofrenda.
20Y salió toda la congregación
de los hijos de Israel de delante
de Moisés. 21Y vino todo
varón a quien su corazón
estimuló, y todo aquel a
quien su espíritu le dio
voluntad, con ofrenda a Jehová
para la obra del tabernáculo
de reunión y para toda su
obra, y para las sagradas vestiduras.
22Vinieron así hombres como
mujeres, todos los voluntarios de
corazón, y trajeron…
6Entonces Moisés mandó
pregonar por el campamento, diciendo:
Ningún hombre ni mujer haga
más para la ofrenda del santuario.
Así se le impidió
al pueblo ofrecer más; 7pues
tenían material abundante
para hacer toda la obra, y sobraba.
En Malaquías vemos que la
nación no debería
ver los requisitos de la ley como
algo meramente ceremonial, exterior
al hombre mismo, independiente de
la condición de corazón.
Un ejemplo sobresaliente de esto
lo encontramos en la ocasión
en que Saúl presuntuosamente
hizo el papel de sacerdote cuando
Samuel se demoraba. La obediencia
misma era de mayor importancia que
el sacrificio.
Cuando Jesús quiso contrastar
la situación de dos hombres
que subieron al templo a adorar,
hizo mención de la afirmación
hecha por el fariseo referente a
que ‘diezmaba’, y en
su mente esto de por sí representaba
“puntos” a su favor.
El recaudador de impuestos ni siquiera
hizo mención de esto y sin
embargo bajó “más
aprobado” que aquel. (Lucas
14:9)
¿Que aprendemos de todo esto?
Que a la hora de adorar, la cosa
de verdad importante, es el corazón.
Por otra parte, hombres fieles del
Cristianismo, empezando por su fundador,
reconocieron el valor práctico
del dinero, hasta el punto de tener
una caja donde guardaban los fondos
contribuidos a ellos.
Cuando se formó la congregación
Cristiana ungida por el Espíritu
Santo en Jerusalén, nuevamente
se atendieron las necesidades de
los allí presentes.
Muchos han escrito sobre este asunto
y lo que tenemos en el Nuevo Testamento
me basta. Los cristianos verdaderos,
‘cuidaron de las viudas y
huérfanos.’
En el Nuevo Testamento no hay base
alguna para la práctica del
diezmo después de que la
Ley fue clavada a la cruz. Con sólo
leer las cartas Paulinas nos damos
cuenta de que esta práctica
jamás existió. Por
el contrario; la exhortación
es a dar generosamente ‘según
hayamos prosperado.’ Si alguien
propone asignarle un por ciento
a su dar, fantástico.
Pero no haga de ello una manifestación
farisaica para juzgar a otros. Tampoco
permita que nadie le imponga requisitos
de la Ley, a usted que goza de la
adopción Divina, porque recuerde;
“los hijos del rey”
no pagan tributos.
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Referencias
[1] Reina-Valera 1995—Edición
de Estudio, (Estados Unidos de América:
Sociedades Bíblicas Unidas)
1998.
[2] Reina-Valera 1995—Edición
de Estudio, (Estados Unidos de América:
Sociedades Bíblicas Unidas)
1998.
[3] Reina-Valera 1995—Edición
de Estudio, (Estados Unidos de América:
Sociedades Bíblicas Unidas)
1998.