Vamos
a dar inicio a este breve estudio, con una
pequeña reflexión sobre el
porqué vino nuestro Señor
Jesús?; para que poco a poco vayamos
entendiendo de qué nos habla La Biblia
en su totalidad.
Este documento, tiene
el propósito de compartir con ustedes
de la manera más honesta, lo que
todas las »organizaciones religiosas«
no le dan a conocer a sus miembros, debido
a que sus diferentes »Sindicatos
de Pastores y Escuelas de Teología«
en casi todos los países del mundo,
se ponen de acuerdo sobre lo que se debe
enseñar y lo que no se debe enseñar
en sus organizaciones.
Por tal razón,
al presentar nosotros textos bíblicos
que éstos miembros (a pesar de
que muchos tienen hasta 30 años
de pertenecer a éstas organizaciones)
desconocen por completo, es que en innumerables
ocasiones se nos llama herejes y hasta
nos maldicen, todo esto por escudriñar
Las Sagradas Escrituras como ellas mismas
lo mandan, obviamente hay unas pocas organizaciones
distintas a la gran mayoría, que
lamentablemente son muy pocas.
Iniciemos el estudio
con una pequeña pregunta para usted:
¿Qué dice
La Biblia que debemos hacer para tener
vida eterna?
El 99.99%
de las personas a las que yo les he preguntado
esto, me han contestado con las Escrituras
en las cuales Jesús dice que cualquiera
que creyese en
él tiene vida eterna, como
en Juan 3:16.
Mi próxima pregunta sería:
¿Creer qué?
La respuesta es siempre:
que Jesús
murió por nuestros pecados.
La respuesta está casi
correcta y completa, pero están
omitiendo
una mitad muy importante.
Ahora mismo usted probablemente
se está diciendo:
"¿que podría
ser?"
Permítame contestar
esta pregunta con otra pregunta:
¿Para qué
vino Jesús a este mundo?
De nuevo, la respuesta
es: que Jesús
vino para morir en la cruz y pagar nuestros
pecados. Vamos a examinar la razón
que Jesús mismo nos da acerca de
por qué Él vino:
Jesús nos dijo
claramente a que vino:
Pero
él (Jesús)
les dijo: Es
necesario que también a otras ciudades
ANUNCIE El
Evangelio del Reino de Dios; porque
PARA ESTO HE SIDO
ENVIADO. (Lucas
4:43)
Pablo reafirmó
lo que Jesús dijo:
Pues
os digo, que
Cristo Jesús vino…
para confirmar
las promesas hechas a los padres,
(Romanos 15:8)
Jesús, claramente
nos dice a que vino y pablo nos lo reafirma,
pero, usted se estará preguntando
en este momento si Jesús no murió
por nuestros pecados?
Déjeme confirmarle
que nuestro Señor Jesús,
Sí
murió por nuestros pecados.
Pero la declaración
hecha por nuestro Señor Jesús
va más allá de lo que parece,
y son realmente pocas las personas en
busca de la verdad, para la gran mayoría
las respuestas correctas son las que les
han sido impuestas por sus organizaciones,
y dejan completamente a un lado las respuestas
y ejemplos de nuestro Señor Jesús,
recuerda usted cuando Jesús fue
al desierto para ser tentado, de qué
manera le respondió al tentador?
Él nos dio un
excelente ejemplo de cómo debemos
responder nosotros, él respondió
con lo que dicen las Escrituras, y nosotros
sus discípulos contemporáneos
debemos seguir su ejemplo, respondiendo
de la misma manera, con:
Las
Sagradas Escrituras.
Aunque esto implica conocer las escrituras
en su totalidad, y cómo, cuándo
y dónde fueron conformadas, y por
quién? Veamos como respondió
nuestro Señor Jesús y pongamos
en práctica su ejemplo:
Él
respondió y dijo: ESCRITO
ESTÁ: No
sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios.
Jesús
le dijo: ESCRITO
ESTÁ también: No
tentarás al Señor tu Dios.
Entonces
Jesús le dijo: Vete,
Satanás, porque ESCRITO
ESTÁ: Al
Señor tu Dios adorarás,
y a él sólo servirás.
(Mateo 4:4, 7,
10)
Realmente usted no se
ha detenido nunca tan siquiera un minuto
a analizar estos versículos; ¿porque
seguir otros ejemplos y tradiciones, y
no el ejemplo de Jesús mismo? También
podemos ver que el diablo conoce las Escrituras,
esto nos debería preocupar, porque
si él las conoce y nosotros no,
cómo responderemos?
Entonces el diablo le
llevó a la santa ciudad, y le puso
sobre el pináculo del templo,
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate
abajo; porque escrito está:
A sus ángeles
mandará acerca de ti,
y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
(Mateo 4:5, 6)
Nuestro Señor
Jesús respondió a las tentaciones
del diablo con las escrituras, hagamos
nosotros lo mismo, respondamos con las
escrituras; es por eso que a la pregunta
de: ¿A que dijo Jesús que
Vino? Las personas generalmente no le
atinan a la respuesta.
El detalle es que, al
parecer no todos estamos conscientes de
que Satanás no quiere que nadie
se salve, es por esa razón que
él se encargó de hacer tantas
religiones, denominaciones y ministerios,
con el único y exclusivo propósito
de pervertir el evangelio original y singular
del que nos habla La Biblia, y nosotros
por no Leer La Biblia no hemos confirmado
por cuenta propia, si lo que se dice por
allí está o no en Las Sagradas
Escrituras. Estas organizaciones se encargan
de decirle a la gente lo que ellos quieren
escuchar, y no lo que realmente dice La
Biblia en su contexto.
Volviendo a la pregunta
sobre a qué dijo Jesús que
vino, usted dirá que hay contradicción,
entre si Jesús vino o no a morir
por nuestros pecados? Pero recuerde que
Dios no
se contradice, inmediatamente vamos a
darnos cuenta de qué es lo está
sucediendo aquí.
Para comenzar; a través
de los años se nos ha dicho que:
no es necesario leer La Biblia para aceptar
a Jesús, ¿verdad?
Voy a presentarle una
lista de las frases más comunes
utilizadas por los »líderes
religiosos« y que los “hermanos”
han copiado y ponen en práctica
a la hora de "evangelizar"
a una persona:
1.- No es necesario
leer La Biblia para ser cristiano (para
aceptar a Jesús, para conocer a
Dios)
2.- No se meta a ese rollo de leer mucho
La Biblia, porque se puede volver loco!
3.- Se va a confundir (lo están
confundiendo, está confundido)
4.- Es que usted lee mucho!
5.- Es que usted es un niño espiritual
que se deja llevar de cualquier viento
de doctrina.
6.- Usted no es cristiano, porque no está
en una Iglesia (Organización religiosa,
adventista, bautista, etc.)
7.- Usted está cuestionando a Dios,
al cuestionarnos a nosotros (al líder)
al buscar en La Biblia.
8.- El espíritu santo no puede
morar en usted, porque usted es un vaso
sucio!
9.- A usted le tiene que explicar una
persona que tenga discernimiento espiritual.
10.- Es que usted todo se lo toma literal.
11.- Dice la palabra que usted tiene que
someterse a sus líderes.
12.- Usted sabe lo que significa Satanás,
usted lo es porque no se somete, quiere
dividir.
13.- Es que usted sabe mucho!
14.- Los tiempos de La Biblia eran otros
tiempos, ahora hay que interpretarla y
ajustarla a la época.
15.- No le haga caso al Internet, todo
es montaje!
16.- Usted no puede usar la razón
para entender La Biblia, olvídela,
sométase!
17.- Usted no puede usar la lógica
para entender La Biblia, olvídela,
sométase!
18.- Un versículo es suficiente
para que usted entienda!
19.- Eso no es lo que dice el versículo,
así lo entiende usted para no someterse!
20.- Usted es un blasfemo, todas las biblias
son iguales, el Verbo es Jesús
aunque no lo diga!
Pero se ha detenido
usted por un momento siquiera, a escudriñar
Las Escrituras y corroborar que realmente
tiene base bíblica lo que le han
dicho a través de los años?
Supongo que algunos
(la verdad creo que muy pocos) Sí,
pero la gran mayoría, las grandes
masas, los de las mega "iglesias",
los de las grandes convenciones NO.
La razón que
Jesús vino fue para proclamar el
mensaje del Reino de Dios. Lea por favor
los siguientes versículos:
Lucas 8:1
"Aconteció
después, que Jesús
iba por todas las ciudades y aldeas, predicando
y anunciando El
Evangelio del Reino de Dios."
Mateo 1: 14-15
"Después
que Juan fue encarcelado, Jesús
vino a Galilea predicando El
Evangelio del Reino de Dios. Diciendo:
El tiempo se ha cumplido, y el Reino
de Dios se ha acercado."
El
Reino de Dios, es también
referido como: El
Reino de los Cielos, El
Evangelio del Reino, La
Palabra de Dios, El
Evangelio, La
Palabra del Señor, El
misterio del Evangelio, El
Evangelio de Cristo, La
verdad y el Verbo. Todos estos
son los títulos principales que
se han usado para referirse al Reino
de Dios. Hay muchas más,
las cuales no se usan frecuentemente.
Pero éstas serán suficientes
para este breve estudio.
La razón por
la cual él murió en la cruz
fue para que nosotros podamos ENTRAR
al Reino
de Dios. Cuando Jesús dice
que todo aquél que creyere en mí
tiene vida eterna, el no está hablando
de creer que él murió por
nuestros pecados, él estaba vivo
todavía cuando dijo esto. Ni siquiera
los Apóstoles entendieron a cerca
de la resurrección
hasta el mismo
final.
Cuando Jesús
y los Apóstoles están llegando
a Jerusalén, Jesús por tercera
vez, trata de explicarles el por qué
Él tiene que morir, y todavía
ellos no entendieron.
"Pero
ellos nada comprendieron de estas cosas,
y esta palabra
les era encubierta,
y no entendían lo que se les decía"
(Lucas 18:34)
Pero mucho antes de
éste episodio, Lucas habla de Jesús
mandando a los 12 Apóstoles a predicar
el reino de Dios:
"Y
los envió a predicar el Reino
de Dios,
y a sanar los enfermos" (Lucas
9:2)
Entonces, Él
mandó a los setenta y dos a proclamar
el Reino de Dios:
"Y
sana a los enfermos que en ella haya,
y decidles: Se ha acercado a vosotros
el Reino
de Dios"
(Lucas 10:9)
Obviamente la resurrección
de Jesús no es parte del mensaje
acerca del Reino
de Dios, que Jesús y los
Apóstoles estaban proclamando en
ese tiempo.
El mensaje del Reino
de Dios es el tema central del
Antiguo y del Nuevo Testamento. Cuando
Jesús se le apareció a ellos
después de la resurrección
por cuarenta días, su mayor instrucción
era todavía sobre el Reino
de Dios.
"Se
presentó vivo con muchas pruebas
indubitables, apareciéndoseles
durante cuarenta días y hablándoles
acerca del Reino
de Dios"
(Hechos 1:3)
Esta era la misión
principal de Jesús y los Apóstoles,
de proclamar el Reino
de Dios. Aquí hay algunos
ejemplos más:
Mateo
24:14 (Jesús habla)
"Y será
predicado ESTE Evangelio
del Reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y ENTONCES
vendrá el fin."
Hechos 8:12
"Pero
cuando creyeron a Felipe, que ANUNCIABA
El Evangelio
del Reino de Dios,
y el nombre de JESUCRISTO."
Hechos 19:8
(Pablo)
"Y entrando
Pablo en la sinagoga, habló con
denuedo por espacio de tres meses, discutiendo
y persuadiendo acerca del Reino
de Dios."
Hechos
20:25 (Pablo)
"Y ahora he aquí,
yo sé que ninguno de todos vosotros.
Entre quienes he pasado predicando el
Reino de Dios,
verá más mi rostro."
Hechos
28:23 (Pablo)
"A los cuales les
declaraba y les testificaba el Reino
de Dios desde la mañana
hasta la tarde, persuadiéndoles
acerca de JESÚS, tanto por la ley
de Moisés como por los profetas."
Hechos
28:31 (Pablo)
"Predicando el
Reino de Dios
y enseñando acerca del Señor
JESUCRISTO."
Su próxima pregunta
será:
¿Cuál
es el mensaje del Reino
de Dios y por qué yo no
he oído mucho de esto antes?
La razón por
la que usted no ha oído mucho del
mensaje del reino de Dios antes es porque
este es el mensaje
que Satanás odia más,
porque es el mensaje
que lo salva a usted. El resumen
del mensaje del Reino
de Dios que está profetizado
por los profetas hebreos es así:
"El Reino
de Dios será establecido
por todo el mundo con una Jerusalén
restablecida como su
capital y el
Mesías (Jesús,
a quien Dios resucitó),
como el rey ideal
de Dios de la nueva Israel, administrando
un gobierno ideal. Será un gobierno
de paz y justicia, y nosotros los santos
resucitados, ayudaremos
a Jesús en su administración."
Este es el mensaje,
el cual nosotros debemos creer.
¿Por qué?
Porque este es el tema
de La Biblia entera, La razón de
la resurrección no fue solamente
para perdón de nuestros pecados,
sino también como prueba de que
Jesús fue quien dijo que era, El
Mesías.
Cuando Jesús
dijo que cualquiera que creyera en él
tendría vida eterna, él
estaba diciendo que cualquiera que creyera
que él era El
Mesías, tendría vida
eterna, no que los que creyeran que él
había muerto por nuestros pecados
tendrían vida eterna.
Se suponía que
El Mesías
muriera por nuestros pecados, pero eso
era solo una parte del mensaje del Reino
de Dios. No es el mensaje completo.
Así es como Satanás ha tratado
de desviar las cosas, y mirando a la situación
de ahora, Satanás casi se ha salido
con la suya.
Si ustedes quieren ver
la seriedad de éste mensaje y como
Satanás trata de que ustedes no
lo entiendan lea por favor la Parábola
del Sembrador:
Lucas 8:11-12
"La
semilla es la palabra
de Dios
(significa "palabra
del reino",
compare esto con
Mateo
19:19)
Y los de junto al camino
son los que oyen,
y luego viene el diablo
y quita de su corazón la
palabra, para que no
crean y se
salven."
Satanás hará
lo que tenga que hacer para que ustedes
no entiendan este mensaje, por eso es
que tantos de nosotros no estamos familiarizados
con él.
¿No creen ustedes
que como este era el tema
principal de las enseñanzas de
Jesús y de los Apóstoles,
debiéramos estar más familiarizados
con él?
Pero muchos de nosotros
no lo estamos, y cuando oímos algo
acerca de esto, es usualmente un mensaje
desviado, y nos dan un informe
completamente diferente al que los profetas
nos dieron.
Personas dirán
que el Reino de
Dios verdaderamente está
en nuestro corazón o que es la
iglesia. Para aclarar algún malentendido,
miremos a todas las profecías del
Mesías
y el Reino de Dios
desde Abraham hasta el Nuevo Testamento
y juzgue usted por sí mismo.
EL ANTIGUO TESTAMENTO
En estos versículos
usted verá lo que Dios les prometió
a Abraham y a sus descendientes, la
tierra, las naciones como nuestra herencia,
NO el cielo.
Todo empezó con las promesas que
Dios le dio a Abraham, que él y
toda su descendencia heredarían
la Tierra Prometida
para siempre.
Esto como ustedes saben
no ha sucedido. Abraham nunca heredó
la tierra, y sus descendientes quienes
llegaron a Israel no la mantuvieron para
siempre. Ellos perdieron sus tierras y
la recuperaron en 1948.
Obviamente la promesa de Dios a Abraham
no ha sido cumplida todavía, pero
como Dios no miente, esto sucederá.
Salmo 115:16
"Los cielos son
los cielos de Jehová; Y ha dado
la tierra
a los hijos de los hombres."
Génesis 13:15
"Porque toda la
tierra que ves, la daré
a ti (Abraham) y a tu descendencia para
siempre."
Salmo 37:9, 11, 22,
29, 34
"Pero los que esperan
en Jehová, ellos heredaran la
tierra."
"Pero los mansos
heredarán la
tierra."
"Porque los benditos
de él heredarán la
tierra."
"Los justos heredarán
la tierra
y vivirán para siempre sobre ella."
"Y el te exaltará
para heredar la
tierra."
Salmo 2:7-9
"Jehová
me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo
te engendré hoy. Pídeme
y te daré por
herencia las naciones y como posesión
tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás
con vara de hierro."
Zacarías 9:10
"Y los arcos de
guerra serán quebrados; y hablará
paz a las naciones, y su señorío
será de mar a mar y desde el río
hasta los fines de la
tierra."
Isaías 65:9,17
"Mís escogidos
poseerán por heredad la
tierra."
"Porque he aquí
que yo crearé nuevos cielos y nueva
tierra; y de lo primero no habrá
memoria, ni más vendrá al
pensamiento."
En estos versículos
verán que se supone que El
Mesías sea un Rey
que su dominio es toda la
tierra y todas las
naciones y sus
gentes. Su Reino
es para siempre
y todos le servirán.
Daniel 7:13-14
"Miraba yo en la
visión de la noche, y he aquí
con las nubes del cielo venía uno
como un hijo de
hombre, que vino hasta el Anciano
de días, y le hicieron acercarse
delante de él. Y le fue dado dominio,
gloria y
reino, para
que todos los pueblos, naciones y lenguas
le sirvieran; su dominio es dominio eterno,
que nunca pasará, y su reino uno
que no será destruido."
2 Samuel 7:12-14,16
"Y cuando tus días
sean cumplidos, y duermas con tus padres,
yo levantaré después de
tí a uno de tu linaje, el cual
procederá de tus entrañas,
y afirmaré su
reino. Él edificará
casa a mi nombre, y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino. Yo
le seré a él padre, y él
será a mi hijo. Y será afirmada
tu casa y tu reino
para siempre delante de tu rostro, y tu
trono será estable eternamente."
Jeremías 23:5
"He aquí
que vienen días, dice Jehová,
en que levantaré a David renuevo
justo y reinará
como Rey,
el cual será dichoso, y hará
juicio y justicia en la
tierra."
Daniel 7:27
"Y
que el reino,
y el dominio y la majestad de los reinos
debajo de
todo el cielo,
sea dado al pueblo de los
santos del
Altísimo, cuyo
reino es reino eterno
y todos los dominios le
servirán
y obedecerán."
Isaías 49:6-7
"También
te di por luz de las
naciones,
para que seas mi salvación hasta
lo postrero
de la tierra.
Verán reyes, y se levantarán
príncipes, y adorarán."
Salmo 72:11, 17
"Todos los
reyes se postrarán delante de él;
Todas las
naciones
le servirán."
"Será
su nombre para siempre, Se perpetuará
su nombre mientras dure el sol. Benditas
serán en él todas las
naciones."
Salmo 111:4
"El poder
de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la
heredad de las naciones."
Estos versículos le enseñarán
que la capital del reino Mesiánico
será una Jerusalén Restaurada.
Israel =
Sión
Isaías 24:23:
"Cuando Jehová
de los ejércitos reine en el monte
de Sión
y en Jerusalén."
Salmo 135:21:
"Desde Sión
sea bendecido Jehová, quien mora
en Jerusalén."
Miqueas 5:2,3-4-5
"De tí
me saldrá el que será Señor
en Israel."
"Y él
estará y apacentará con
poder de Jehová, con grandeza del
nombre de Jehová Su
Dios; y
moraran seguros, porque ahora será
engrandecido hasta
los fines de la tierra.
Y éste será vuestra paz."
Salmo 89:4,26-30,37
"Para siempre
confirmaré tu DESCENDENCIA, y edificaré
tu trono por todas las generaciones. Él
me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios,
y la roca de mi salvación".
"Yo también lo pondré
por primogénito, el mas excelso
de los reyes
de la tierra.
Para siempre le conservaré mi misericordia
y mi pacto será firme con él.
Pondré su descendencia para siempre."
Salmo 110:1-2
"Jehová dijo a mi Señor:
Siéntate a mi diestra, Hasta que
ponga tus enemigos por estrado de tus
pies." Jehová enviará
desde Sión
la vara de su poder."
Salmo 132:11, 14,
17-18
"De tu DESCENDENCIA pondré
sobre tu trono. Porque Jehová ha
elegido a Sión;
La quiso por habitación para sí,
Este es para siempre el lugar de mi reposo,
Aquí
habitaré,
porque la he querido. Allí
haré retoñar el poder de
David; He
dispuesto lámpara a mi ungido.
A sus enemigos vestiré de confusión,
Más sobre él florecerá
su corona."
Isaías 2:3-4
"Porque de Sión
saldrá la ley, y de Jerusalén
la palabra de Jehová. Y juzgará
entre las
naciones,
y reprenderá a muchos
pueblos,
…no alzará espada nación
contra nación."
Estos versos enseñan que El
Mesías sufrirá y
pagará por el pecado
del mundo.
Isaías 53:5-6,
11, 12
"Mas él
herido fue por nuestras rebeliones, molido
por nuestros pecados."
"Mas Jehová
cargó en El el
pecado de todos nosotros."
"Por su conocimiento
justificará mi
siervo justo a muchos, y llevará
las iniquidades de ellos. Por tanto,
yo le daré parte entre los grandes."
"Habiendo el llevado
el pecado de muchos,
y orado por los transgresores."
EL NUEVO TESTAMENTO
Ahora compararemos y
veremos si el Nuevo Testamento está
de acuerdo con el Antiguo Testamento.
Estos versículos les mostrarán
que las promesas hechas a Abraham son
todavía el enfoque central de la
cristiandad. Jesucristo vino a proclamar
y confirmar
las promesas hechas a Abraham.
¿Cuáles
son las promesas de Dios a Abraham?
La primera era que el Mesías iba
hacer un descendiente de Abraham. La segunda
era que Abraham y su descendencia iban
a heredar el mundo.
Romanos 4:13
"Porque no por
la ley fue dada
a Abraham o a su DESCENDENCIA
la promesa
de que sería heredero,
sino por la justicia de la fe."
Romanos 15:8
"Pues
os digo, que Cristo Jesús vino
a ser siervo de la circuncisión
para mostrar la verdad de Dios, para
confirmar las promesas hechas a los padres
(Abraham, Isaac, Jacob)."
Gálatas
3:29
"Y si vosotros
sois de Cristo, ciertamente linaje
de Abraham sois, y herederos según
la promesa."
Efesios 3:6
"que los gentiles
son coherederos y miembros del mismo cuerpo,
y copartícipes de la
promesa en Cristo
Jesús por medio del Evangelio."
Hechos 26:6-7
"Y ahora, por la
esperanza de la
promesa que hizo Dios a nuestros padres
soy llamado a juicio; promesa
cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar
nuestras doce tribus, sirviendo constantemente
a Dios de día y de noche. Por esta
esperanza, oh Rey Agripa, soy acusado
por los judíos."
Como ven, el Reino
de Dios todavía consiste
de las promesas que le hizo Dios a Abraham.
Por eso se dice, que Jesús vino
a confirmar las
promesas que Dios le hizo a Abraham.
Estos versículos
les mostrarán que el Reino
de Dios está todavía
como el Antiguo Testamento dice, en la
tierra.
Apocalipsis 5:10
"Y nos has hecho
para nuestro Dios reyes y sacerdotes,
y reinaremos sobre
la tierra."
Mateo 5:5
"Bienaventurados
los mansos, porque ellos recibirán
la tierra por heredad."
Mateo 25:31-32
"Cuando el Hijo
del Hombre venga en su gloria, y todos
los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su
trono de gloria, Y serán
reunidas delante de él todas las
naciones; y apartará los
unos de los otros, como aparta el pastor
las ovejas de los cabritos."
Apocalipsis 2:26
"Al que venciere
y guardare mis obras hasta el fin, yo
le daré autoridad
sobre las naciones."
Estos versículos
le mostrarán que es un reino actual.
Inclusive Jesús
nos dice que oremos
para la venida
de este Reino.
Apocalipsis 3:21
"Al que venciere,
le daré que se siente conmigo en
mi trono, así como yo he vencido,
y me he sentado con mi Padre en su trono."
1 Corintios 6:2
"¿O no sabéis
que los santos han de juzgar
al mundo?"
Lucas 12:32
"No temáis,
manada pequeña, porque a vuestro
Padre le ha placido daros El
Reino."
Mateo 6:10
"Venga
tu Reino."
Lucas 1:32-33
"Este será
grande, y será llamado Hijo del
Altísimo; y el Señor Dios
le dará el
trono de David
su Padre; y
reinará
sobre la casa de Jacob
para siempre,
y su reino
no tendrá fin."
Estos versículos muestran que nosotros
los santos (cristianos)
reinaremos con
Cristo en su Reino.
La palabra mejor entendida para "reinar"
en estos versículos es administrar.
Así que ayudaremos a Jesús,
El Mesías
a administrar
el Reino de Dios.
Lucas 22:29-30
"Yo pues os
asigno un reino,
como mi Padre me lo asignó a mí,
para que comáis y bebáis
a mi mesa en mi
reino, y
os sentéis en tronos juzgando a
las doce tribus de Israel."
Apocalipsis 20:4-5
"Y vivieron
y reinaron
con Cristo mil años.
Pero los otros muertos no volvieron a
vivir hasta que se cumplieron mil años."
Apocalipsis 20:6
"sino que
serán sacerdotes de Dios y de Cristo,
y reinarán
con él mil años."
2 Timoteo 2:12
"Si sufrimos,
también reinaremos
con él."
El Nuevo Testamento
está completamente
de acuerdo con lo que los profetas
del Antiguo testamento dijeron. El ángel
Gabriel le dice a María exactamente
por qué Jesús ha venido
en Lucas 1:32.
El Reino
estará aquí
en la tierra con Jesús
el Mesías como nuestro Rey.
La última pieza
de éste rompecabezas es; si el
Reino de Dios
está aquí en la tierra,
¿cómo
es que vamos al cielo? La respuesta
es: ¡que
no vamos! No se supone que vayamos
al cielo.
El cielo es donde Dios,
Jesús
(hasta su segunda venida) y los
ángeles moran. Dios
hizo la tierra para nosotros. El
paraíso donde Adán
y Eva vivieron
fue aquí en la
tierra, no
en el cielo.
Pero leamos el siguiente versículo
que nos aclara bastante lo que venimos
diciendo:
"Porque
así dijo Jehová, que creó
los cielos; él es Dios, el que
formó la
tierra,
el que la hizo y la compuso; no
la creó en vano,
para que
fuese habitada la creó:
Yo soy Jehová, y no hay otro."
(Isaías
45:18)
¿Si toda la gente
supuestamente va para el cielo que va
a pasar con la tierra?
El versículo
es claro en decirnos que el único
Dios verdadero, creó la tierra
para que fuera habitada, al igual que
dice el salmista: "y
ha dado la tierra a los hijos de los hombres",
como puede ver estos versículos
se complementan perfectamente, y es que
Dios no se contradice, pero si usted afirma
que va para el cielo, entonces usted si
está contradiciendo a Dios.
Por las muchas religiones,
denominaciones y ministerios que se han
esparcido alrededor del mundo, es que
podemos ver, que de esa forma se fue perdiendo
el mensaje central del singular evangelio
predicado por el Señor Jesús
y sus Apóstoles: El
Evangelio del Reino de Dios, en
la tierra.
Cómo podemos
conocer acerca de este mensaje del reino
de Dios, del que estamos hablando? Usted
podrá saber más de él,
si continúa leyendo este breve
estudio de Las Sagradas Escrituras, sepa
ahora lo que la mayoría de las
"iglesias" (organizaciones)
ignoran acerca de la esperanza cristiana.
Haciendo un poco
de Historia
En una ocasión ocurrió que
el pueblo hebreo le pidió a Dios
tener un Rey
sobre Israel como tenían todos
los demás pueblos de la tierra.
A Dios no
le gustó mucho la petición
de su pueblo, no obstante Dios
accedió. Por ese entonces los Jueces
gobernaban sobre Israel, y dos ejemplos
de ellos eran Samuel
y Sansón.
Así fue que Israel dejó
de ser gobernado por Jueces
para dar su paso a Reyes.
El primer Rey
ungido sobre Israel fue Saúl,
y como todos sabemos, él no fue
recto delante de los ojos de Dios,
ya que no lo obedeció en todo.
Por esto Saúl fue remplazado por
un pastor de ovejas llamado David.
Fue al Reino
de David
al cual Dios
comenzó a llamar “SU
REINO”.
En 1 Crónicas
28:5 encontramos la siguiente declaración:
1 Crónicas 28:5: Y de entre todos
mis hijos (porque Jehová me ha
dado muchos hijos), eligió a mi
hijo Salomón
para que se siente en el trono
del reino de Jehová
sobre Israel.
También en 1 Crónicas 29:23
se dice: Y se sentó Salomón
por rey
en el trono de
Jehová en lugar de David
su padre...
En otras palabras, David,
Salomón
y todos los reyes que siguieron hasta
el último, se sentaron sobre el
trono de Jehová
(Dios).
El Reino
de Israel, cuyo centro estaba en Jerusalén
(1 Reyes 2:11), era el Reino
de Jehová.
El pacto con David
Fue con David
que Dios
haría un pacto. Así dijo
Dios a David
por medio del profeta Natan:
1 crónicas 7:12 al 17: Y cuando
tus días sean cumplidos, y duermas
con tus padres, yo levantaré después
de ti a uno de
tu linaje, el cual procederá
de tus entrañas, y afirmaré
su reino. El edificará casa
a mi nombre, y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino.
Yo le seré
a él padre, y él
me será a mí hijo...
Y será afirmada tu casa y tu
reino para siempre delante de tu
rostro, y tu trono
será estable eternamente.
Esta promesa
hecha a
David, se
cumple sobre Jesús,
el Mesías:
Examínelo
así:
•
Uno de su linaje: Jesús
es hijo de David (Mateo 1:1).
• Yo le seré
Padre y él me será hijo:
Jesús
es Hijo de Dios.
• Su reino
será para siempre: Jesús
ya resucitado, es inmortal.
Aprendemos así
que en Jesús
se reúnen las características
del descendiente de David,
el cual reinará para siempre sobre
el trono de Jehová.
Fue el ángel Gabriel que al nacer
lo confirmaría:
Lucas 1: 31 al 33: Y ahora, concebirás
en tu vientre, y darás a luz un
hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será
llamado Hijo del
Altísimo; y el Señor
Dios le dará el trono
de David su padre; y reinará
sobre la casa de Jacob para siempre,
y su reino no tendrá
fin.
El Reino de Dios
fue suspendido en el tiempo
Si usted se ha dado cuenta, hoy en día
no existe un trono
terrestre de Dios sobre Israel
¿verdad?
Lo que pasa es que los descendientes de
David no
fueron como su Padre. Estos fueron impíos,
hasta que la paciencia de Dios
se agotó y en el momento indicado
Dios envió
a su siervo Ezequiel para decirle al Rey
Sedequías lo siguiente:
Ezequiel 21: 25, 26 y 27: Y tú,
profano e impío príncipe
de Israel, cuyo día ha llegado
ya, el tiempo de la consumación
de la maldad, así ha dicho Jehová
el Señor: Depón la tiara,
quita la corona; esto no será más
así; sea exaltado lo bajo, y humillado
lo alto, A ruina, a ruina, a ruina lo
reduciré, y esto no será
más, hasta
que venga aquel cuyo es el derecho,
y YO se lo entregaré...
Así fue que el Reino
de Dios fue suspendido en el tiempo
y por más de dos milenios no ha
habido descendiente de David
que reine sobre
Jerusalén, esto será
así hasta que vuelva “aquel
cuyo es el derecho”. ¿Quién
será?
Dios de pactos
Hemos aprendido en este estudio que Dios
hizo un pacto con David. De dicho
pacto La Biblia nos dice lo siguiente:
En Jeremías 33:20, 21 leemos:
“Así
ha dicho Jehová: Si
Pudiereis Invalidar mi pacto con el día
y mi pacto con la noche, de tal manera
que no haya día ni noche a su tiempo,
podrá también invalidarse
mi pacto con mi siervo David, para que
deje de tener hijo que reine sobre su
trono…”.
En otras palabras, si Dios
no cumpliera su pacto con David,
antes dejarían de existir la noche
y el día. Así de seguro
y firme es el pacto de Dios con David.
Además de este pacto, en la Escritura
encontraremos 5 pactos hechos por Dios
con el hombre. Estos pactos pertenecen
tanto al Antiguo Testamento como al Nuevo
Testamento. Estos pactos también
son llamados eternos, excepto
el Pacto Mosaico el cual se declara temporal,
esto es, que continuaría sólo
hasta la venida de la
simiente prometida (Gálatas
3:19, 23 al 26).
Además del pacto Davídico
y del pacto Mosaico
que hemos recién mencionado, también
existen 3 pactos más, a saber:
el pacto Abrahámico, el Pacto Palestino,
y el Nuevo Pacto (que remplaza al Mosaico).
• El pacto
Abrahámico es llamado eterno
en: Génesis 17:7, 13, 19, 1 Crónicas
16:16-17 y Salmos 105:8-11.
• El pacto
Mosaico es llamado temporal
en: Gálatas 3:19, 23 al 26
• El pacto
Palestino es llamado eterno
en: Ezequiel 16:60;
• El pacto
Davídico se llama eterno
en: 2 Samuel 23:5, Isaías 55:3,
y Ezequiel 37:25.
• El Nuevo
Pacto se llama eterno
en: Jeremías 32:40; 50:5; y Hebreos
13:20. Y 3.
Todos estos pactos fueron hechos con un
pueblo de pactos, Israel.
En Romanos 9:4, Pablo nos enseña
que la nación de Israel había
recibido pactos del Señor. En Efesios
2:11-13, él enseña a la
inversa, que los gentiles no han recibido
ninguno de tales pactos y por consiguiente
no gozan de las relaciones de esos pactos
con Dios.
Pero en Cristo,
los gentiles han
llegado a ser judíos espirituales
participantes del Nuevo
Pacto, y por consiguiente; de las
bendiciones del mismo.
Así podemos decir con toda seguridad
que “la salvación
viene de los judíos”
(Ver Juan 4:22).
Entre todos estos pactos que hemos mencionado,
vamos a estudiar un pacto especial, y
es aquel que Dios hizo con el patriarca
Abraham “El
padre de la FE”. Estudiando
este pacto llegaremos a confirmar sólidamente
que la esperanza de los cristianos es
el reino de Dios
en la tierra.
El pacto hecho
con Abraham
Gálatas 3: 6
al 9: Así Abraham creyó
a Dios, y le fue contado por justicia.
Sabed, por tanto, que los que son de fe,
éstos son hijos de Abraham. Y la
Escritura, previendo que Dios había
de justificar por la fe a los gentiles,
dio de antemano la buena nueva a Abraham,
diciendo: En ti serán benditas
todas las naciones. De modo que los
de la fe son bendecidos con el creyente
Abraham.
Gálatas 3: 14
al 16: ..Para que en Cristo Jesús
la bendición de Abraham alcanzase
a los gentiles, a fin de que por la fe
recibiésemos la
promesa del Espíritu. Hermanos,
hablo en términos humanos: Un pacto,
AUNQUE SEA DE HOMBRE,
una vez ratificado, nadie lo invalida,
ni le añade.
Ahora bien, a
Abraham fueron hechas las promesas, y
a su simiente. No dice: Y a las
simientes, como si hablase de muchos,
sino como de uno: Y
a tu simiente, la
cual es CRISTO.
Gálatas 3: 26
al 29: pues todos
sois hijos de Dios por la fe en Cristo
Jesús; porque todos los
que habéis sido bautizados en Cristo,
de Cristo estáis revestidos. Ya
no hay judío ni griego; no hay
esclavo ni libre; no hay varón
ni mujer; porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente
linaje de Abraham sois, y
herederos según la promesa.
Hay varios puntos que
aprendemos en estos pasajes de la epístola
a los gálatas, los cuales, para
un mejor entendimiento, los resumiremos
así:
• Los que son de la fe (en
Cristo Jesús), estos
son hijos de Abraham.
• Los que son de la fe son bendecidos
conjuntamente con el creyente Abraham
(reciben las mismas
bendiciones que se le prometieron a Abraham).
• En Cristo Jesús la bendición
de Abraham alcanza a los gentiles, o sea
que la promesa
hecha al padre Abraham es para judíos
y gentiles en Cristo Jesús,
porque en Cristo ya no hay judío
ni griego (gentiles), todos somos un mismo
pueblo en Cristo Jesús. (GENESIS
12:3 “y serán
benditas en ti (Abraham)
todas las familias
de la tierra)
• Finalmente, los que son de Cristo,
linaje (descendientes)
de Abraham son y herederos
según la promesa.
¿Qué
promesa?
Entonces hemos aprendido
que existe una promesa
hecha a Abraham y a su descendiente
(singular)
que es Jesucristo
(Mateo 1: 1: Libro de la genealogía
de Jesucristo,
hijo de David, hijo de Abraham).
Los que son de Cristo son también
descendientes de Abraham y herederos
según la promesa.
Ahora nuestra función
será descubrir en La Biblia cuál
es la promesa que Dios hizo a Abraham
y a sus descendientes. ¿Está
usted de acuerdo? Para ello tendremos
que ir al comienzo de La Biblia, ya que
Dios ha estado desde el comienzo ocupado
en la redención de la humanidad.
Todo esto que estudiamos es un plan pensado
desde antes de la fundación del
mundo, Y Dios,
en su debido tiempo, pone en acción
sus propósitos.
Génesis 13:14
al 15: Y Jehová dijo a Abraham:
Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar
donde estás hacia el norte y el
sur, y al oriente y al occidente. Porque
toda la tierra que ves, la daré
a ti y a tu descendencia para siempre.
Génesis 17:7
al 8: Y estableceré mi pacto entre
mí y tú, y tu descendencia
después de ti en sus generaciones,
en pacto perpetuo,
para ser tu Dios, y el de tu descendencia
después de ti. Y te daré
a ti, y a tu descendencia después
de ti la tierra que moras, toda la tierra
de Canaán en heredad perpetua;
y seré el
Dios de ellos.
Usted, si está
atento, se dará cuenta que la
promesa hecha a Abraham no fue el cielo,
sino que Dios le
prometió toda la tierra para El
y sus descendientes (recuerde
que sus descendientes son los que son
de la fe en Cristo) para
siempre o en heredad perpetua.
Dios nunca le dijo a
Abraham algo así como: “mira
hacia el cielo donde yo habito, por que
a ti y a tu descendencia les daré
el cielo en heredad perpetua”,
sino que DIOS
le dijo:
“mira
desde el lugar donde estás hacia
el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
Porque toda la tierra que ves, la daré
a ti y a tu descendencia para siempre.”
En la epístola a los Romanos Pablo
confirma lo que venimos enseñando.
Dice Romanos 4: 13, así: Porque
no por la ley fue dada a Abraham o a
su descendencia la promesa de que sería
heredero del mundo. Aunque usted
haya recibido la enseñanza de que
pasará sus días en el cielo
tocando un arpa celestial, La Biblia contiene
la bendita esperanza de que los
cristianos renacidos, bautizados, justificados,
adoptados, fieles y santos recibirán
el mundo por heredad.
Este mundo que conocemos será de
todos nosotros (los
cristianos). Por supuesto que Dios
tendrá que hacer unos cuantos arreglitos,
ya que el hombre ha destruido la creación
de Dios
con la contaminación, la desforestación,
etc. Pero para Dios
no hay nada imposible y él hará
de este mundo un paraíso, tal como
lo fue antes de la caída humana.
En Isaías 51:
3 leemos: Ciertamente consolará
Jehová a Sion; consolará
todas sus soledades, y
cambiará su desierto en paraíso,
y su soledad en huerto de Jehová;
se hallará en ella alegría
y gozo, alabanza y voces de canto.
Estas
sí que son buenas noticias para
todos. Si usted por casualidad
lee estas páginas, y no es cristiano,
yo le recomiendo
que se convierta a Dios y a Cristo para
poder tener parte en tan dichoso futuro.
Siguiendo con lo que
venimos estudiando, algunos argumentan
que en realidad las promesas hechas a
Abraham se cumplieron cuando los judíos
entraron en la tierra prometida, pero
si usted analiza bien la promesa hecha
a Abraham se dará cuenta de 2 puntos:
• Los judíos
no han habitado la tierra prometida por
siempre. No fue hasta hace menos de un
siglo que los judíos estaban esparcidos
alrededor del mundo sin territorio permanente.
La promesa dice
que seria para siempre.
• La promesa era para Abraham y
sus descendientes. Abraham
como sus descendientes tendrán
que habitar la tierra prometida para siempre
para un cumplimiento cabal de la promesa.
Y para que sea así, tanto
Abraham como sus descendientes tendrán
que resucitar y recibir la Vida eterna.
Otros, por su parte, argumentan que existen
dos esperanzas distintas, una para Israel
y otra para la iglesia. Según ellos,
los judíos recibirán el
reino milenial de Dios en la tierra y
por su parte la iglesia estará
en el cielo con Dios y con Cristo. Los
que proponen esta enseñanza de
las 2 esperanzas deberían meditar
seriamente en Efesios 4: 4 donde dice
así:
Efesios 4: 4 al 6: Un
cuerpo, y un
Espíritu, como fuisteis
también llamados en una
misma esperanza de vuestra vocación;
un Señor, una fe, un bautismo,
un Dios y Padre de todos, el cual es sobre
todos, y por todos, y en todos.
Con este texto en mente, podemos afirmar
que NO existen
dos esperanzas distintas, y lo que la
escritura verdaderamente enseña
es que los pactos, promesas, etc., fueron
hechos con los judíos, pero
en Cristo Jesús, la salvación
y bendiciones de los judíos alcanzan
a los gentiles (Ver Efesios 2:
12 al 17, Romanos 2: 28 a 29, Gálatas
3: 28).
Es por eso que en
Abraham serían benditas todas las
familias de la tierra.
Finalmente algunos utilizan
Hebreos 11:16 para decirnos que nuestra
esperanza es el cielo, pero analizaremos
este texto en su contexto para ver si
esto es así:
Hebreos 11: 8 al 16:
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció
para salir al lugar que había de
recibir como herencia; y salió
sin saber a dónde iba. 9Por la
fe habitó como extranjero en la
tierra prometida como en tierra ajena,
morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de
la misma promesa; 10porque esperaba la
ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto
y constructor es Dios. 11Por la
fe también la misma Sara, siendo
estéril, recibió fuerza
para concebir; y dio a luz aun fuera del
tiempo de la edad, porque
creyó que era fiel quien lo había
prometido. 12Por lo cual también,
de uno, y ése ya casi muerto, salieron
como las estrellas del cielo en multitud,
y como la arena innumerable que está
a la orilla del mar.
13Conforme a la fe murieron
todos éstos sin
haber recibido lo prometido, sino
mirándolo de lejos, y creyéndolo,
y saludándolo, y confesando que
eran extranjeros y peregrinos sobre la
tierra. 14Porque los que esto dicen, claramente
dan a entender que buscan una patria;
15pues si hubiesen estado pensando en
aquella de donde salieron, ciertamente
tenían tiempo de volver. 16Pero
anhelaban una mejor, esto es, celestial;
por lo cual Dios
no se avergüenza de llamarse Dios
de ellos; porque
les ha preparado una ciudad.
En este texto se nos
dice que Abraham esperaba la ciudad cuyo
arquitecto y constructor es Dios. Esta
ciudad sin duda es una ciudad celestial,
en otras palabras, es del cielo, y ha
sido hecha y construida en el cielo. Esto,
sin embargo, no quiere decir que nosotros
iremos al cielo para morar en ella, sino
que en Apocalipsis se nos revela lo siguiente:
Apocalipsis 21: 2 al
4: Y yo Juan vi la
santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que
decía: He aquí el
tabernáculo de Dios con los hombres,
y él morará con ellos; y
ellos serán su pueblo, y
Dios mismo estará con ellos como
su Dios. Enjugará Dios
toda lágrima de los ojos de ellos;
y ya no habrá muerte, ni habrá
más llanto, ni clamor, ni dolor;
porque las primeras cosas pasaron.
La
Biblia no se contradice, por ello
debemos armonizarla. Como ya hemos explicado,
la promesa de Dios
es la herencia de la tierra, y
contradecir todo el mensaje bíblico
con algunos textos mal
interpretados, es manipular
las escrituras.
Recuerde que los patriarcas
esperaban una ciudad celestial, es decir,
una construida en el cielo por Dios, pero
nosotros no iremos al cielo para morar
en ella, sino que la Nueva Jerusalén
descenderá del cielo de Dios, y
de esa forma Dios
morara con los hombres en la tierra y
nosotros seremos su pueblo. Así
podremos afirmar como lo hacia el salmista:
Salmos 115:16: Los
cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la
tierra a los hijos de los hombres.
Espero que estas explicaciones
ayuden a que usted no vea ninguna contradicción
en la perfecta
palabra de Dios.
EL EVANGELIO DEL
REINO
De acuerdo al Apóstol
Pablo (para sorpresa de muchos)
solamente existe
un evangelio, no más, y
este es: El Evangelio
del Reino, éste fue el
evangelio que predicó nuestro Señor
Jesús y sus
Apóstoles.
Por favor lea detenidamente
la importancia de este tema, sobre el
SINGULAR evangelio en: 2 Corintios 4:3,
4, Gálatas 1:6, 9:
Pero si nuestro evangelio
está aún encubierto, entre
los que se pierden está encubierto;
en los cuales el
dios de este siglo cegó el entendimiento
de los incrédulos, para
que no les resplandezca la luz del evangelio
de la gloria de Cristo, el cual
es la imagen de
Dios.
Estoy maravillado de
que tan pronto os hayáis alejado
del que os llamó
por la gracia de Cristo, para
seguir un evangelio diferente.
NO QUE HAYA OTRO (evangelio),
sino que hay algunos que os perturban
y quieren pervertir
el evangelio de
Cristo.
Mas si aun
nosotros, o un
ángel del cielo, os anunciare
otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado,
sea anatema.
Como antes hemos dicho, también
ahora lo repito: Si
alguno os predica diferente
evangelio del que habéis
recibido, sea anatema.
Espero que en este momento,
que usted está conociendo que hay
un solo evangelio,
de acuerdo al Apóstol
Pablo y NO
varios (como dicen muchos por allí),
usted sepa, el porqué, actualmente
se habla de cualquier otro tipo de evangelio
en las diferentes organizaciones, menos
del evangelio del
reino de Dios.
Esto sucede, porque
éste es el evangelio que Satanás
odia, por lo tanto era necesario para
él crear otros evangelios, como
por ejemplo y para no hacer una lista
larga: el evangelio social, el evangelio
de la prosperidad, el evangelio de la
confesión positiva, etc., éstos
evangelios NO
son Bíblicos, porque solamente
hay uno, en gálatas se le dice
a usted exactamente lo que son éstos
otros.
¿Pero, sabe usted
que significa la palabra evangelio?
Por si aún no
lo sabe, la palabra evangelio significa:
Buenas Noticias. En otras palabras, lo
que Jesús
vino a proclamar a sus hermanos judíos
fueron buenas noticias,
como también sus apóstoles
lo hicieron al mundo entero, revelando
buenas noticias a los hombres.
Del mismo modo, los discípulos
contemporáneos (nosotros)
debemos proclamar buenas
noticias (Mateo 16:15). Ahora,
la pregunta es:
¿De qué
se tratan estas buenas noticias?
Como siempre acudiremos
a La Biblia para que nos ayude a saber
de que se tratan estas buenas noticias:
Mateo 4: 23: Y recorrió
Jesús toda Galilea, enseñando
en las sinagogas de ellos, y predicando
el evangelio del
reino, y sanando toda enfermedad
y toda dolencia en el pueblo.
Marcos 1: 14 y 15: Después
que Juan fue encarcelado, Jesús
vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios, diciendo:
El tiempo se ha cumplido, y el
reino de Dios se ha acercado; arrepentíos,
y creed
en el evangelio.
Podríamos sin
temor a manipular La Biblia traducir este
texto así:
Jesús vino
a la ciudad de galilea, predicando las
buenas noticias del Reino de Dios, y diciendo
el tiempo se ha cumplido, y el Reino de
Dios se ha acercado, por lo tanto, arrepiéntanse
y crean en estas buenas noticias.
Mateo 24:14 Y será predicado este
evangelio del reino
en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá
el fin. (Algunos dicen que la predicación
del Reino ya terminó y que ahora
anunciamos el evangelio de la gracia,
pero me parece que este texto nos muestra
que están equivocados, en realidad
anunciamos ambas cosas, la
gracia de Dios, por medio del sacrificio
de Cristo, y el Reino
de Dios. La formula es simple:
La sangre de Cristo
nos limpia de todo pecado para
que podamos entrar en el Reino).
PASAJE PARALELO
EN MARCOS
13: 10: Y es necesario que el evangelio
sea predicado antes a todas las naciones.
(Según Mateo este evangelio
del cual habla marcos es el “del
reino”)
Lucas 8: 1 y 2: Aconteció después,
que Jesús iba por todas las ciudades
y aldeas, predicando y anunciando el evangelio
del reino de Dios, y los doce con
él...
Lucas 4: 43: Pero él
les dijo: Es necesario que también
a otras ciudades anuncie
el evangelio del
reino de Dios; PORQUE
PARA ESTO HE SIDO ENVIADO. (Como
se ha podido dar cuenta, de acuerdo a
las profecías, Jesús tenía
que morir por nuestros pecados y él
a su vez reveló que su (otra) misión
era anunciar las
buenas noticias del Reino de Dios).
Usted observara que
estas buenas noticias
son sobre el Reino
del cual venimos hablando. Este reino,
a diferencia de los reinos que conocemos,
es nada más y nada menos que de
Dios mismo,
y seguramente estas
sí son unas muy buenas noticias
para usted. ¿Verdad?
Ahora, que sabemos de
qué se tratan estas buenas noticias,
pasemos a lo siguiente:
¿Se ha preguntado
usted, como debemos evangelizar bíblicamente?
Usted ha escuchado que
en las organizaciones religiosas siempre
se les dice a las personas que acepten
a Jesús, que lo inviten en ese
momento a entrar en su corazón,
que hagan la oración y listo! YA
SON CRISTIANOS, indudablemente para ellos,
Jesús ya está reinando en
sus corazones!, aunque después
de días, semanas, meses ó
años, se aparten completamente
de La Palabra, y quizás peor que
antes de que conocieran un poco de Dios.
Pero, ¿Será
que aparece en La Biblia éste método
ó ésta oración? ¿Será
por ello que no hay firmeza en su vocación?
¿Será que hasta tiempo después
toman conciencia de lo que significa vivir
una vida de santidad apegada a La Biblia?
¿Será que aceptaron por
emoción, por necesidad, ó
porque necesitaban un favor de Dios en
ese momento? ¿Puede ser que las
personas no sepan con claridad que es
lo que aceptan?
Vamos a buscar como
siempre, en La Biblia, un ejemplo de cómo
debemos evangelizar?
Pero antes, me gustaría
hacerles una pequeña, pero grande
observación respecto de nuestros
hermanos Judíos y nosotros, veamos
con calma lo que pablo le dice al joven
Timoteo.
Seguramente la mayoría
de nosotros nunca nos hemos detenido en
estos versículos para analizarlos
con seriedad (pues, hay algunos que dicen
que unos versículos son más
importantes que otros), pero leamos 2
Timoteo 3:12, 15 para saber que se nos
dice:
«Y también
todos los que quieren vivir piadosamente
en Cristo Jesús
padecerán persecución;
mas
los malos hombres y los engañadores
irán de mal en peor, engañando
y siendo engañados.
Pero persiste tú en lo que has
aprendido y te persuadiste, sabiendo de
quién has aprendido; y
que desde la niñez has sabido las
Sagradas Escrituras,
las cuales te pueden hacer sabio para
la salvación
por la fe
que es en Cristo
Jesús.»
En estos versículos
observamos varias cosas, en principio,
se hace evidente que los que queramos
vivir piadosamente en Cristo Jesús
(ósea apegados a las Escrituras),
padeceremos persecución por aquellos
que no lo hacen así; además,
que los malos (de los que está
lleno el mundo) irán engañando
y a la vez los irán engañando
a ellos; también, el apóstol
pablo le dice al joven Timoteo así:
...sabiendo de
quién has aprendido,...
¿De quién
habrá aprendido Timoteo? ¿Tiene
usted alguna idea?
Por otro lado, el apóstol
pablo es claro al decir que el joven Timoteo
conoce Las Sagradas Escrituras desde
la niñez, ahora le pregunto
estimado lector, sabemos nosotros al igual
que Timoteo Las Sagradas Escrituras desde
nuestra niñez? Por supuesto
que NO,
ahora piense un poco, a cuales Escrituras
se está refiriendo el apóstol
pablo, al Antiguo ó al Nuevo Testamento?
Claro está que al Antiguo Testamento.
Ya que tanto el apóstol pablo como
el joven Timoteo estaban en ese momento
formando parte de lo que hoy en día
conocemos como: El Nuevo Testamento.
Con lo anterior en mente,
busquemos ahora en La Biblia un ejemplo,
de cómo debemos nosotros evangelizar?
Y ¡Sorpresa!, nuevamente es el apóstol
pablo el que nos da luz al respecto; pablo
nos dice, cómo es que él
ha evangelizado, por supuesto que (siendo
un verdadero apóstol) lo hizo,
de acuerdo a cómo lo evangelizaron
a él, recuerde que él fue
el último de los apóstoles
y el último al que se le apareció
nuestro Señor Jesús.
Pues bien, juntamente
con la enseñanza del Reino;
el evangelio
también contiene otra enseñanza
fundamental, y es sobre nuestro Señor
Jesús.
Veamos lo que Pablo nos dice en 1 Corintios
15: 1 al 8:
1 Corintios 15: 1 al
8: Además os
declaro, hermanos, el evangelio
que os he predicado,
el cual también recibisteis,
en el cual también perseveráis;
2por el cual asimismo, si
retenéis la palabra que
os he predicado,
sois salvos, si
no creísteis en vano. 3Porque
PRIMERAMENTE
os he enseñado lo que asimismo
recibí: Que Cristo murió
por nuestros pecados, CONFORME
A LAS ESCRITURAS; 4y que fue sepultado,
y que resucitó al tercer día,
CONFORME A LAS
ESCRITURAS; 5y que apareció
a Cefas, y después a los doce.
6Después apareció a más
de quinientos hermanos a la vez, de los
cuales muchos viven aún, y otros
ya duermen. 7Después apareció
a Jacobo; después a todos los apóstoles;
8y al último de todos, como a un
abortivo, me apareció a mí.
Note que pablo es claro
al decir, conforme a qué es que
se debe evangelizar? CONFORME
A LAS ESCRITURAS; ósea,
conforme al Antiguo Testamento (en este
caso); pues es en el antiguo testamento
donde encontramos todas las profecías
sobre las promesas de Dios
al padre Abraham,
sobre el pacto con David,
sobre el Mesías,
y sobre su Reino;
y por supuesto con el nuevo testamento,
pero todo en orden.
Obviamente por ésta
razón, es que mucha gente ha sido
desviada
del verdadero mensaje que nos presenta
La Biblia, porque NO
ha sido evangelizada CONFORME a Las Escrituras,
por esto, el 95%
de ellos, aceptan algo que desconocen
por completo.
Si usted le dice a la
mayoría de “cristianos”
que tienen años creyendo todo (menos
lo que realmente dice La Biblia), por
ejemplo que ¡no
van al cielo!, ya que La Biblia
no lo dice, y que por lo tanto ellos tienen
que leerse La Biblia desde el Génesis
hasta el Apocalipsis, para conocer cabalmente
los propósitos de Dios para con
sus hijos; le dirán que mejor se
quedan con lo que han creído toda
su vida, y que aquellos que les enseñaron
así, darán cuenta de ello.
¿Pero, será
que Dios
acepte esto como justificación
para no leer su Santa Palabra escrita
en La Biblia?
Analicemos detenidamente
el siguiente versículo que encontramos
en 1 Pedro 3:15:
«… y estad
siempre preparados para presentar
defensa con mansedumbre
y reverencia
ante todo el que os
demande razón de la
esperanza que hay en vosotros;»
Definitivamente que
los que se han encargado de engañar
a la mayoría, darán cuenta
de ello, pero eso no implica que nosotros
nos quedemos con los brazos cruzados,
a sabiendas de que hemos sido desviados
de la verdad del mensaje central de Toda
La Biblia (que es sobre el reino de Dios
en la tierra). Nosotros inmediatamente
debemos comenzar a Leer La Biblia para
llegar a un conocimiento cabal del mensaje.
Continuando con nuestro
breve estudio sobre Las Sagradas Escrituras,
veamos ahora, algunos versículos
en el Antiguo Testamento que son los que
nos hablan de la muerte, sepultura y resurrección
de Jesús: Isaías 53:5, 12,
Salmos 16:10, Oseas 6:2:
Mas él
herido fue por nuestras rebeliones, molido
por nuestros pecados; el castigo de nuestra
paz fue sobre él,
y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada
cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó
en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él,
y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores,
enmudeció, y no abrió su
boca. Por cárcel y por juicio fue
quitado; y su generación, ¿quién
la contará? Porque fue cortado
de la tierra de los vivientes, y por
la rebelión de mi pueblo fue herido.
Y se dispuso con los impíos su
sepultura, mas con los ricos fue en su
muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo
engaño en su boca. Con todo eso,
Jehová quiso
quebrantarlo, sujetándole
a padecimiento. Cuando haya puesto
su vida en expiación
por el pecado, verá linaje, vivirá
por largos días, y la voluntad
de Jehová será en su mano
prosperada.
Verá el fruto
de la aflicción de su alma, y quedará
satisfecho; por su conocimiento justificará
mi siervo justo a muchos, y llevará
las iniquidades de ellos. Por tanto, yo
le daré parte con los grandes,
y con los fuertes repartirá despojos;
por cuanto derramó
su vida hasta la muerte, y fue
contado con los pecadores, habiendo
él
llevado el pecado de muchos, y orado
por los transgresores. (Isaías
53:5, 12)
Porque no
dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás
que tu santo vea
corrupción. (Salmos 16:10)
Nos dará vida
después de dos días; en
el tercer día nos resucitará,
y viviremos delante de él.
(Oseas 6:2)
Algunos piensan que
este es el evangelio
completo, es decir la muerte, sepultura
y resurrección de JESÚS
por nuestros pecados. Pero Pablo NO
dice que ese sea el todo del evangelio,
sino que en el verso 3, se nos dice que
eso es lo que PRIMERAMENTE
enseñó, en otras palabras,
lo primero del evangelio,
lo más importante, es lo que sucedió
con JESÚS,
pero esto no es todo el mensaje completo
del evangelio,
sino LO PRIMERO
QUE SE DEBE ENSEÑAR, CONFORME
A LAS ESCRITURAS.
Esto es así,
ya que si Jesús
no murió por nuestros pecados,
entonces cómo entraremos en su
Reino? En Romanos 3: 23 y 24 leemos: por
cuanto todos pecaron, y están destituidos
de la gloria de Dios (GLORIA
Y REINO EN ALGUNOS CASOS SON SINONIMOS,
COMPARE
MATEO 20:21
Y MARCOS
10:37) siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención
que es en Cristo Jesús.
Otro punto es que si
Jesús no hubiera RESUCITADO,
entonces VANA ES
NUESTRA PREDICACION Y VANA NUESTRA FE
(1 Corintios 15:14: Y si Cristo no resucitó,
vana es nuestra predicación, vana
es también nuestra fe.)
Lo que Pablo nos dice
es simple: si Cristo nunca hubiese RESUCITADO
de entre los muertos, entonces toda nuestra
predicación sería inútil.
Su resurrección es nuestra garantía
de que las otras promesas
(el Reino de Dios
y vida eterna)
algún día se harán
realidad.
Conclusión
Sin la muerte, sepultura
y resurrección de Jesús
no tiene sentido que anunciemos el Reino
de Dios.
Por eso decimos que
el Evangelio Completo
tiene dos buenas
noticias: Jesús
murió por nuestros pecados, fue
sepultado y también resucitó.
Esto nos hace aptos para otra gran noticia
que es la del Reino
de Dios. Ambas noticias componen
el “Único
Evangelio”, ya que según
vimos en Gálatas 1: 6 Y 7, pablo
nos advierte que solo
hay un evangelio, recuérdelo
siempre.
También usted
podrá encontrar en La Biblia varias
formas de referirse al evangelio,
como por ejemplo: “el
evangelio de Cristo” (Romanos
15:19), “El
evangelio de Dios” (1 Timoteo
1:11), “El
evangelio de la Gracia” (Hechos
20: 24), etc. Esto no quiere decir que
existan muchos evangelios, sino que son
formas de referirse al mismo y único
evangelio.
En Conclusión
Nuestra misión
no es sólo proclamar a Jesús,
sino también el reino
de Dios. Aquellos que dicen que
la proclamación del reino
terminó con Jesús
o que fue sólo para judíos,
deberían nuevamente leer sus Biblias,
y especialmente el libro de los hechos.
Sólo dejaremos algunas citas bíblicas
para demostrar lo que venimos diciendo:
Hechos 8: 12 Pero cuando
creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio
del reino de Dios y el
nombre de Jesucristo, se bautizaban
hombres y mujeres.
Hechos 19: 8: Y entrando
Pablo en la sinagoga, habló con
denuedo por espacio de tres meses, discutiendo
y persuadiendo acerca del reino
de Dios.
Hechos 28: 23: Y habiéndole
señalado un día, vinieron
a él muchos a la posada, a los
cuales les declaraba y les testificaba
el reino de Dios
desde la mañana hasta la tarde,
persuadiéndoles
acerca de Jesús, tanto por
la ley de Moisés como por los profetas.
Hechos 28: 28, 29 y
30: Sabed, pues, que a los gentiles es
enviada esta salvación de Dios;
y ellos oirán. Y cuando hubo dicho
esto, los judíos se fueron, teniendo
gran discusión entre sí.
Y Pablo permaneció
dos años enteros en una casa alquilada,
y recibía a todos los que a él
venían, predicando el reino
de Dios y enseñando
acerca del Señor Jesucristo,
abiertamente y sin impedimento.
Como verá, Felipe,
como buen discípulo, predicaba
el nombre de Jesús
y el Reino de Dios.
Pablo, por su parte, hacia lo mismo, y
su proclamación no era sólo
para judíos, sino que luego pasó
2 años enteros anunciando el reino
de Dios a los gentiles romanos.
En síntesis, Pablo y Felipe anunciaron
a Jesús
y el Reino de Dios.
¿Está
usted haciendo lo mismo?
Ahora ya sabemos que
debemos predicar, buenas
nuevas sobre Jesús y el
Reino de Dios. Sobre nuestro Señor
Jesús ya sabemos bastante,
pero lamentablemente poco se sabe sobre
el Reino de Dios,
por eso debemos estudiar este tema. Quizás
usted tenga muchas preguntas, como por
ejemplo: ¿Cómo
será este reino? ¿Cuánto
durará? ¿Qué haremos
nosotros allí?, etc.
El anuncio de los profetas
– El sueño incumplido del
gobierno mesiánico
Una gran parte del mensaje
de los profetas estaba destinado a describir
el reino venidero
de Dios. Si los judíos esperaban
que el Mesías gobernara sobre Israel
y el mundo entero en paz y seguridad,
no era porque estaban equivocados, sino
que esto era en definitiva lo que los
profetas habían anunciado.
Lo que los judíos
de los tiempos de Jesús no supieron
diferenciar fueron los tiempos.
EL MESIAS
primeramente debía morir por los
pecados de su pueblo como había
sido anunciado por los profetas y
luego volvería otra vez para validar
las esperanzas del futuro gobierno mesiánico.
(Usted puede estudiar Lucas 19: 11 al
25 para comprender lo que decimos aquí)
El reino de Dios será
nuevamente restaurado
Antes de que Jesús
fuese llevado al cielo, luego de haber
resucitado, Él estuvo cuarenta
días con sus discípulos
hablándoles sobre el reino
de Dios, (Hechos 1:3). Fue en ese
contexto en el que los discípulos
le hicieron una pregunta al Señor,
la cual muchos cristianos de hoy en día
pasan por alto debido a su poco conocimiento
sobre el Reino
de Dios.
Los discípulos
le preguntaron en Hechos 1: 6, lo siguiente:
Entonces los que se habían reunido
le preguntaron, diciendo: Señor,
¿RESTAURARÁS
EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?
Los discípulos
habían aprendido de su maestro
que el reino de
Israel seria restaurado (en su
seminario intensivo de ¡cuarenta
días!, Hechos 1: 3). Fue
por eso que los discípulos, ansiosos
por la restauración
del reino, le hicieron esa pregunta.
Jesús
NO les reprendió
por su pregunta, y tampoco les dijo que
dejaran de tener falsas esperanzas de
un reino davídico
restaurado. Sólo les dijo
que a ellos no les correspondía
saber los tiempos de Dios.
Hechos 1: 7: les dijo:
No os toca a vosotros saber los tiempos
o las sazones, que el Padre puso en su
sola potestad.
El reino
terrenal que esperaban los judíos
no era una esperanza falsa, y lo que verdaderamente
sucedió es que los judíos
no supieron diferenciar entre el propósito
de la primera venida de Cristo para morir
por los pecados (Isaías 53) y la
segunda, cuando él regresaría
en el tiempo designado por el Padre para
restaurar el reino
de Israel, librarlo de sus enemigos,
y gobernar sobre el resto del mundo entero
para traer justicia y paz a una tierra
que hoy en día esta corrompida
por el hombre.
Este es el esperanzador
mensaje para la raza humana, que hace
que las personas
quieran arrepentirse de sus pecados,
con el fin de poder tener parte en tan
maravilloso futuro por medio de la resurrección.
El reino de Cristo tiene
su sede central en Jerusalén
Mateo 5: 34 y 35: Pero
yo os digo: No juréis en ninguna
manera; ni por el cielo, porque es el
trono de Dios; ni por la tierra, porque
es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén,
porque es la ciudad del gran Rey.
Jesús
es claro al decir que Jerusalén
es la ciudad del gran Rey. También
aprendemos que Dios
tiene un trono en el cielo y otro en la
tierra.
El reino de Cristo durara
mil años corridos
Apocalipsis 20: 4: Y
vi tronos, y se sentaron sobre ellos los
que recibieron facultad de juzgar; y vi
las almas de los decapitados por causa
del testimonio de Jesús
y por la palabra
de Dios, los que no habían
adorado a la bestia ni a su imagen, y
que no recibieron la marca en sus frentes
ni en sus manos; y vivieron y reinaron
con Cristo mil años.
La iglesia reinara juntamente
con Cristo en el reino
Apocalipsis 2: 26 y
27: Al que venciere y guardare mis obras
hasta el fin, yo le daré autoridad
sobre las naciones, y las regirá
con vara de hierro, y serán quebradas
como vaso de alfarero; como yo también
la he recibido de mi Padre.
Apocalipsis 5: 9 al
10: Digno eres de tomar el libro y de
abrir sus sellos; porque tú fuiste
inmolado, y con tu sangre nos has redimido
para Dios,
de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
y nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes, y reinaremos
sobre la tierra.
El Cielo NO fue la Promesa
de Cristo
En Juan capítulo
13, y verso 33, Jesús fue claro
al decirles a sus discípulos: “Hijitos,
aún estaré con vosotros
un poco. Me buscaréis; pero como
dije a los judíos, así os
digo a vosotros ahora: A
donde yo voy, vosotros
NO podéis ir”. ¡Sorprendente!
Jesús fue claro al decirnos que
nosotros NO PODEMOS
IR AL CIELO donde él regresaba.
Entonces, si no podemos
ir al cielo: ¿dónde iremos
o estaremos con Jesús? La respuesta
la da Jesús en el siguiente capítulo
(el 14) y verso 3: “Y si me fuere
y os preparare lugar, vendré otra
vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde YO
ESTOY, ustedes también estéis”.
Nótese que Jesús
es claro al decir que nosotros estaremos
en el mismo lugar donde
él está cuando pronuncia
la promesa. Ahora bien, Jesús
no estaba en el cielo, sino
en la tierra prometida. De modo
que la frase: “para
que DONDE
YO ESTOY”
no es el cielo, sino LA
TIERRA. Y es en la tierra prometida
donde él va a estar con nosotros
— ¡NO
en el cielo!
Muchos cristianos no
se han puesto a meditar seriamente en
lo dicho por Jesús en Juan 14:3.
Además, Jesús va al cielo
para prepararnos un lugar — ¿qué
lugar es ése? ¿Se contradice
Cristo? De ningún modo!
Ahora regresemos a los versículos
1 y 2 de Juan 14, para adquirir más
luz y entendimiento del lugar que Jesús
nos está preparando en el cielo.
Dicen los versículos 1 y 2 así:
“No se turbe vuestro
corazón; creed en Dios, creed en
mí. En la casa de mi Padre muchas
moradas hay; si así no fuera, yo
os lo hubiera dicho; voy, pues,
a preparar lugar
para vosotros”.
La Biblia no se contradice,
y menos Cristo. De modo que tenemos que
armonizar Las Escrituras escudriñando
cada palabra del texto. En primer término,
Jesús dice que él estaba
por regresar al cielo en donde se halla
algo. Ese algo es: ‘La
casa de su Padre’. Sí,
Jesús regresó a la casa
de Su Padre que está localizada
en el cielo. Como toda casa o mansión,
ésta tiene necesariamente aposentos
o habitaciones para los hijos del Padre,
y los invitados. Obviamente, Dios, como
Padre de familia, tiene su propia habitación,
y también un gran salón
donde tiene su trono.
Ahora bien, esto parece
increíble, pero recordemos que
Jesús mismo dijo que el templo
de Jerusalén, al cual se le había
convertido en un mercado de ladrones,
era la casa de su Padre. Lea por favor,
lea Juan 2:16. Aquí Jesús
dice, al momento que expulsaba a los mercaderes
del templo: “…y
no hagáis de la casa de mi Padre
casa de
mercado”.
Ahora note que al templo
de Jerusalén, Jesús lo llama:
“la casa
de mi Padre”. Sí,
el templo de Jerusalén era la casa
de Dios el Padre. ¡Sorprendente!
Un Dios con su propia casa en la tierra.
Los Judíos adoraban al Padre en
ese templo, aunque no tenían acceso
al santísimo, donde moraba él
por medio de su Espíritu. Sólo
el Sumo Sacerdote tenía acceso
a él, no el pueblo. Con ese templo,
los judíos sentían la presencia
de Dios en sus vidas, y lo “veían”
cerca de ellos.
Pero en Juan 14:2, Jesús
habla de que en el cielo hay otra casa
de Dios Padre. Esa casa tiene moradas,
así como el templo judío
las tenía. Además, esa casa
celestial tiene las características
del templo en Jerusalén de los
tiempos de Jesús, con lugares sagrados,
y aposentos para los diferentes servidores.
Aún ese templo o casa celestial
tiene un lugar llamado el Santísimo,
donde mora Dios.
Esta verdad de un templo,
casa o edificio celestial se deja ver
en Hebreos 9:24. Pablo dice: “Porque
no entró Cristo en el santuario
hecho de mano FIGURA
DEL VERDADERO, sino al cielo mismo
para presentarse ahora por nosotros a
Dios”.
Nótese que en
el cielo hay un santuario VERDADERO,
el cual tuvo uno pequeño (como
figura) en la tierra de Israel. Así
como el Sumo Sacerdote entraba en el santuario
terrenal para ofrecer sacrificios por
los pecados de los judíos; así
Cristo, como Sumo Sacerdote, se ofreció
a sí mismo por los pecados del
mundo, y tiene todo el derecho de estar
ante la presencia de Su Padre Dios, y
de abrirnos el paso a nosotros hacia el
trono de la gracia igualmente.
Ahora somos parte de
la familia de Dios como hijos suyos, y
con el derecho de estar frente a él
y de morar en su casa o santuario verdadero,
el cual es más amplio. Dice Pablo
en Hebreos 9:11: “Estando ya presente
Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros,
por el más amplio y más
perfecto tabernáculo, no hecho
de manos, es decir, no de esta creación”.
El Engaño de
la Teología Tradicional
Millones de hermanos
cristianos han sido aleccionados por sus
curas y pastores de que hay un premio
para los creyentes, y ése es el
cielo. Los más de los que profesan
el cristianismo ven el cielo como la meta
final para sus vidas consagradas al Señor,
y lo vislumbran como un lugar de bienaventuranzas
y de paz nunca antes concebidas o imaginadas
por hombre alguno.
Los cristianos tradicionales
han creído en que sus antepasados
difuntos, que profesaron la fe católica
o protestante, están ahora en el
cielo como ánimas desencarnadas
o ángeles que tocan el arpa todo
el día y por la eternidad. No obstante,
esta creencia tradicional contradice lo
dicho por Jesús concerniente a
que los muertos cristianos verán
finalmente a Dios y a Cristo en la resurrección
del día postrero.
Veamos algunos pasajes
bíblicos que han sido ignorados
o pasados por alto por los maestros y
líderes religiosos de las iglesias
en general, y que enfocan el asunto de
manera muy distinta:
La Verdad Sobre los
Muertos y la Vida Futura
1 Juan 3:2: “Amados,
ahora somos hijos de Dios, y
aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser; pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos
semejantes a él, PORQUE
LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES”.
Comentario
Este pasaje juanino
ha sido pasado por alto por los cristianos
en general, pues contradice la teología
“cristiana” tradicional que
dice que los cristianos verán a
Cristo en el momento de su muerte, y no,
en ocasión de la segunda venida
de Cristo en gloria, como afirma La Biblia.
Aquí Juan es claro al decir que
veremos a Cristo tal como él es
ahora (divino), únicamente cuando
seamos semejantes a él.
¿Y cuándo
seremos semejantes a él? ¿Y
cuándo le veremos tal como él
es? ¿En nuestra muerte? ¡NO!
En nuestra resurrección,
cuando el Cristo divino vuelva nuevamente
en persona a este mundo en el día
postrero.
Veamos otras pruebas bíblicas:
Juan 11:25: “Yo
soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque
esté muerto, vivirá”.
1 Corintios 15:42-45,51-53:
“Así
es la resurrección de los muertos.
Se siembra en corrupción, resucitará
en incorrupción. Se siembra en
deshonra, resucitará en gloria;
se siembra en debilidad, resucitará
en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará
cuerpo espiritual. He aquí, os
digo un misterio: No todos dormiremos;
pero todos seremos transformados, en un
momento, en un abrir y cerrar de ojos,
a la final trompeta; porque se tocará
la trompeta, y los muertos serán
resucitados incorruptibles, y nosotros
seremos transformados. Porque es necesario
que esto corruptible se vista de incorrupción,
y esto mortal se vista de inmortalidad.”
1 Tesalonicenses 4:13-18:
“Tampoco queremos,
hermanos, que ignoréis acerca de
los que duermen, para que no os entristezcáis
como los otros que no tienen esperanza.
Porque si creemos
que Jesús murió y
resucitó, así también
traerá Dios con Jesús a
los que durmieron en él.
Por lo cual os decimos esto en palabra
del Señor; que nosotros que vivimos,
que habremos quedado hasta la venida del
Señor, no precederemos a los que
durmieron. Porque el Señor mismo
con voz de arcángel, y con trompeta
de Dios, descenderá del cielo;
y los muertos en
Cristo serán resucitados.
Luego nosotros los que vivimos, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente
con ellos en las nubes para recibir
al Señor en el aire, y así
estaremos siempre con el Señor.
Por tanto, alentaos unos a los otros con
estas palabras”.
Este texto de 1 Tesalonicenses
4:13-18 es muy iluminador, y no obstante,
muy poco leído o conocido por los
“cristianos” católicos,
y aún protestantes. Y es que este
texto, y los otros citados arriba, contradicen
abiertamente, y claramente, el postulado
escatológico o teologal de la vida
futura del cristianismo tradicional, el
cual enseña que los muertos en
Cristo están ahora disfrutando
con el Señor de la gloria celestial.
Ahora bien, adviértase
que Pablo, el autor de estos versículos,
dice que nosotros recibiremos a Cristo,
¡y no al
revés! Léalo por
usted mismo, ahora mismo en los versos
citados de 1 Tesalonicenses 4:13-18. Si
en verdad los muertos “vuelan”
al cielo, ¿no sería lógico
que Cristo los reciba a ellos en su morada
celestial? Pero la verdad es lo opuesto,
¡nosotros
le recibiremos a él! ¿Y
por qué? Porque él
volverá a las nubes de nuestra
atmósfera, y con voz de mando ordenará
que los muertos creyentes resuciten y
le den la bienvenida en el aire. Eso lo
dice Pablo muy claramente en estos versículos
de 1 Tesalonicenses 4.
Además, Pablo
no dice que los muertos fieles —
recién resucitados — irán
con él al cielo, sino más
bien, que estarán juntos siempre
con él. Pero: ¿Dónde?
Eso lo veremos más adelante.
Ahora bien, si lo aceptado
tradicionalmente fuera verdad: ¿Qué
sentido podría tener nuestra futura
resurrección, si
los muertos en la fe siguen vivos en el
cielo? Definitivamente hay cosas
que no andan bien con la teología
tradicional, que enseña nuestra
partida al cielo inmediatamente después
de nuestra muerte.
Usted no encontrará
en La Biblia ningún pasaje en que
se nos asegure una estadía eterna
en los cielos. Yo le reto a usted a que
busque tan sólo un texto bíblico
en donde supuestamente Cristo nos promete
el cielo, y yo le aseguro que no lo encontrará.
Lázaro y Marta:
Dos Amigos de Jesús
Usted recordará
la historia del difunto amigo de Jesús
llamado Lázaro. Esta historia de
Lázaro es muy interesante, pues
nos da una visión de la esperanza
de los difuntos creyentes. Los más
de los “cristianos” no se
han puesto a reflexionar sobre este acontecimiento
que conmocionó, no sólo
a la familia de Lázaro, sino también
a Jesús. Un resumen de lo sucedido
según está registrado en
Juan 11:1-44 es como sigue:
1.- Las hermanas de
Lázaro mandan a avisar a Jesús
que Lázaro está muy enfermo
(v.1-3).
2.- Jesús demoró
dos días su llegada a la casa de
Lázaro, y Lázaro muere (v.6-14).
3.- Cuando Jesús
llega a la casa de Lázaro, éste
ya estaba sepultado 4 días (v.17).
4.- Marta sale al encuentro
de Jesús, y es confrontado por
ella porque Jesús no había
llegado a tiempo para sanar a Lázaro
(v.21).
5.- Jesús le
promete a Marta que Lázaro resucitará
(v.23).
6.- Marta le responde
que ella sabe que su hermano resucitará
“en el día
postrero” (v.24).
7.- Jesús insiste
que aquel que cree en él resucitará
y no morirá eternamente (v.25,
26).
8.- Jesús afirma
que Marta, y las demás personas
que están de duelo, verán
la gloria de Dios con la resurrección
de Lázaro a pesar que éste
ya olía mal (v. 39,40).
9.- Cristo ordena a
Lázaro salir de su sepulcro (v.43).
10.-Lázaro resucita
envuelto en vendas hasta su rostro (v.44).
Sin duda la resurrección
de Lázaro sirvió para demostrar
que el Dios de Jesús tenía
el poder de resucitar a los muertos que
estaban ya en descomposición. La
presencia de un Lázaro revivido
reforzó el testimonio de Jesús
y la verdad de su persona como el unigénito
Hijo de Dios.
No obstante, este registro
histórico demuestra que los primeros
cristianos, como Lázaro y sus dos
hermanas María y Marta, eran creyentes
en la resurrección de los muertos
en el día postrero.
Marta y María sabían que
volverían a ver a su hermano en
el día de la resurrección
de los justos, y esa creencia, sin duda,
les daba consolación. Aquí
no encontraremos NINGUNA “esperanza
celestial”, o que Lázaro
estaba gozando de las “bienaventuranzas
celestiales”, en la misma
“presencia
de Dios” en el cielo.
En otras palabras: NO
vamos a encontrar a Jesús diciéndoles
a los deudos algo así como: “No
os aflijáis, pues Lázaro
ya está en la presencia del Señor
gozando de las bienaventuranzas celestiales”.
Lo que él les
dijo era que Lázaro resucitaría
de su sepulcro. Nótese que tampoco
Jesús dijo: “Baja
Lázaro, y regresa a tu cuerpo”,
sino más bien: “¡Lázaro,
ven fuera!”.
Esto es muy significativo,
pues los muertos no están en el
cielo, sino en sus sepulcros; y esto concuerda
con lo dicho por Jesús mismo en
Juan 5:28, 29 donde se lee:
“No os maravilléis
de esto; porque vendrá hora cuando
todos los que están
en sus sepulcros (no
en el cielo) oirán
su voz; y los que hicieron lo bueno,
saldrán a resurrección
de vida; mas los que hicieron lo
malo, a resurrección
de condenación”.
Examínese bien
lo dicho por Jesús en este pasaje,
pues de no hacerlo caeríamos en
errores garrafales e imperdonables.
1.- Jesús dice
que habrá resurrección de
buenos y de injustos.
2.- Jesús afirma que los buenos
resucitarán
para recibir la vida eterna.
3.- Jesús afirma que los malos
no recibirán la vida sino la condenación
o la destrucción.
Si los muertos en Cristo
siguen viviendo, y nunca mueren, ¿por
qué Jesús afirma que los
justos tendrán una resurrección
de vida? Esto es sorprendente,
pues desdice los postulados católicos
y aún protestantes sobre la doctrina
de la vida futura.
La Parábola del
Rico y Lázaro
Muchas personas han
usado esta parábola (Lucas
16:19, 31) como la única
base para su doctrina de la muerte. Ellos
señalarán este versículo
solamente e ignoraran completamente todos
los versículos mencionados en este
documento. Esta
es una manera irresponsable de interpretar
Las Escrituras!
Usted nunca debe hacer
una conclusión basándose
solamente en un versículo, debe
comparar todos los versículos relacionados
con el tema antes de hacer sus conclusiones.
En este caso, la situación se ha
hecho peor por el hecho de que el versículo
que se ha usado para crear una doctrina
completa de la muerte, es UNA PARÁBOLA.
Todos los mayores letrados
de La Biblia consideran que esto es una
parábola. Veamos lo que es una
parábola. Según la Nueva
Biblia Americana bajo la sección
titulada Literary Genres or Forms, dice:
Parábola:
Una narración
corta ficticia de la cual se extrae
una verdad moral o espiritual. Guarden
en su mente que el centro de la parábola
(no de los detalles) es el
mensaje de Dios a los creyentes.
Las parábolas
son ficticias, nunca han sucedido. Son
hechas para mostrar un propósito.
No podemos tomar esta parábola
literalmente.
Si lo hacemos, contradeciría
todo lo que La Biblia nos enseña,
que usted recibirá su galardón
o castigo en el día del juicio
final y no antes, y todo lo que hemos
cubierto sobre la muerte.
El hecho más
revelador de que esto no es un pasaje
real es que el rico está hablando
desde Hades.
Cuando busqué
la palabra Hades en el Nuevo Diccionario
Bíblico Ilustrado me dijo: "Véase
Seol."
Seol,
Hades: El
Seol era considerado en el Antiguo Testamento
como lugar de olvido
y de reposo para el creyente; los
muertos nada saben, nada poseen
ni ninguna obra
hacen.
En la siguiente parábola
el rico está hablando a Abraham
desde Hades,
él está en tormentos y le
pedía misericordia para salvarse
él y sus hermanos. Estas son cosas
imposibles desde Hades.
En Hades-Seol,
no hay actividad, ni emociones entre los
muertos, están en olvido. Sin embargo
el rico muestra emociones y recuerdos.
Si tomamos esta parábola
literalmente no tendría el menor
sentido en lo absoluto. El justo y el
impío se pueden ver y hablar los
unos con los otros.
¡Todo
esto es una locura! Esta parábola
no se hizo con la intención de
enseñarnos acerca de la muerte.
Desafortunadamente muchos intérpretes
han hecho de esta parábola su única
facultad de la muerte.
La razón por
la cual ellos han mal interpretado este
versículo es por que traen consigo
mucho equipaje (ideas
anticipadas) lo cual les esconde
el significado verdadero de este versículo
y los lleva a una conclusión incorrecta.
Por favor, mire esta
parábola con una
mente libre de previas influencias
y la verdad será
obvia. Si la mira con la mente
fija que esta parábola habla de
la muerte, entonces eso es lo que usted
hallará.
Para entender una parábola
usted debe siempre estar alerta del contexto
de los versículos antes y después
de la parábola. Estos usualmente
le ayudarán con ideas de lo que
se trata la parábola. En este caso
solamente los versículos que preceden
son los que le ayudarán.
Esta parábola
tiene dos puntos, uno primario y otro
secundario. Así que veamos de qué
se trata ésta parábola tan
controversial.
Jesús nos da
esta parábola por el conflicto
que él tiene con los fariseos por
el amor al dinero, el uso de la "riqueza
deshonesta." Este pensamiento empezó
en la parábola del mayordomo infiel
en Lucas 16:1 y continuó hasta
Lucas 16:15 la cual unos versículos
más tarde nos llevó a la
parábola del rico y Lázaro.
En Lucas
16:13-14 Jesús dice:
"Ningún
siervo puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá al uno y amará
al otro, o estimará al uno y menospreciará
al otro. No podéis servir a Dios
y a las riquezas (dinero). Y oían
también todas estas cosas los fariseos,
que eran avaros, y se burlaban de él."
El libro Todas las Parábolas
de La Biblia dice de este verso:
"Estos líderes
religiosos que se comportaban pomposamente,
viviendo en el amor del dinero, y de los
disfrutes que el dinero compraba, se burlaban
del consejo de usar sus riquezas para
el beneficio de los demás como
manera para ganarse galardones eternos.
El dinero era de ellos y ellos no querían
consejos de Jesús acerca de cuál
era la forma correcta de usarlo. Entonces
vino esta parábola."
El punto mayor de esta
parábola es el de mostrar las consecuencias
de hacer un dios de tu dinero, poniéndolo
primero en tu vida en vez de poner la
voluntad de Dios primero.
El pecado del hombre
rico no fue el de ser rico, sino el de
no darse cuenta que él era el depositario
de Dios, con riqueza e influencia que
pudiera haber usado para la gloria de
Dios, y para el beneficio material y espiritual
de su conocido.
Lázaro fue premiado
porque a pesar de su condición
de mendigo, él le había
servido a Dios,
encontrando su ayuda constante en El.
En un comentario similar, el Quest Study
Bible dice de este versículo:
"Su punto era eso,
contrario a la opinión popular,
el dinero no es evidencia del favor de
Dios, ni tampoco la pobreza es indicación
del disgusto de Dios."
Su punto secundario
es el enseñarnos a nosotros que
inclusive después de la resurrección
de Jesús, los hombres todavía
rehusaban arrepentirse y creer en el Señor
Jesucristo. El versículo 31 dice:
"Mas Abraham le
dijo: Si no oyen a Moisés y a los
profetas, tampoco se persuadirán
aunque alguno se levante de los muertos."
Veamos lo que la Nueva
Biblia Americana dice de este versículo:
"Una indicación
del evangelio de Lucas del rechazo al
llamado al arrepentimiento inclusive después
de la resurrección de Jesucristo."
Ahora que entendemos
la razón y el punto de la parábola,
examinemos los detalles de esta parábola
la cual ha sido desastrosamente mal interpretada.
Empezaremos con el verso 22:
"Aconteció
que murió el mendigo, y fue llevado
por los ángeles al seno de Abraham."
¿Qué significa
“el seno
de Abraham”? Según
el Léxico en Griego de Thayer,
seno como
se usa en este versículo significa:
"Ser partícipe
de la misma bendición de Abraham
en el paraíso"
Así que Lázaro
compartirá el mismo premio con
Abraham en el paraíso. Dios bendijo
a Abraham prometiéndole que heredaría
el mundo (el reino
de Dios). Romanos 4:13 dice:
"Porque no por
la ley fue dada a Abraham o a su descendencia
la promesa de que sería heredero
del mundo, sino por la justicia de la
fe."
Abraham no ha heredado
el mundo todavía, él primero
tiene que resucitar.
¿Cuándo
ocurrirá la resurrección?
En la venida de la segunda era, la
Segunda venida de Cristo.
Lucas 20:35 dice:
"Mas los que fueron
tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo
y la resurrección de entre los
muertos."
Lázaro fue llevado
por los ángeles para estar con
Abraham. ¿Cuándo
se supone que los ángeles recojan
a los elegidos? En la
segunda venida de Cristo en el
final de la era para entrar al reino
de Dios.
Mateo 13:39-42 lo dice
claramente:
"La siega
es el fin del siglo; y los segadores son
los ángeles. De manera que como
se arranca la cizaña, y se quema
en el fuego, así será el
fin de este siglo. Enviará el Hijo
del Hombre a sus ángeles, y recogerán
de su reino a todos los que sirven de
tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
y los echaran en el horno de fuego"
(para ser destruidos como la cizaña
fue destruida)
Mateo 13:49 sigue a seis parábolas
en el reino de
Dios, la parábola de la
semilla, la cizaña, la semilla
de mostaza, el tesoro, la perla y la red
tirada al mar. Todavía está
tratando con el mismo tema, el reino
de Dios. Dice así:
"Así será
el fin del siglo: saldrán los ángeles,
y apartarán a los malos de entre
los justos, y los echarán en el
horno de fuego; allí será
el lloro y el crujir de dientes."
Ambos de estos eventos,
la bendición de Abraham y la recogida
de los justos por los ángeles son
eventos que pasarán en el futuro,
al regreso de Cristo.
Vamos a continuar y entonces lo pondremos
todo junto.
El versículo
22-23 dice:
"Y murió
también el rico, y fue sepultado.
Y en Hades alzó sus ojos, estando
en tormentos, y vio de lejos a Abraham,
y a Lázaro en su seno."
El rico y Lázaro
no estaban en el mismo lugar, uno en el
reino de Dios
y el otro está en Hades.
Cuando el rico ve a Abraham "de
lejos" significa que lo ve
a DISTANCIA DE TIEMPO NO DISTANCIA DE
LUGAR.
Esta parábola
pretende que el hombre rico desde su tumba
en el tiempo presente está teniendo
una visión de Abraham (en el reino
de Dios) en un futuro después
que los ángeles han recogido a
los elegidos y los muertos han resucitado,
y se da cuenta que él todavía
está en la tumba y se ha perdido
la bendición de Abraham.
Él está
en tormentos porque se da cuenta que no
tendrá vida en el siglo venidero,
puesto que ha sido tirado al horno de
fuego (destruido). El rico entonces le
pide a Abraham que envíe a Lázaro
a sus hermanos para que les testifique
y no vayan a sufrir la misma fatalidad
que él, en el futuro. El versículo
27 dice:
"Entonces le dijo:
Te ruego, pues, padre, que lo envíes
a la casa de mi padre, porque tengo cinco
hermanos, para que les testifique."
Pero Lázaro en
el presente tiempo también está
muerto. Cuando Abraham le dice en el versículo
29,
"A Moisés
y a los profetas tienen; óiganlos."
El rico le contesta
en el versículo 30:
"No, padre Abraham;
pero si alguno fuere a ellos de
entre los muertos, se
arrepentirán."
¿Dónde
está Lázaro? Él
está muerto en el Seol. Por eso
es que el rico dice: "Si
alguno fuere a ellos de entre los muertos,
se arrepentirán."
Él estará en el reino
junto a Abraham después de la resurrección
cuando el Hijo del Hombre venga y mande
sus ángeles a recoger los muertos
en Cristo.
Claro que este versículo
simboliza la resurrección
de Jesús, pero aquí
se está hablando específicamente
de Lázaro.
Resumen:
Usted no puede servir a dos señores
a la misma vez. Si usted elige las cosas
de este mundo (ej. dinero) por encima
de Dios, cuando Cristo regrese e inaugure
el reino de Dios,
usted será contado con los impíos
y no compartirá en la herencia
(seno) de Abraham. En vez, será
tirado en el horno de fuego y destruido.
Recuerden que esto es
una parábola, y una parábola
es una historia corta ficticia con un
mensaje. Los detalles no son importantes,
solamente el mensaje.
Esta parábola
no fue hecha para enseñar lo que
pasa cuando uno muere. Pero sí,
sin embargo detalla el resultado final
correctamente. O entramos al reino
de Dios o somos destruidos para
siempre.
Los Muertos no están
Vivos
Entonces, es claro que
los muertos no siguen viviendo en otra
esfera o dimensión, sino más
bien, siguen inconscientes en sus tumbas,
sin poder pensar, amar, odiar, maquinar
cosas, pecar, etc. Los muertos están
muertos y no vivos. Decir que los muertos
viven es como decir que el color oscuro
es claro.
En Eclesiastés
9:5,10 leemos:
“Porque los vivos
saben que han de morir; pero
los muertos nada saben, ni tienen
más paga; porque
su memoria es puesta en olvido.
También su
amor y su odio fenecieron ya; y
NUNCA más tendrán parte
en todo lo que se hace debajo del sol…
porque en el SEPULCRO,
adonde vas, no
hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.”
Y el salmista David
dice de los muertos, en el Salmo 146:4,
lo siguiente:
“Pues sale
su aliento, y vuelve
a la tierra; En ese mismo día
perecen sus pensamientos”
Nótese que los
muertos no piensan, y como dijo Descartes:
“Pienso, luego existo”; en
consecuencia, los que no piensan —
¡No existen! ¡Dejan de existir!
La Inmortalidad de los
Creyentes
No hay gloria sin inmortalidad,
ni inmortalidad sin gloria. Pablo establece
muy claramente esta verdad al decir: “El
cual pagará a cada uno conforme
a sus obras: vida
eterna a los que, perseverando
en bien hacer buscan gloria, y honra,
e inmortalidad”
(Romanos 2:6,7).
Notemos que si la gloria
es aún futura, también lo
es la inmortalidad. Esto significaría
que ningún hombre tiene un alma
inmortal inherentemente en él.
Y si esta conclusión es razonable,
entonces ningún difunto parte al
cielo, o al infierno, o en el mejor de
los casos, al “purgatorio”,
a través de sus supuestas “almas
inmortales”. Nótese que Pablo
dice que estamos en la búsqueda
de la inmortalidad, lo cual claramente
implica que NO
la tenemos ahora.
Además, ya hemos
visto que la vida
eterna se recibirá cuando
Cristo regrese por segunda vez, y no antes.
Dice Jesús al respecto: “Cuando
el Hijo del Hombre venga en su gloria,
y todos los santos ángeles con
él, entonces se sentará
en su trono de gloria… e irán
éstos (“las cabras”)
al castigo eterno, y los
justos a la vida eterna”
(Mateo 25: 31,32, 46).
Si los justos difuntos
están ahora en el cielo como “almas
inmortales”, ¿qué
sentido tendría que estos difuntos
reciban la vida eterna si ya la tienen
al momento de “ascender al cielo”
en ocasión de sus muertes?
La Naturaleza Divina
Dice Pedro sobre nuestra
futura naturaleza divina, así:
“Como todas las cosas que pertenecen
a la vida y a la piedad… nos ha
dado preciosas y grandísimas promesas,
para que por ellas llegaseis a ser participantes
de la naturaleza divina…
porque de esta manera os será otorgada
amplia y generosa entrada en el reino
eterno de nuestro señor y salvador
Jesucristo” (2 Pedro 1: 3, 4, 5,
6, 11).
Nótese que entrar
al reino
venidero es adquirir la naturaleza divina,
lo que también significa: Inmortalidad.
Y es que los mortales no pueden entrar
al reino,
pues tienen que
adquirir la naturaleza divina en la resurrección
— ¡no
en la muerte! (ver 1 Corintios
15: 53).
La Salvación
Venidera y Final
La mayoría de
cristianos supone
que ya son salvos desde su conversión,
ignorando que aún queda una última
y final salvación cuando
Cristo vuelva a la tierra. Dice
Pablo en Hebreos 9:28: “Así
también Cristo fue ofrecido una
sola vez para llevar los pecados de muchos;
y aparecerá
por segunda vez, sin relación
con el pecado, para
salvar a los que le esperan”.
De igual parecer es
Pedro, cuando dice: “Que sois guardados
por el poder de Dios mediante la fe, para
alcanzar la salvación que
está preparada para ser manifestada
en el tiempo postrero”
(1 Pedro 1:5).
Pero, ¿qué
significa esa salvación del tiempo
postrero? La respuesta se deja
encontrar en el diálogo del joven
rico con Jesús en Mateo 19:16,
23, 25, donde se lee:
“Entonces, vino
uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué
bien haré para tener la vida eterna?…
Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto,
anda, vende todo lo que tienes, y dalo
a los pobres… oyendo el joven esta
palabra, se fue triste, porque tenía
muchas posesiones. Entonces Jesús
dijo a sus discípulos: De cierto
os digo que difícilmente entrará
un rico en el reino
de los cielos… sus discípulos
oyendo esto, se asombraron de gran manera,
diciendo: ¿quién,
pues, podrá ser salvo?”.
Nótese lo interesante
de este diálogo. Aquí hay
tres puntos importantes, que son: “vida
eterna”, “reino
de los cielos”, y “salvo”.
Es decir, que La salvación no es
otra cosa que ‘tener
la vida eterna en el reino de Dios’.
Y otro texto que relaciona
la salvación con el reino
venidero es Apocalipsis 12:10,
que dice: “Entonces oí una
gran voz en el cielo que decía:
AHORA ha venido
la salvación, el poder,
y el reino de nuestro Dios”.
Estas evidencias bíblicas
son más que suficientes para demostrarnos
que la salvación es participar
en el reino de nuestro Dios. Un reino
que “no es
de este mundo” (Juan 18:36),
sino del “venidero”
(Lucas 18:29,30).
La Esperanza de José
de Arimatea
Hablemos ahora de José
de Arimatea. ¿Qué
importancia tiene este hombre que sepultó
a Jesús? Dice el texto de
Marcos 15:43 lo siguiente: “José
de Arimatea, miembro noble del concilio,
que también
esperaba el reino de Dios, vino
y entró osadamente a Pilato, y
pidió el cuerpo de Jesús”.
Mateo dice de José
de Arimatea, así: “Cuando
llegó la noche, vino un hombre
rico de Arimatea, ciudad de Judea, que
también
había sido discípulo de
Jesús…” (Mateo
27:57).
El evangelista Lucas
habla de José de Arimatea, así:
“Había un varón llamado
José, de Arimatea, ciudad de Judea,
el cual era miembro del concilio, varón
bueno y justo” (Lucas 23:50).
Aquí vemos lo
que esperaba un discípulo de Jesús:
¡El Reino
de Dios! Y nótese que dice
que él “también
esperaba el reino de Dios”,
lo que quiere decir que él NO era
el único discípulo que creyó
y esperó el reino de Dios. Esta
es la prueba de lo que un
verdadero cristiano esperó en el
primer siglo de la Era Cristiana:
¡El reino de Dios!
La Recompensa Será
en la Segunda Venida de Cristo
La única esperanza
que tienen los hombres creyentes, es la
resurrección del día postrero,
cuando los “no
existentes” vengan a la “existencia”
nuevamente. Así lo entendió
el profeta Daniel, cuando Dios, al anunciarle
su muerte, le dice: “Y tú
irás hasta el fin, y reposarás,
y te levantarás
para recibir tu heredad al fin de los
días” (Daniel 12:13).
Aquí es claro
que Dios NO
le habló a Daniel de una partida
al cielo para estar con Él, después
de su muerte física. ¡NO!
lo que le dijo era que reposaría
(=moriría) y que sería después
levantado (=resucitado) para recibir su
heredad o recompensa, al fin de los (no
‘sus’) días.
Entonces, la recompensa
del cristiano se recibe sólo después
que Cristo haya vuelto y transformado
a los vivos, y resucitado a los muertos,
con inmortalidad. Pues bien, siendo que
los fieles muertos no han recibido sus
recompensas en el cielo, ni en ningún
otro lugar, pues están muertos:
¿Qué recibirán
en la resurrección?
1.-
El Reino
de Dios en la tierra (Mateo
25:31,34).
2.- La
vida eterna (Mateo
25:46).
3.- La
gloria, honra y el poder (Colosenses
3:4, 1 Pedro 5:4).
4.- A
Jesucristo mismo como nuestro hermano
mayor (1
Tesalonicenses 4:17).
Si aún tiene
dudas con toda esta evidencia Bíblica,
vaya a su biblia y lea Juan 3:13, Hechos
2:29, 2:34, Hebreos 11:13, 2 Pedro 2:34,
Daniel 12:2, Génesis 3:19, Salmo
6:4, 5, 115:17, Eclesiastés 3:19,
20.
Satanás
y el Evangelio
del Reino
Como es de esperarse,
el diablo no está nada contento
con las buenas
noticias del reino de Dios. Y la
razón es que el reino de Dios es
el FIN del
reino del diablo
en este mundo malo. La táctica
del diablo es obscurecer
la mente y la razón del potencial
creyente, para que no le brille
la luz del evangelio.
A muchas personas incrédulas
les parecerá que este estudio sobre
el tema central en toda La Biblia; que
es el evangelio
del reino, es una completa locura,
o una fantasía de mentes hiperactivas.
Pero esas personas no se dan cuenta de
que ellas están
cegadas por una fuerza mayor y más
sutil llamada el diablo o Satanás.
Sin duda alguna, aquellas
personas que tercamente rechazan el evangelio
del reino de la gloria de Cristo,
están poniendo seriamente en juego
su salvación
eterna. Su destino será
la perdición eterna junto con el
diablo y sus demonios.
Los que aman la verdad
de Cristo deben cerciorarse si en verdad
La Biblia enseña “una
partida de nuestras almas inmortales al
cielo cuando morimos”. Tener
esperanzas que NO
se encuentran en La Biblia pueden traernos
trágicas consecuencias en nuestras
vidas futuras.
Cualquiera que enseña
otro evangelio
diferente de aquel enseñado por
Jesús y sus Apóstoles, está
desviando de la luz a los hombres.
Para finalizar nuestro
breve estudio bíblico, le pido
que no se deje intimidar por todos aquellos
que le dicen que no es necesario leer
La Biblia cada quién por su cuenta,
recuerde que una sugerencia como esa,
sólo puede venir de alguien o algo
opuesto a La Santa Palabra de Dios en
Las Sagradas Escrituras.
Le voy a dejar unos
cuantos versículos que le hablan
claramente de todas las frases mencionadas
al inicio de nuestro estudio, que son
las más comunes usadas por los
líderes religiosos y copiadas a
la vez por los miembros de sus respectivas
congregaciones; con el objetivo de intimidar
a personas ingenuas, para que éstas
no recurran a La Biblia a corroborar lo
que se les dice ó se les ha dicho
por tantos años de militancia en
estas organizaciones.
Antes de finalizar,
sólo un par de preguntas más:
¿Sabe usted que
es la FE, la tiene? ¿Sabe cómo
se Obtiene la FE bíblica?
En La Biblia encontramos
cientos de veces la palabra “FE”.
No obstante, la
mayoría de “cristianos”
no la saben definir correctamente,
según lo hizo el mismo apóstol
Pablo en Hebreos 11:1:
Él la definió
así: “Es,
pues, la FE la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que NO se ve.”
He aquí, pues,
la definición inspirada por Dios
de lo que es la FE bíblica:
“CERTEZA
de lo que se ESPERA,
y la CONVICCIÓN
de lo que NO
SE VE.”
Ahora le pregunto:
¿Sabe
usted cómo se Obtiene la FE Bíblica?
¿Sabe cuál es ese proceso
para Obtenerla?
El apóstol Pablo, nuevamente nos
lo explica de la siguiente manera, en
Romanos 10:17:
“Así que
LA FE es
por el oír, y EL
OÍR, POR
LA PALABRA DE DIOS.”
Hay que observar detenidamente
que el versículo dice que LA
FE es por EL
OÍR, ósea que para
tener FE,
debemos primeramente OÍR,
y luego el versículo dice que Oímos
POR LA
PALABRA DE DIOS, por lo tanto hasta
que comenzamos La
lectura de LA BIBLIA, es cuando
comenzamos a
OÍR.
Una vez que comenzamos a Leer
LA BIBLIA de forma permanente para
tener un conocimiento cabal de la palabra
de Dios en La Biblia, comenzamos
a OÍR,
y hasta que empezamos a OÍR
es que comenzamos
a tener FE.
Es interesante este proceso que nos muestra
el apóstol pablo para adquirir
La FE
Verdadera y Sólida.
Nosotros debemos de oír o mejor
dicho leer LA BIBLIA
para saber porqué
creer. Fácilmente podemos ver que
todo aquel que le dice usted que no necesita
leer La Biblia no es de DIOS.
Porque el Espíritu
Santo, obviamente NO
le va a decir a usted que no necesita
leer La Biblia, todo por el contrario,
todo espíritu que Sí es
de DIOS le dirá a usted que lea
La Biblia.
Por tal razón,
recuerde probar los espíritus para
saber si son de Dios, no importa que sea
su pastor y maestro, un evangelista famoso,
un profeta famoso, un apóstol famoso,
un erudito en las escrituras; usted debe
recordar que es algo establecido en las
mismas, para que usted no caiga en las
manos y las mentiras de los falsos apóstoles
y obreros fraudulentos, que se disfrazan
como apóstoles de Cristo. Lo que
no es de extrañar, ya que el mismo
Satanás se disfraza como ángel
de luz. Así que, no es extraño
si también sus ministros se disfrazan
como ministros de justicia; cuyo fin será
conforme a sus obras.
¿Conoce usted
cuales son los versículos que dicen
esto? ¿Ó aún no los
conoce?
No se preocupe, estos
versículos se encuentran en 1 Juan
4:1, 3 y en 2 Juan 1:7, 8, y dicen así:
Amados, no creáis
a todo espíritu, sino PROBAD
los espíritus si son de Dios; porque
muchos falsos profetas han salido por
el mundo.
En esto conoced el Espíritu
de Dios: Todo espíritu
que confiesa que Jesucristo ha venido
en carne, ES DE DIOS;
y
todo espíritu que NO CONFIESA que
Jesucristo ha venido en carne, NO ES DE
DIOS; y
este es el
espíritu del ANTICRISTO,
el cual vosotros habéis oído
que viene, y que ahora ya está
en el mundo. (1
Juan 4:1, 3)
Porque muchos engañadores
han salido por el mundo, QUE
NO CONFIESAN que
Jesucristo ha venido en carne.
Quien esto hace
es el engañador y EL ANTICRISTO.
Mirad
por vosotros mismos, para que no PERDÁIS
el fruto de vuestro trabajo, sino que
recibáis galardón completo.
(2 Juan
1:7, 8)
Pero
él (Jesús)
les dijo: …Mirad mis manos
y mis pies, QUE
YO MISMO SOY; PALPAD,
y VED; PORQUE
UN ESPÍRITU NO
TIENE CARNE
NI HUESOS, como VEIS
QUE YO TENGO.
Y
diciendo esto, les mostró las manos
y los pies. (Lucas
24:38, 40)
Bueno hermanos ahora que ya conocen estos
versículos, he aquí les
dejo los versículos que le alientan
a que tenga firmeza y base bíblica
para responder a todos aquellos que se
oponen a la Verdad; deposite por amor
a Dios y a Jesús el Mesías
su confianza plena en Las Sagradas Escrituras.
Romanos 12:2
No
os conforméis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación
de vuestro entendimiento, para
que comprobéis
cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta.
Hechos 5:29
Es necesario obedecer
a Dios antes que a los hombres.
Hechos 5:32
Y nosotros somos testigos
suyos de estas cosas, y también
el Espíritu Santo, el
cual ha dado Dios a los que le obedecen.
Lucas 11:13
Pues si vosotros, siendo
malos, sabéis dar buenas dádivas
a vuestros hijos, ¿cuánto
más vuestro Padre celestial dará
el Espíritu Santo a los que se
lo pidan?
Santiago1:5
Y si alguno de vosotros
tiene falta de sabiduría, pídala
a Dios, el cual da a todos abundantemente
y sin reproche, y
le será dada.
Romanos 9:16
Así que no depende
del que quiere, ni del que corre, sino
de Dios que tiene misericordia.
Juan 6:65
Y dijo: Por eso os he
dicho ninguno puede venir a mí,
sino le fuere dado
por el padre.
1 Corintios 12:3
… y nadie puede
llamar a Jesús Señor,
sino por el Espíritu
Santo.
1 Corintios 7:23
Por precio fuisteis
comprados; no os
hagáis esclavos de los hombres.
Gálatas 5:1,
13
Estad, pues, firmes
en la libertad
con que Cristo nos hizo libres,
y no estéis otra vez sujetos al
yugo de esclavitud.
Romanos 6:16
¿No sabéis
que si os sometéis a
alguien como esclavos
para obedecerle, sois esclavos
de aquel a quien
obedecéis, sea del pecado
para muerte, o
sea de la obediencia para justicia?
1 Juan 2:26, 27
Os he escrito esto sobre
los que os engañan.
Pero la unción
que vosotros recibisteis de
él permanece en vosotros,
y no tenéis necesidad de que nadie
os enseñe;
así como la
unción misma os enseña todas
las cosas, y es verdadera, y no
es mentira, según
ella os ha enseñado, permaneced
en él.
2 Juan 1:8
Mirad
por vosotros mismos, para que no
PERDÁIS el fruto de vuestro trabajo,
sino que recibáis galardón
completo.
Les invito a todos aquellos
que buscan con sinceridad al Creador,
que vayan a Las Sagradas Escrituras y
comprueben cada uno de los versículos
expuestos en este estudio, y les aconsejo
que no se dejen amedrentar por otros,
recuerde que es Su Salvación la
que está en juego, recuerde que
Las Escrituras dicen: NO
seas vencido de lo malo,
sino, vence
con el bien el mal.
(Romanos 12:21)
Que el Dios Altísimo
Creador de los Cielos y de la Tierra,
les bendiga en el nombre de nuestro Señor
Jesús!
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