EL EVANGELIO DEL REINO
JESÚS nuestro REY en el futuro REINO DE DIOS en LA TIERRA
 
 
 
 
DE QUÉ NOS HABLA LA BIBLIA
¿SABE USTED A QUÉ DIJO JESÚS QUE VINO?
 
 
 
Vamos a dar inicio a este breve estudio, con una pequeña reflexión sobre el porqué vino nuestro Señor Jesús?; para que poco a poco vayamos entendiendo de qué nos habla La Biblia en su totalidad.

Este documento, tiene el propósito de compartir con ustedes de la manera más honesta, lo que todas las »organizaciones religiosas« no le dan a conocer a sus miembros, debido a que sus diferentes »Sindicatos de Pastores y Escuelas de Teología« en casi todos los países del mundo, se ponen de acuerdo sobre lo que se debe enseñar y lo que no se debe enseñar en sus organizaciones.

Por tal razón, al presentar nosotros textos bíblicos que éstos miembros (a pesar de que muchos tienen hasta 30 años de pertenecer a éstas organizaciones) desconocen por completo, es que en innumerables ocasiones se nos llama herejes y hasta nos maldicen, todo esto por escudriñar Las Sagradas Escrituras como ellas mismas lo mandan, obviamente hay unas pocas organizaciones distintas a la gran mayoría, que lamentablemente son muy pocas.

Iniciemos el estudio con una pequeña pregunta para usted:

¿Qué dice La Biblia que debemos hacer para tener vida eterna?

El 99.99% de las personas a las que yo les he preguntado esto, me han contestado con las Escrituras en las cuales Jesús dice que cualquiera que creyese en él tiene vida eterna, como en Juan 3:16. Mi próxima pregunta sería:

¿Creer qué?

La respuesta es siempre: que Jesús murió por nuestros pecados. La respuesta está casi correcta y completa, pero están omitiendo una mitad muy importante.

Ahora mismo usted probablemente se está diciendo:

"¿que podría ser?"

Permítame contestar esta pregunta con otra pregunta:

¿Para qué vino Jesús a este mundo?

De nuevo, la respuesta es: que Jesús vino para morir en la cruz y pagar nuestros pecados. Vamos a examinar la razón que Jesús mismo nos da acerca de por qué Él vino:

Jesús nos dijo claramente a que vino:

Pero él (Jesús) les dijo: Es necesario que también a otras ciudades ANUNCIE El Evangelio del Reino de Dios; porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO. (Lucas 4:43)

Pablo reafirmó lo que Jesús dijo:

Pues os digo, que Cristo Jesús vino… para confirmar las promesas hechas a los padres, (Romanos 15:8)

Jesús, claramente nos dice a que vino y pablo nos lo reafirma, pero, usted se estará preguntando en este momento si Jesús no murió por nuestros pecados?

Déjeme confirmarle que nuestro Señor Jesús, murió por nuestros pecados.

Pero la declaración hecha por nuestro Señor Jesús va más allá de lo que parece, y son realmente pocas las personas en busca de la verdad, para la gran mayoría las respuestas correctas son las que les han sido impuestas por sus organizaciones, y dejan completamente a un lado las respuestas y ejemplos de nuestro Señor Jesús, recuerda usted cuando Jesús fue al desierto para ser tentado, de qué manera le respondió al tentador?

Él nos dio un excelente ejemplo de cómo debemos responder nosotros, él respondió con lo que dicen las Escrituras, y nosotros sus discípulos contemporáneos debemos seguir su ejemplo, respondiendo de la misma manera, con:

Las Sagradas Escrituras.

Aunque esto implica conocer las escrituras en su totalidad, y cómo, cuándo y dónde fueron conformadas, y por quién? Veamos como respondió nuestro Señor Jesús y pongamos en práctica su ejemplo:

Él respondió y dijo: ESCRITO ESTÁ: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Jesús le dijo: ESCRITO ESTÁ también: No tentarás al Señor tu Dios.

Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque ESCRITO ESTÁ: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. (Mateo 4:4, 7, 10)

Realmente usted no se ha detenido nunca tan siquiera un minuto a analizar estos versículos; ¿porque seguir otros ejemplos y tradiciones, y no el ejemplo de Jesús mismo? También podemos ver que el diablo conoce las Escrituras, esto nos debería preocupar, porque si él las conoce y nosotros no, cómo responderemos?

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:

A sus ángeles mandará acerca de ti,
y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
(Mateo 4:5, 6)

Nuestro Señor Jesús respondió a las tentaciones del diablo con las escrituras, hagamos nosotros lo mismo, respondamos con las escrituras; es por eso que a la pregunta de: ¿A que dijo Jesús que Vino? Las personas generalmente no le atinan a la respuesta.

El detalle es que, al parecer no todos estamos conscientes de que Satanás no quiere que nadie se salve, es por esa razón que él se encargó de hacer tantas religiones, denominaciones y ministerios, con el único y exclusivo propósito de pervertir el evangelio original y singular del que nos habla La Biblia, y nosotros por no Leer La Biblia no hemos confirmado por cuenta propia, si lo que se dice por allí está o no en Las Sagradas Escrituras. Estas organizaciones se encargan de decirle a la gente lo que ellos quieren escuchar, y no lo que realmente dice La Biblia en su contexto.

Volviendo a la pregunta sobre a qué dijo Jesús que vino, usted dirá que hay contradicción, entre si Jesús vino o no a morir por nuestros pecados? Pero recuerde que Dios no se contradice, inmediatamente vamos a darnos cuenta de qué es lo está sucediendo aquí.

Para comenzar; a través de los años se nos ha dicho que: no es necesario leer La Biblia para aceptar a Jesús, ¿verdad?

Voy a presentarle una lista de las frases más comunes utilizadas por los »líderes religiosos« y que los “hermanos” han copiado y ponen en práctica a la hora de "evangelizar" a una persona:

1.- No es necesario leer La Biblia para ser cristiano (para aceptar a Jesús, para conocer a Dios)
2.- No se meta a ese rollo de leer mucho La Biblia, porque se puede volver loco!
3.- Se va a confundir (lo están confundiendo, está confundido)
4.- Es que usted lee mucho!
5.- Es que usted es un niño espiritual que se deja llevar de cualquier viento de doctrina.
6.- Usted no es cristiano, porque no está en una Iglesia (Organización religiosa, adventista, bautista, etc.)
7.- Usted está cuestionando a Dios, al cuestionarnos a nosotros (al líder) al buscar en La Biblia.
8.- El espíritu santo no puede morar en usted, porque usted es un vaso sucio!
9.- A usted le tiene que explicar una persona que tenga discernimiento espiritual.
10.- Es que usted todo se lo toma literal.
11.- Dice la palabra que usted tiene que someterse a sus líderes.
12.- Usted sabe lo que significa Satanás, usted lo es porque no se somete, quiere dividir.
13.- Es que usted sabe mucho!
14.- Los tiempos de La Biblia eran otros tiempos, ahora hay que interpretarla y ajustarla a la época.
15.- No le haga caso al Internet, todo es montaje!
16.- Usted no puede usar la razón para entender La Biblia, olvídela, sométase!
17.- Usted no puede usar la lógica para entender La Biblia, olvídela, sométase!
18.- Un versículo es suficiente para que usted entienda!
19.- Eso no es lo que dice el versículo, así lo entiende usted para no someterse!
20.- Usted es un blasfemo, todas las biblias son iguales, el Verbo es Jesús aunque no lo diga!

Pero se ha detenido usted por un momento siquiera, a escudriñar Las Escrituras y corroborar que realmente tiene base bíblica lo que le han dicho a través de los años?

Supongo que algunos (la verdad creo que muy pocos) Sí, pero la gran mayoría, las grandes masas, los de las mega "iglesias", los de las grandes convenciones NO.

La razón que Jesús vino fue para proclamar el mensaje del Reino de Dios. Lea por favor los siguientes versículos:

Lucas 8:1

"Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando El Evangelio del Reino de Dios."

Mateo 1: 14-15

"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando El Evangelio del Reino de Dios. Diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado."

El Reino de Dios, es también referido como: El Reino de los Cielos, El Evangelio del Reino, La Palabra de Dios, El Evangelio, La Palabra del Señor, El misterio del Evangelio, El Evangelio de Cristo, La verdad y el Verbo. Todos estos son los títulos principales que se han usado para referirse al Reino de Dios. Hay muchas más, las cuales no se usan frecuentemente. Pero éstas serán suficientes para este breve estudio.

La razón por la cual él murió en la cruz fue para que nosotros podamos ENTRAR al Reino de Dios. Cuando Jesús dice que todo aquél que creyere en mí tiene vida eterna, el no está hablando de creer que él murió por nuestros pecados, él estaba vivo todavía cuando dijo esto. Ni siquiera los Apóstoles entendieron a cerca de la resurrección hasta el mismo final.

Cuando Jesús y los Apóstoles están llegando a Jerusalén, Jesús por tercera vez, trata de explicarles el por qué Él tiene que morir, y todavía ellos no entendieron.

"Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía" (Lucas 18:34)

Pero mucho antes de éste episodio, Lucas habla de Jesús mandando a los 12 Apóstoles a predicar el reino de Dios:

"Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar los enfermos" (Lucas 9:2)

Entonces, Él mandó a los setenta y dos a proclamar el Reino de Dios:

"Y sana a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios" (Lucas 10:9)

Obviamente la resurrección de Jesús no es parte del mensaje acerca del Reino de Dios, que Jesús y los Apóstoles estaban proclamando en ese tiempo.

El mensaje del Reino de Dios es el tema central del Antiguo y del Nuevo Testamento. Cuando Jesús se le apareció a ellos después de la resurrección por cuarenta días, su mayor instrucción era todavía sobre el Reino de Dios.

"Se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios" (Hechos 1:3)

Esta era la misión principal de Jesús y los Apóstoles, de proclamar el Reino de Dios. Aquí hay algunos ejemplos más:

Mateo 24:14 (Jesús habla)

"Y será predicado ESTE Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y ENTONCES vendrá el fin."

Hechos 8:12

"Pero cuando creyeron a Felipe, que ANUNCIABA El Evangelio del Reino de Dios, y el nombre de JESUCRISTO."

Hechos 19:8 (Pablo)

"Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios."

Hechos 20:25 (Pablo)

"Y ahora he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros. Entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro."

Hechos 28:23 (Pablo)

"A los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de JESÚS, tanto por la ley de Moisés como por los profetas."

Hechos 28:31 (Pablo)

"Predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor JESUCRISTO."

Su próxima pregunta será:

¿Cuál es el mensaje del Reino de Dios y por qué yo no he oído mucho de esto antes?

La razón por la que usted no ha oído mucho del mensaje del reino de Dios antes es porque este es el mensaje que Satanás odia más, porque es el mensaje que lo salva a usted. El resumen del mensaje del Reino de Dios que está profetizado por los profetas hebreos es así:

"El Reino de Dios será establecido por todo el mundo con una Jerusalén restablecida como su capital y el Mesías (Jesús, a quien Dios resucitó), como el rey ideal de Dios de la nueva Israel, administrando un gobierno ideal. Será un gobierno de paz y justicia, y nosotros los santos resucitados, ayudaremos a Jesús en su administración."

Este es el mensaje, el cual nosotros debemos creer.

¿Por qué?

Porque este es el tema de La Biblia entera, La razón de la resurrección no fue solamente para perdón de nuestros pecados, sino también como prueba de que Jesús fue quien dijo que era, El Mesías.

Cuando Jesús dijo que cualquiera que creyera en él tendría vida eterna, él estaba diciendo que cualquiera que creyera que él era El Mesías, tendría vida eterna, no que los que creyeran que él había muerto por nuestros pecados tendrían vida eterna.

Se suponía que El Mesías muriera por nuestros pecados, pero eso era solo una parte del mensaje del Reino de Dios. No es el mensaje completo. Así es como Satanás ha tratado de desviar las cosas, y mirando a la situación de ahora, Satanás casi se ha salido con la suya.

Si ustedes quieren ver la seriedad de éste mensaje y como Satanás trata de que ustedes no lo entiendan lea por favor la Parábola del Sembrador:

Lucas 8:11-12

"La semilla es la palabra de Dios (significa "palabra del reino", compare esto con

Mateo 19:19)

Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven."

Satanás hará lo que tenga que hacer para que ustedes no entiendan este mensaje, por eso es que tantos de nosotros no estamos familiarizados con él.

¿No creen ustedes que como este era el tema principal de las enseñanzas de Jesús y de los Apóstoles, debiéramos estar más familiarizados con él?

Pero muchos de nosotros no lo estamos, y cuando oímos algo acerca de esto, es usualmente un mensaje desviado, y nos dan un informe completamente diferente al que los profetas nos dieron.

Personas dirán que el Reino de Dios verdaderamente está en nuestro corazón o que es la iglesia. Para aclarar algún malentendido, miremos a todas las profecías del Mesías y el Reino de Dios desde Abraham hasta el Nuevo Testamento y juzgue usted por sí mismo.

EL ANTIGUO TESTAMENTO

En estos versículos usted verá lo que Dios les prometió a Abraham y a sus descendientes, la tierra, las naciones como nuestra herencia, NO el cielo. Todo empezó con las promesas que Dios le dio a Abraham, que él y toda su descendencia heredarían la Tierra Prometida para siempre.

Esto como ustedes saben no ha sucedido. Abraham nunca heredó la tierra, y sus descendientes quienes llegaron a Israel no la mantuvieron para siempre. Ellos perdieron sus tierras y la recuperaron en 1948.

Obviamente la promesa de Dios a Abraham no ha sido cumplida todavía, pero como Dios no miente, esto sucederá.

Salmo 115:16

"Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres."

Génesis 13:15

"Porque toda la tierra que ves, la daré a ti (Abraham) y a tu descendencia para siempre."

Salmo 37:9, 11, 22, 29, 34

"Pero los que esperan en Jehová, ellos heredaran la tierra."

"Pero los mansos heredarán la tierra."

"Porque los benditos de él heredarán la tierra."

"Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre sobre ella."

"Y el te exaltará para heredar la tierra."

Salmo 2:7-9

"Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro."

Zacarías 9:10

"Y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar y desde el río hasta los fines de la tierra."

Isaías 65:9,17

"Mís escogidos poseerán por heredad la tierra."

"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento."

En estos versículos verán que se supone que El Mesías sea un Rey que su dominio es toda la tierra y todas las naciones y sus gentes. Su Reino es para siempre y todos le servirán.

Daniel 7:13-14

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido."

2 Samuel 7:12-14,16

"Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de tí a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él será a mi hijo. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente."

Jeremías 23:5

"He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra."

Daniel 7:27

"Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno y todos los dominios le servirán y obedecerán."

Isaías 49:6-7

"También te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán."

Salmo 72:11, 17

"Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán."

"Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones."

Salmo 111:4


"El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones."

Estos versículos le enseñarán que la capital del reino Mesiánico será una Jerusalén Restaurada.

Israel = Sión

Isaías 24:23:

"Cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sión y en Jerusalén."

Salmo 135:21:

"Desde Sión sea bendecido Jehová, quien mora en Jerusalén."

Miqueas 5:2,3-4-5

"De tí me saldrá el que será Señor en Israel."

"Y él estará y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová Su Dios; y moraran seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será vuestra paz."

Salmo 89:4,26-30,37

"Para siempre confirmaré tu DESCENDENCIA, y edificaré tu trono por todas las generaciones. Él me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación".

"Yo también lo pondré por primogénito, el mas excelso de los
reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre."

Salmo 110:1-2

"Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies." Jehová enviará
desde Sión la vara de su poder."

Salmo 132:11, 14, 17-18

"De tu DESCENDENCIA pondré sobre tu trono. Porque Jehová
ha elegido a Sión; La quiso por habitación para sí, Este es para siempre el lugar de mi reposo, Aquí habitaré, porque la he querido. Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión, Más sobre él florecerá su corona."

Isaías 2:3-4

"Porque de
Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos, …no alzará espada nación contra nación."

Estos versos enseñan que El Mesías sufrirá y pagará por el pecado del mundo.

Isaías 53:5-6, 11, 12

"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados."

"Mas Jehová cargó en El el pecado de todos nosotros."

"Por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte entre los grandes."

"Habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores."

EL NUEVO TESTAMENTO

Ahora compararemos y veremos si el Nuevo Testamento está de acuerdo con el Antiguo Testamento. Estos versículos les mostrarán que las promesas hechas a Abraham son todavía el enfoque central de la cristiandad. Jesucristo vino a proclamar y confirmar las promesas hechas a Abraham.

¿Cuáles son las promesas de Dios a Abraham? La primera era que el Mesías iba hacer un descendiente de Abraham. La segunda era que Abraham y su descendencia iban a heredar el mundo.

Romanos 4:13

"Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su DESCENDENCIA la promesa de que sería heredero, sino por la justicia de la fe."

Romanos 15:8

"Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres (Abraham, Isaac, Jacob)."

Gálatas 3:29

"Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa."

Efesios 3:6

"que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio."

Hechos 26:6-7

"Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh Rey Agripa, soy acusado por los judíos."

Como ven, el Reino de Dios todavía consiste de las promesas que le hizo Dios a Abraham. Por eso se dice, que Jesús vino a confirmar las promesas que Dios le hizo a Abraham.

Estos versículos les mostrarán que el Reino de Dios está todavía como el Antiguo Testamento dice, en la tierra.

Apocalipsis 5:10

"Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra."

Mateo 5:5

"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad."

Mateo 25:31-32

"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos."

Apocalipsis 2:26

"Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones."

Estos versículos le mostrarán que es un reino actual. Inclusive Jesús nos dice que oremos para la venida de este Reino.

Apocalipsis 3:21

"Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."

1 Corintios 6:2

"¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?"

Lucas 12:32

"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros El Reino."

Mateo 6:10

"Venga tu Reino."

Lucas 1:32-33

"Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su Padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."

Estos versículos muestran que nosotros los santos (cristianos) reinaremos con Cristo en su Reino. La palabra mejor entendida para "reinar" en estos versículos es administrar. Así que ayudaremos a Jesús, El Mesías a administrar el Reino de Dios.

Lucas 22:29-30

"Yo pues os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel."

Apocalipsis 20:4-5

"Y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años."

Apocalipsis 20:6

"sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años."

2 Timoteo 2:12

"Si sufrimos, también reinaremos con él."

El Nuevo Testamento está completamente de acuerdo con lo que los profetas del Antiguo testamento dijeron. El ángel Gabriel le dice a María exactamente por qué Jesús ha venido en Lucas 1:32. El Reino estará aquí en la tierra con Jesús el Mesías como nuestro Rey.

La última pieza de éste rompecabezas es; si el Reino de Dios está aquí en la tierra, ¿cómo es que vamos al cielo? La respuesta es: ¡que no vamos! No se supone que vayamos al cielo.

El cielo es donde Dios, Jesús (hasta su segunda venida) y los ángeles moran. Dios hizo la tierra para nosotros. El paraíso donde Adán y Eva vivieron fue aquí en la tierra, no en el cielo.

Pero leamos el siguiente versículo que nos aclara bastante lo que venimos diciendo:

"Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro." (Isaías 45:18)

¿Si toda la gente supuestamente va para el cielo que va a pasar con la tierra?

El versículo es claro en decirnos que el único Dios verdadero, creó la tierra para que fuera habitada, al igual que dice el salmista: "y ha dado la tierra a los hijos de los hombres", como puede ver estos versículos se complementan perfectamente, y es que Dios no se contradice, pero si usted afirma que va para el cielo, entonces usted si está contradiciendo a Dios.

Por las muchas religiones, denominaciones y ministerios que se han esparcido alrededor del mundo, es que podemos ver, que de esa forma se fue perdiendo el mensaje central del singular evangelio predicado por el Señor Jesús y sus Apóstoles: El Evangelio del Reino de Dios, en la tierra.

Cómo podemos conocer acerca de este mensaje del reino de Dios, del que estamos hablando? Usted podrá saber más de él, si continúa leyendo este breve estudio de Las Sagradas Escrituras, sepa ahora lo que la mayoría de las "iglesias" (organizaciones) ignoran acerca de la esperanza cristiana.

Haciendo un poco de Historia

En una ocasión ocurrió que el pueblo hebreo le pidió a Dios tener un Rey sobre Israel como tenían todos los demás pueblos de la tierra. A Dios no le gustó mucho la petición de su pueblo, no obstante Dios accedió. Por ese entonces los Jueces gobernaban sobre Israel, y dos ejemplos de ellos eran Samuel y Sansón. Así fue que Israel dejó de ser gobernado por Jueces para dar su paso a Reyes.

El primer Rey ungido sobre Israel fue Saúl, y como todos sabemos, él no fue recto delante de los ojos de Dios, ya que no lo obedeció en todo. Por esto Saúl fue remplazado por un pastor de ovejas llamado David. Fue al Reino de David al cual Dios comenzó a llamar “SU REINO”.

En 1 Crónicas 28:5 encontramos la siguiente declaración:

1 Crónicas 28:5: Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.

También en 1 Crónicas 29:23 se dice: Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre...

En otras palabras, David, Salomón y todos los reyes que siguieron hasta el último, se sentaron sobre el trono de Jehová (Dios). El Reino de Israel, cuyo centro estaba en Jerusalén (1 Reyes 2:11), era el Reino de Jehová.

El pacto con David

Fue con David que Dios haría un pacto. Así dijo Dios a David por medio del profeta Natan:

1 crónicas 7:12 al 17: Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo... Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

Esta promesa hecha a David, se cumple sobre Jesús, el Mesías:

Examínelo así:

• Uno de su linaje: Jesús es hijo de David (Mateo 1:1).
• Yo le seré Padre y él me será hijo: Jesús es Hijo de Dios.
• Su reino será para siempre: Jesús ya resucitado, es inmortal.

Aprendemos así que en Jesús se reúnen las características del descendiente de David, el cual reinará para siempre sobre el trono de Jehová. Fue el ángel Gabriel que al nacer lo confirmaría:

Lucas 1: 31 al 33: Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

El Reino de Dios fue suspendido en el tiempo

Si usted se ha dado cuenta, hoy en día no existe un trono terrestre de Dios sobre Israel ¿verdad? Lo que pasa es que los descendientes de David no fueron como su Padre. Estos fueron impíos, hasta que la paciencia de Dios se agotó y en el momento indicado Dios envió a su siervo Ezequiel para decirle al Rey Sedequías lo siguiente:

Ezequiel 21: 25, 26 y 27: Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto, A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y YO se lo entregaré...

Así fue que el Reino de Dios fue suspendido en el tiempo y por más de dos milenios no ha habido descendiente de David que reine sobre Jerusalén, esto será así hasta que vuelva “aquel cuyo es el derecho”. ¿Quién será?

Dios de pactos

Hemos aprendido en este estudio que Dios hizo un pacto con David. De dicho pacto La Biblia nos dice lo siguiente:

En Jeremías 33:20, 21 leemos:

Así ha dicho Jehová: Si Pudiereis Invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono…”.

En otras palabras, si Dios no cumpliera su pacto con David, antes dejarían de existir la noche y el día. Así de seguro y firme es el pacto de Dios con David.

Además de este pacto, en la Escritura encontraremos 5 pactos hechos por Dios con el hombre. Estos pactos pertenecen tanto al Antiguo Testamento como al Nuevo Testamento. Estos pactos también son llamados eternos, excepto el Pacto Mosaico el cual se declara temporal, esto es, que continuaría sólo hasta la venida de la simiente prometida (Gálatas 3:19, 23 al 26).

Además del pacto Davídico y del pacto Mosaico que hemos recién mencionado, también existen 3 pactos más, a saber: el pacto Abrahámico, el Pacto Palestino, y el Nuevo Pacto (que remplaza al Mosaico).

• El pacto Abrahámico es llamado eterno en: Génesis 17:7, 13, 19, 1 Crónicas 16:16-17 y Salmos 105:8-11.
• El pacto Mosaico es llamado temporal en: Gálatas 3:19, 23 al 26
• El pacto Palestino es llamado eterno en: Ezequiel 16:60;
• El pacto Davídico se llama eterno en: 2 Samuel 23:5, Isaías 55:3, y Ezequiel 37:25.
• El Nuevo Pacto se llama eterno en: Jeremías 32:40; 50:5; y Hebreos 13:20. Y 3.

Todos estos pactos fueron hechos con un pueblo de pactos, Israel. En Romanos 9:4, Pablo nos enseña que la nación de Israel había recibido pactos del Señor. En Efesios 2:11-13, él enseña a la inversa, que los gentiles no han recibido ninguno de tales pactos y por consiguiente no gozan de las relaciones de esos pactos con Dios. Pero en Cristo, los gentiles han llegado a ser judíos espirituales participantes del Nuevo Pacto, y por consiguiente; de las bendiciones del mismo.

Así podemos decir con toda seguridad que “la salvación viene de los judíos” (Ver Juan 4:22).

Entre todos estos pactos que hemos mencionado, vamos a estudiar un pacto especial, y es aquel que Dios hizo con el patriarca Abraham “El padre de la FE”. Estudiando este pacto llegaremos a confirmar sólidamente que la esperanza de los cristianos es el reino de Dios en la tierra.

El pacto hecho con Abraham

Gálatas 3: 6 al 9: Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3: 14 al 16: ..Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, AUNQUE SEA DE HOMBRE, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es CRISTO.

Gálatas 3: 26 al 29: pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Hay varios puntos que aprendemos en estos pasajes de la epístola a los gálatas, los cuales, para un mejor entendimiento, los resumiremos así:

• Los que son de la fe (en Cristo Jesús), estos son hijos de Abraham.
• Los que son de la fe son bendecidos conjuntamente con el creyente Abraham (reciben las mismas bendiciones que se le prometieron a Abraham).
• En Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanza a los gentiles, o sea que la promesa hecha al padre Abraham es para judíos y gentiles en Cristo Jesús, porque en Cristo ya no hay judío ni griego (gentiles), todos somos un mismo pueblo en Cristo Jesús. (GENESIS 12:3 “y serán benditas en ti (Abraham) todas las familias de la tierra)
• Finalmente, los que son de Cristo, linaje (descendientes) de Abraham son y herederos según la promesa.

¿Qué promesa?

Entonces hemos aprendido que existe una promesa hecha a Abraham y a su descendiente (singular) que es Jesucristo (Mateo 1: 1: Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham). Los que son de Cristo son también descendientes de Abraham y herederos según la promesa.

Ahora nuestra función será descubrir en La Biblia cuál es la promesa que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes. ¿Está usted de acuerdo? Para ello tendremos que ir al comienzo de La Biblia, ya que Dios ha estado desde el comienzo ocupado en la redención de la humanidad. Todo esto que estudiamos es un plan pensado desde antes de la fundación del mundo, Y Dios, en su debido tiempo, pone en acción sus propósitos.

Génesis 13:14 al 15: Y Jehová dijo a Abraham: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 17:7 al 8: Y estableceré mi pacto entre mí y tú, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, en pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti la tierra que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Usted, si está atento, se dará cuenta que la promesa hecha a Abraham no fue el cielo, sino que Dios le prometió toda la tierra para El y sus descendientes (recuerde que sus descendientes son los que son de la fe en Cristo) para siempre o en heredad perpetua.

Dios nunca le dijo a Abraham algo así como: “mira hacia el cielo donde yo habito, por que a ti y a tu descendencia les daré el cielo en heredad perpetua”, sino que DIOS le dijo:

“mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.”

En la epístola a los Romanos Pablo confirma lo que venimos enseñando. Dice Romanos 4: 13, así: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo. Aunque usted haya recibido la enseñanza de que pasará sus días en el cielo tocando un arpa celestial, La Biblia contiene la bendita esperanza de que los cristianos renacidos, bautizados, justificados, adoptados, fieles y santos recibirán el mundo por heredad.

Este mundo que conocemos será de todos nosotros (los cristianos). Por supuesto que Dios tendrá que hacer unos cuantos arreglitos, ya que el hombre ha destruido la creación de Dios con la contaminación, la desforestación, etc. Pero para Dios no hay nada imposible y él hará de este mundo un paraíso, tal como lo fue antes de la caída humana.

En Isaías 51: 3 leemos: Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

Estas sí que son buenas noticias para todos. Si usted por casualidad lee estas páginas, y no es cristiano, yo le recomiendo que se convierta a Dios y a Cristo para poder tener parte en tan dichoso futuro.

Siguiendo con lo que venimos estudiando, algunos argumentan que en realidad las promesas hechas a Abraham se cumplieron cuando los judíos entraron en la tierra prometida, pero si usted analiza bien la promesa hecha a Abraham se dará cuenta de 2 puntos:

• Los judíos no han habitado la tierra prometida por siempre. No fue hasta hace menos de un siglo que los judíos estaban esparcidos alrededor del mundo sin territorio permanente. La promesa dice que seria para siempre.
• La promesa era para Abraham y sus descendientes. Abraham como sus descendientes tendrán que habitar la tierra prometida para siempre para un cumplimiento cabal de la promesa. Y para que sea así, tanto Abraham como sus descendientes tendrán que resucitar y recibir la Vida eterna.

Otros, por su parte, argumentan que existen dos esperanzas distintas, una para Israel y otra para la iglesia. Según ellos, los judíos recibirán el reino milenial de Dios en la tierra y por su parte la iglesia estará en el cielo con Dios y con Cristo. Los que proponen esta enseñanza de las 2 esperanzas deberían meditar seriamente en Efesios 4: 4 donde dice así:

Efesios 4: 4 al 6: Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

Con este texto en mente, podemos afirmar que NO existen dos esperanzas distintas, y lo que la escritura verdaderamente enseña es que los pactos, promesas, etc., fueron hechos con los judíos, pero en Cristo Jesús, la salvación y bendiciones de los judíos alcanzan a los gentiles (Ver Efesios 2: 12 al 17, Romanos 2: 28 a 29, Gálatas 3: 28).

Es por eso que en Abraham serían benditas todas las familias de la tierra.

Finalmente algunos utilizan Hebreos 11:16 para decirnos que nuestra esperanza es el cielo, pero analizaremos este texto en su contexto para ver si esto es así:

Hebreos 11: 8 al 16: Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

13Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

En este texto se nos dice que Abraham esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Esta ciudad sin duda es una ciudad celestial, en otras palabras, es del cielo, y ha sido hecha y construida en el cielo. Esto, sin embargo, no quiere decir que nosotros iremos al cielo para morar en ella, sino que en Apocalipsis se nos revela lo siguiente:

Apocalipsis 21: 2 al 4: Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

La Biblia no se contradice, por ello debemos armonizarla. Como ya hemos explicado, la promesa de Dios es la herencia de la tierra, y contradecir todo el mensaje bíblico con algunos textos mal interpretados, es manipular las escrituras.

Recuerde que los patriarcas esperaban una ciudad celestial, es decir, una construida en el cielo por Dios, pero nosotros no iremos al cielo para morar en ella, sino que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo de Dios, y de esa forma Dios morara con los hombres en la tierra y nosotros seremos su pueblo. Así podremos afirmar como lo hacia el salmista:

Salmos 115:16: Los cielos son los cielos de Jehová;

Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

Espero que estas explicaciones ayuden a que usted no vea ninguna contradicción en la perfecta palabra de Dios.

EL EVANGELIO DEL REINO

De acuerdo al Apóstol Pablo (para sorpresa de muchos) solamente existe un evangelio, no más, y este es: El Evangelio del Reino, éste fue el evangelio que predicó nuestro Señor Jesús y sus Apóstoles.

Por favor lea detenidamente la importancia de este tema, sobre el SINGULAR evangelio en: 2 Corintios 4:3, 4, Gálatas 1:6, 9:

Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. NO QUE HAYA OTRO (evangelio), sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

Espero que en este momento, que usted está conociendo que hay un solo evangelio, de acuerdo al Apóstol Pablo y NO varios (como dicen muchos por allí), usted sepa, el porqué, actualmente se habla de cualquier otro tipo de evangelio en las diferentes organizaciones, menos del evangelio del reino de Dios.

Esto sucede, porque éste es el evangelio que Satanás odia, por lo tanto era necesario para él crear otros evangelios, como por ejemplo y para no hacer una lista larga: el evangelio social, el evangelio de la prosperidad, el evangelio de la confesión positiva, etc., éstos evangelios NO son Bíblicos, porque solamente hay uno, en gálatas se le dice a usted exactamente lo que son éstos otros.

¿Pero, sabe usted que significa la palabra evangelio?

Por si aún no lo sabe, la palabra evangelio significa: Buenas Noticias. En otras palabras, lo que Jesús vino a proclamar a sus hermanos judíos fueron buenas noticias, como también sus apóstoles lo hicieron al mundo entero, revelando buenas noticias a los hombres. Del mismo modo, los discípulos contemporáneos (nosotros) debemos proclamar buenas noticias (Mateo 16:15). Ahora, la pregunta es:

¿De qué se tratan estas buenas noticias?

Como siempre acudiremos a La Biblia para que nos ayude a saber de que se tratan estas buenas noticias:

Mateo 4: 23: Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Marcos 1: 14 y 15: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Podríamos sin temor a manipular La Biblia traducir este texto así:

Jesús vino a la ciudad de galilea, predicando las buenas noticias del Reino de Dios, y diciendo el tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado, por lo tanto, arrepiéntanse y crean en estas buenas noticias.

Mateo 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (Algunos dicen que la predicación del Reino ya terminó y que ahora anunciamos el evangelio de la gracia, pero me parece que este texto nos muestra que están equivocados, en realidad anunciamos ambas cosas, la gracia de Dios, por medio del sacrificio de Cristo, y el Reino de Dios. La formula es simple: La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado para que podamos entrar en el Reino).

PASAJE PARALELO EN MARCOS 13: 10: Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. (Según Mateo este evangelio del cual habla marcos es el “del reino”)

Lucas 8: 1 y 2: Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él...

Lucas 4: 43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO. (Como se ha podido dar cuenta, de acuerdo a las profecías, Jesús tenía que morir por nuestros pecados y él a su vez reveló que su (otra) misión era anunciar las buenas noticias del Reino de Dios).

Usted observara que estas buenas noticias son sobre el Reino del cual venimos hablando. Este reino, a diferencia de los reinos que conocemos, es nada más y nada menos que de Dios mismo, y seguramente estas sí son unas muy buenas noticias para usted. ¿Verdad?

Ahora, que sabemos de qué se tratan estas buenas noticias, pasemos a lo siguiente:

¿Se ha preguntado usted, como debemos evangelizar bíblicamente?

Usted ha escuchado que en las organizaciones religiosas siempre se les dice a las personas que acepten a Jesús, que lo inviten en ese momento a entrar en su corazón, que hagan la oración y listo! YA SON CRISTIANOS, indudablemente para ellos, Jesús ya está reinando en sus corazones!, aunque después de días, semanas, meses ó años, se aparten completamente de La Palabra, y quizás peor que antes de que conocieran un poco de Dios.

Pero, ¿Será que aparece en La Biblia éste método ó ésta oración? ¿Será por ello que no hay firmeza en su vocación? ¿Será que hasta tiempo después toman conciencia de lo que significa vivir una vida de santidad apegada a La Biblia? ¿Será que aceptaron por emoción, por necesidad, ó porque necesitaban un favor de Dios en ese momento? ¿Puede ser que las personas no sepan con claridad que es lo que aceptan?

Vamos a buscar como siempre, en La Biblia, un ejemplo de cómo debemos evangelizar?

Pero antes, me gustaría hacerles una pequeña, pero grande observación respecto de nuestros hermanos Judíos y nosotros, veamos con calma lo que pablo le dice al joven Timoteo.

Seguramente la mayoría de nosotros nunca nos hemos detenido en estos versículos para analizarlos con seriedad (pues, hay algunos que dicen que unos versículos son más importantes que otros), pero leamos 2 Timoteo 3:12, 15 para saber que se nos dice:

«Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;

mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.»

En estos versículos observamos varias cosas, en principio, se hace evidente que los que queramos vivir piadosamente en Cristo Jesús (ósea apegados a las Escrituras), padeceremos persecución por aquellos que no lo hacen así; además, que los malos (de los que está lleno el mundo) irán engañando y a la vez los irán engañando a ellos; también, el apóstol pablo le dice al joven Timoteo así: ...sabiendo de quién has aprendido,...

¿De quién habrá aprendido Timoteo? ¿Tiene usted alguna idea?

Por otro lado, el apóstol pablo es claro al decir que el joven Timoteo conoce Las Sagradas Escrituras desde la niñez, ahora le pregunto estimado lector, sabemos nosotros al igual que Timoteo Las Sagradas Escrituras desde nuestra niñez? Por supuesto que NO, ahora piense un poco, a cuales Escrituras se está refiriendo el apóstol pablo, al Antiguo ó al Nuevo Testamento?

Claro está que al Antiguo Testamento. Ya que tanto el apóstol pablo como el joven Timoteo estaban en ese momento formando parte de lo que hoy en día conocemos como: El Nuevo Testamento.

Con lo anterior en mente, busquemos ahora en La Biblia un ejemplo, de cómo debemos nosotros evangelizar? Y ¡Sorpresa!, nuevamente es el apóstol pablo el que nos da luz al respecto; pablo nos dice, cómo es que él ha evangelizado, por supuesto que (siendo un verdadero apóstol) lo hizo, de acuerdo a cómo lo evangelizaron a él, recuerde que él fue el último de los apóstoles y el último al que se le apareció nuestro Señor Jesús.

Pues bien, juntamente con la enseñanza del Reino; el evangelio también contiene otra enseñanza fundamental, y es sobre nuestro Señor Jesús. Veamos lo que Pablo nos dice en 1 Corintios 15: 1 al 8:

1 Corintios 15: 1 al 8: Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3Porque PRIMERAMENTE os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, CONFORME A LAS ESCRITURAS; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, CONFORME A LAS ESCRITURAS; 5y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Note que pablo es claro al decir, conforme a qué es que se debe evangelizar? CONFORME A LAS ESCRITURAS; ósea, conforme al Antiguo Testamento (en este caso); pues es en el antiguo testamento donde encontramos todas las profecías sobre las promesas de Dios al padre Abraham, sobre el pacto con David, sobre el Mesías, y sobre su Reino; y por supuesto con el nuevo testamento, pero todo en orden.

Obviamente por ésta razón, es que mucha gente ha sido desviada del verdadero mensaje que nos presenta La Biblia, porque NO ha sido evangelizada CONFORME a Las Escrituras, por esto, el 95% de ellos, aceptan algo que desconocen por completo.

Si usted le dice a la mayoría de “cristianos” que tienen años creyendo todo (menos lo que realmente dice La Biblia), por ejemplo que ¡no van al cielo!, ya que La Biblia no lo dice, y que por lo tanto ellos tienen que leerse La Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, para conocer cabalmente los propósitos de Dios para con sus hijos; le dirán que mejor se quedan con lo que han creído toda su vida, y que aquellos que les enseñaron así, darán cuenta de ello.

¿Pero, será que Dios acepte esto como justificación para no leer su Santa Palabra escrita en La Biblia?

Analicemos detenidamente el siguiente versículo que encontramos en 1 Pedro 3:15:

«… y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;»

Definitivamente que los que se han encargado de engañar a la mayoría, darán cuenta de ello, pero eso no implica que nosotros nos quedemos con los brazos cruzados, a sabiendas de que hemos sido desviados de la verdad del mensaje central de Toda La Biblia (que es sobre el reino de Dios en la tierra). Nosotros inmediatamente debemos comenzar a Leer La Biblia para llegar a un conocimiento cabal del mensaje.

Continuando con nuestro breve estudio sobre Las Sagradas Escrituras, veamos ahora, algunos versículos en el Antiguo Testamento que son los que nos hablan de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús: Isaías 53:5, 12, Salmos 16:10, Oseas 6:2:

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. (Isaías 53:5, 12)

Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción. (Salmos 16:10)

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
(Oseas 6:2)

Algunos piensan que este es el evangelio completo, es decir la muerte, sepultura y resurrección de JESÚS por nuestros pecados. Pero Pablo NO dice que ese sea el todo del evangelio, sino que en el verso 3, se nos dice que eso es lo que PRIMERAMENTE enseñó, en otras palabras, lo primero del evangelio, lo más importante, es lo que sucedió con JESÚS, pero esto no es todo el mensaje completo del evangelio, sino LO PRIMERO QUE SE DEBE ENSEÑAR, CONFORME A LAS ESCRITURAS.

Esto es así, ya que si Jesús no murió por nuestros pecados, entonces cómo entraremos en su Reino? En Romanos 3: 23 y 24 leemos: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (GLORIA Y REINO EN ALGUNOS CASOS SON SINONIMOS, COMPARE MATEO 20:21 Y MARCOS 10:37) siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

Otro punto es que si Jesús no hubiera RESUCITADO, entonces VANA ES NUESTRA PREDICACION Y VANA NUESTRA FE (1 Corintios 15:14: Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana es también nuestra fe.)

Lo que Pablo nos dice es simple: si Cristo nunca hubiese RESUCITADO de entre los muertos, entonces toda nuestra predicación sería inútil. Su resurrección es nuestra garantía de que las otras promesas (el Reino de Dios y vida eterna) algún día se harán realidad.

Conclusión

Sin la muerte, sepultura y resurrección de Jesús no tiene sentido que anunciemos el Reino de Dios.

Por eso decimos que el Evangelio Completo tiene dos buenas noticias: Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado y también resucitó. Esto nos hace aptos para otra gran noticia que es la del Reino de Dios. Ambas noticias componen el “Único Evangelio”, ya que según vimos en Gálatas 1: 6 Y 7, pablo nos advierte que solo hay un evangelio, recuérdelo siempre.

También usted podrá encontrar en La Biblia varias formas de referirse al evangelio, como por ejemplo: “el evangelio de Cristo” (Romanos 15:19), “El evangelio de Dios” (1 Timoteo 1:11), “El evangelio de la Gracia” (Hechos 20: 24), etc. Esto no quiere decir que existan muchos evangelios, sino que son formas de referirse al mismo y único evangelio.

En Conclusión

Nuestra misión no es sólo proclamar a Jesús, sino también el reino de Dios. Aquellos que dicen que la proclamación del reino terminó con Jesús o que fue sólo para judíos, deberían nuevamente leer sus Biblias, y especialmente el libro de los hechos. Sólo dejaremos algunas citas bíblicas para demostrar lo que venimos diciendo:

Hechos 8: 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Hechos 19: 8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Hechos 28: 23: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Hechos 28: 28, 29 y 30: Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.

Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

Como verá, Felipe, como buen discípulo, predicaba el nombre de Jesús y el Reino de Dios. Pablo, por su parte, hacia lo mismo, y su proclamación no era sólo para judíos, sino que luego pasó 2 años enteros anunciando el reino de Dios a los gentiles romanos. En síntesis, Pablo y Felipe anunciaron a Jesús y el Reino de Dios.

¿Está usted haciendo lo mismo?

Ahora ya sabemos que debemos predicar, buenas nuevas sobre Jesús y el Reino de Dios. Sobre nuestro Señor Jesús ya sabemos bastante, pero lamentablemente poco se sabe sobre el Reino de Dios, por eso debemos estudiar este tema. Quizás usted tenga muchas preguntas, como por ejemplo: ¿Cómo será este reino? ¿Cuánto durará? ¿Qué haremos nosotros allí?, etc.

El anuncio de los profetas – El sueño incumplido del gobierno mesiánico

Una gran parte del mensaje de los profetas estaba destinado a describir el reino venidero de Dios. Si los judíos esperaban que el Mesías gobernara sobre Israel y el mundo entero en paz y seguridad, no era porque estaban equivocados, sino que esto era en definitiva lo que los profetas habían anunciado.

Lo que los judíos de los tiempos de Jesús no supieron diferenciar fueron los tiempos.

EL MESIAS primeramente debía morir por los pecados de su pueblo como había sido anunciado por los profetas y luego volvería otra vez para validar las esperanzas del futuro gobierno mesiánico. (Usted puede estudiar Lucas 19: 11 al 25 para comprender lo que decimos aquí)

El reino de Dios será nuevamente restaurado

Antes de que Jesús fuese llevado al cielo, luego de haber resucitado, Él estuvo cuarenta días con sus discípulos hablándoles sobre el reino de Dios, (Hechos 1:3). Fue en ese contexto en el que los discípulos le hicieron una pregunta al Señor, la cual muchos cristianos de hoy en día pasan por alto debido a su poco conocimiento sobre el Reino de Dios.

Los discípulos le preguntaron en Hechos 1: 6, lo siguiente: Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?

Los discípulos habían aprendido de su maestro que el reino de Israel seria restaurado (en su seminario intensivo de ¡cuarenta días!, Hechos 1: 3). Fue por eso que los discípulos, ansiosos por la restauración del reino, le hicieron esa pregunta. Jesús NO les reprendió por su pregunta, y tampoco les dijo que dejaran de tener falsas esperanzas de un reino davídico restaurado. Sólo les dijo que a ellos no les correspondía saber los tiempos de Dios.

Hechos 1: 7: les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.

El reino terrenal que esperaban los judíos no era una esperanza falsa, y lo que verdaderamente sucedió es que los judíos no supieron diferenciar entre el propósito de la primera venida de Cristo para morir por los pecados (Isaías 53) y la segunda, cuando él regresaría en el tiempo designado por el Padre para restaurar el reino de Israel, librarlo de sus enemigos, y gobernar sobre el resto del mundo entero para traer justicia y paz a una tierra que hoy en día esta corrompida por el hombre.

Este es el esperanzador mensaje para la raza humana, que hace que las personas quieran arrepentirse de sus pecados, con el fin de poder tener parte en tan maravilloso futuro por medio de la resurrección.

El reino de Cristo tiene su sede central en Jerusalén

Mateo 5: 34 y 35: Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Jesús es claro al decir que Jerusalén es la ciudad del gran Rey. También aprendemos que Dios tiene un trono en el cielo y otro en la tierra.

El reino de Cristo durara mil años corridos

Apocalipsis 20: 4: Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

La iglesia reinara juntamente con Cristo en el reino

Apocalipsis 2: 26 y 27: Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.

Apocalipsis 5: 9 al 10: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

El Cielo NO fue la Promesa de Cristo

En Juan capítulo 13, y verso 33, Jesús fue claro al decirles a sus discípulos: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo a vosotros ahora: A donde yo voy, vosotros NO podéis ir”. ¡Sorprendente! Jesús fue claro al decirnos que nosotros NO PODEMOS IR AL CIELO donde él regresaba.

Entonces, si no podemos ir al cielo: ¿dónde iremos o estaremos con Jesús? La respuesta la da Jesús en el siguiente capítulo (el 14) y verso 3: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde YO ESTOY, ustedes también estéis”.

Nótese que Jesús es claro al decir que nosotros estaremos en el mismo lugar donde él está cuando pronuncia la promesa. Ahora bien, Jesús no estaba en el cielo, sino en la tierra prometida. De modo que la frase: “para que DONDE YO ESTOY no es el cielo, sino LA TIERRA. Y es en la tierra prometida donde él va a estar con nosotros — ¡NO en el cielo!

Muchos cristianos no se han puesto a meditar seriamente en lo dicho por Jesús en Juan 14:3.

Además, Jesús va al cielo para prepararnos un lugar — ¿qué lugar es ése? ¿Se contradice Cristo? De ningún modo! Ahora regresemos a los versículos 1 y 2 de Juan 14, para adquirir más luz y entendimiento del lugar que Jesús nos está preparando en el cielo. Dicen los versículos 1 y 2 así:

“No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.

La Biblia no se contradice, y menos Cristo. De modo que tenemos que armonizar Las Escrituras escudriñando cada palabra del texto. En primer término, Jesús dice que él estaba por regresar al cielo en donde se halla algo. Ese algo es: ‘La casa de su Padre’. Sí, Jesús regresó a la casa de Su Padre que está localizada en el cielo. Como toda casa o mansión, ésta tiene necesariamente aposentos o habitaciones para los hijos del Padre, y los invitados. Obviamente, Dios, como Padre de familia, tiene su propia habitación, y también un gran salón donde tiene su trono.

Ahora bien, esto parece increíble, pero recordemos que Jesús mismo dijo que el templo de Jerusalén, al cual se le había convertido en un mercado de ladrones, era la casa de su Padre. Lea por favor, lea Juan 2:16. Aquí Jesús dice, al momento que expulsaba a los mercaderes del templo: “…y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”.

Ahora note que al templo de Jerusalén, Jesús lo llama: “la casa de mi Padre”. Sí, el templo de Jerusalén era la casa de Dios el Padre. ¡Sorprendente! Un Dios con su propia casa en la tierra. Los Judíos adoraban al Padre en ese templo, aunque no tenían acceso al santísimo, donde moraba él por medio de su Espíritu. Sólo el Sumo Sacerdote tenía acceso a él, no el pueblo. Con ese templo, los judíos sentían la presencia de Dios en sus vidas, y lo “veían” cerca de ellos.

Pero en Juan 14:2, Jesús habla de que en el cielo hay otra casa de Dios Padre. Esa casa tiene moradas, así como el templo judío las tenía. Además, esa casa celestial tiene las características del templo en Jerusalén de los tiempos de Jesús, con lugares sagrados, y aposentos para los diferentes servidores. Aún ese templo o casa celestial tiene un lugar llamado el Santísimo, donde mora Dios.

Esta verdad de un templo, casa o edificio celestial se deja ver en Hebreos 9:24. Pablo dice: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino al cielo mismo para presentarse ahora por nosotros a Dios”.

Nótese que en el cielo hay un santuario VERDADERO, el cual tuvo uno pequeño (como figura) en la tierra de Israel. Así como el Sumo Sacerdote entraba en el santuario terrenal para ofrecer sacrificios por los pecados de los judíos; así Cristo, como Sumo Sacerdote, se ofreció a sí mismo por los pecados del mundo, y tiene todo el derecho de estar ante la presencia de Su Padre Dios, y de abrirnos el paso a nosotros hacia el trono de la gracia igualmente.

Ahora somos parte de la familia de Dios como hijos suyos, y con el derecho de estar frente a él y de morar en su casa o santuario verdadero, el cual es más amplio. Dice Pablo en Hebreos 9:11: “Estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación”.

El Engaño de la Teología Tradicional

Millones de hermanos cristianos han sido aleccionados por sus curas y pastores de que hay un premio para los creyentes, y ése es el cielo. Los más de los que profesan el cristianismo ven el cielo como la meta final para sus vidas consagradas al Señor, y lo vislumbran como un lugar de bienaventuranzas y de paz nunca antes concebidas o imaginadas por hombre alguno.

Los cristianos tradicionales han creído en que sus antepasados difuntos, que profesaron la fe católica o protestante, están ahora en el cielo como ánimas desencarnadas o ángeles que tocan el arpa todo el día y por la eternidad. No obstante, esta creencia tradicional contradice lo dicho por Jesús concerniente a que los muertos cristianos verán finalmente a Dios y a Cristo en la resurrección del día postrero.

Veamos algunos pasajes bíblicos que han sido ignorados o pasados por alto por los maestros y líderes religiosos de las iglesias en general, y que enfocan el asunto de manera muy distinta:

La Verdad Sobre los Muertos y la Vida Futura

1 Juan 3:2: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, PORQUE LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES”.

Comentario

Este pasaje juanino ha sido pasado por alto por los cristianos en general, pues contradice la teología “cristiana” tradicional que dice que los cristianos verán a Cristo en el momento de su muerte, y no, en ocasión de la segunda venida de Cristo en gloria, como afirma La Biblia. Aquí Juan es claro al decir que veremos a Cristo tal como él es ahora (divino), únicamente cuando seamos semejantes a él.

¿Y cuándo seremos semejantes a él? ¿Y cuándo le veremos tal como él es? ¿En nuestra muerte? ¡NO! En nuestra resurrección, cuando el Cristo divino vuelva nuevamente en persona a este mundo en el día postrero.

Veamos otras pruebas bíblicas:

Juan 11:25: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

1 Corintios 15:42-45,51-53:

Así es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.”

1 Tesalonicenses 4:13-18:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo serán resucitados. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos unos a los otros con estas palabras”.

Este texto de 1 Tesalonicenses 4:13-18 es muy iluminador, y no obstante, muy poco leído o conocido por los “cristianos” católicos, y aún protestantes. Y es que este texto, y los otros citados arriba, contradicen abiertamente, y claramente, el postulado escatológico o teologal de la vida futura del cristianismo tradicional, el cual enseña que los muertos en Cristo están ahora disfrutando con el Señor de la gloria celestial.

Ahora bien, adviértase que Pablo, el autor de estos versículos, dice que nosotros recibiremos a Cristo, ¡y no al revés! Léalo por usted mismo, ahora mismo en los versos citados de 1 Tesalonicenses 4:13-18. Si en verdad los muertos “vuelan” al cielo, ¿no sería lógico que Cristo los reciba a ellos en su morada celestial? Pero la verdad es lo opuesto, ¡nosotros le recibiremos a él! ¿Y por qué? Porque él volverá a las nubes de nuestra atmósfera, y con voz de mando ordenará que los muertos creyentes resuciten y le den la bienvenida en el aire. Eso lo dice Pablo muy claramente en estos versículos de 1 Tesalonicenses 4.

Además, Pablo no dice que los muertos fieles — recién resucitados — irán con él al cielo, sino más bien, que estarán juntos siempre con él. Pero: ¿Dónde? Eso lo veremos más adelante.

Ahora bien, si lo aceptado tradicionalmente fuera verdad: ¿Qué sentido podría tener nuestra futura resurrección, si los muertos en la fe siguen vivos en el cielo? Definitivamente hay cosas que no andan bien con la teología tradicional, que enseña nuestra partida al cielo inmediatamente después de nuestra muerte.

Usted no encontrará en La Biblia ningún pasaje en que se nos asegure una estadía eterna en los cielos. Yo le reto a usted a que busque tan sólo un texto bíblico en donde supuestamente Cristo nos promete el cielo, y yo le aseguro que no lo encontrará.

Lázaro y Marta: Dos Amigos de Jesús

Usted recordará la historia del difunto amigo de Jesús llamado Lázaro. Esta historia de Lázaro es muy interesante, pues nos da una visión de la esperanza de los difuntos creyentes. Los más de los “cristianos” no se han puesto a reflexionar sobre este acontecimiento que conmocionó, no sólo a la familia de Lázaro, sino también a Jesús. Un resumen de lo sucedido según está registrado en Juan 11:1-44 es como sigue:

1.- Las hermanas de Lázaro mandan a avisar a Jesús que Lázaro está muy enfermo (v.1-3).

2.- Jesús demoró dos días su llegada a la casa de Lázaro, y Lázaro muere (v.6-14).

3.- Cuando Jesús llega a la casa de Lázaro, éste ya estaba sepultado 4 días (v.17).

4.- Marta sale al encuentro de Jesús, y es confrontado por ella porque Jesús no había llegado a tiempo para sanar a Lázaro (v.21).

5.- Jesús le promete a Marta que Lázaro resucitará (v.23).

6.- Marta le responde que ella sabe que su hermano resucitará “en el día postrero” (v.24).

7.- Jesús insiste que aquel que cree en él resucitará y no morirá eternamente (v.25, 26).

8.- Jesús afirma que Marta, y las demás personas que están de duelo, verán la gloria de Dios con la resurrección de Lázaro a pesar que éste ya olía mal (v. 39,40).

9.- Cristo ordena a Lázaro salir de su sepulcro (v.43).

10.-Lázaro resucita envuelto en vendas hasta su rostro (v.44).

Sin duda la resurrección de Lázaro sirvió para demostrar que el Dios de Jesús tenía el poder de resucitar a los muertos que estaban ya en descomposición. La presencia de un Lázaro revivido reforzó el testimonio de Jesús y la verdad de su persona como el unigénito Hijo de Dios.

No obstante, este registro histórico demuestra que los primeros cristianos, como Lázaro y sus dos hermanas María y Marta, eran creyentes en la resurrección de los muertos en el día postrero.

Marta y María sabían que volverían a ver a su hermano en el día de la resurrección de los justos, y esa creencia, sin duda, les daba consolación. Aquí no encontraremos NINGUNA “esperanza celestial”, o que Lázaro estaba gozando de las “bienaventuranzas celestiales”, en la misma “presencia de Dios” en el cielo.

En otras palabras: NO vamos a encontrar a Jesús diciéndoles a los deudos algo así como: “No os aflijáis, pues Lázaro ya está en la presencia del Señor gozando de las bienaventuranzas celestiales”.

Lo que él les dijo era que Lázaro resucitaría de su sepulcro. Nótese que tampoco Jesús dijo: “Baja Lázaro, y regresa a tu cuerpo”, sino más bien: “¡Lázaro, ven fuera!”.

Esto es muy significativo, pues los muertos no están en el cielo, sino en sus sepulcros; y esto concuerda con lo dicho por Jesús mismo en Juan 5:28, 29 donde se lee:

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en sus sepulcros (no en el cielo) oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.

Examínese bien lo dicho por Jesús en este pasaje, pues de no hacerlo caeríamos en errores garrafales e imperdonables.

1.- Jesús dice que habrá resurrección de buenos y de injustos.
2.- Jesús afirma que los buenos resucitarán para recibir la vida eterna.
3.- Jesús afirma que los malos no recibirán la vida sino la condenación o la destrucción.

Si los muertos en Cristo siguen viviendo, y nunca mueren, ¿por qué Jesús afirma que los justos tendrán una resurrección de vida? Esto es sorprendente, pues desdice los postulados católicos y aún protestantes sobre la doctrina de la vida futura.

La Parábola del Rico y Lázaro

Muchas personas han usado esta parábola (Lucas 16:19, 31) como la única base para su doctrina de la muerte. Ellos señalarán este versículo solamente e ignoraran completamente todos los versículos mencionados en este documento. Esta es una manera irresponsable de interpretar Las Escrituras!

Usted nunca debe hacer una conclusión basándose solamente en un versículo, debe comparar todos los versículos relacionados con el tema antes de hacer sus conclusiones. En este caso, la situación se ha hecho peor por el hecho de que el versículo que se ha usado para crear una doctrina completa de la muerte, es UNA PARÁBOLA.

Todos los mayores letrados de La Biblia consideran que esto es una parábola. Veamos lo que es una parábola. Según la Nueva Biblia Americana bajo la sección titulada Literary Genres or Forms, dice:

Parábola: Una narración corta ficticia de la cual se extrae una verdad moral o espiritual. Guarden en su mente que el centro de la parábola (no de los detalles) es el mensaje de Dios a los creyentes.

Las parábolas son ficticias, nunca han sucedido. Son hechas para mostrar un propósito. No podemos tomar esta parábola literalmente.

Si lo hacemos, contradeciría todo lo que La Biblia nos enseña, que usted recibirá su galardón o castigo en el día del juicio final y no antes, y todo lo que hemos cubierto sobre la muerte.

El hecho más revelador de que esto no es un pasaje real es que el rico está hablando desde Hades.

Cuando busqué la palabra Hades en el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado me dijo: "Véase Seol."

Seol, Hades: El Seol era considerado en el Antiguo Testamento como lugar de olvido y de reposo para el creyente; los muertos nada saben, nada poseen ni ninguna obra hacen.

En la siguiente parábola el rico está hablando a Abraham desde Hades, él está en tormentos y le pedía misericordia para salvarse él y sus hermanos. Estas son cosas imposibles desde Hades.

En Hades-Seol, no hay actividad, ni emociones entre los muertos, están en olvido. Sin embargo el rico muestra emociones y recuerdos.

Si tomamos esta parábola literalmente no tendría el menor sentido en lo absoluto. El justo y el impío se pueden ver y hablar los unos con los otros.

¡Todo esto es una locura! Esta parábola no se hizo con la intención de enseñarnos acerca de la muerte. Desafortunadamente muchos intérpretes han hecho de esta parábola su única facultad de la muerte.

La razón por la cual ellos han mal interpretado este versículo es por que traen consigo mucho equipaje (ideas anticipadas) lo cual les esconde el significado verdadero de este versículo y los lleva a una conclusión incorrecta.

Por favor, mire esta parábola con una mente libre de previas influencias y la verdad será obvia. Si la mira con la mente fija que esta parábola habla de la muerte, entonces eso es lo que usted hallará.

Para entender una parábola usted debe siempre estar alerta del contexto de los versículos antes y después de la parábola. Estos usualmente le ayudarán con ideas de lo que se trata la parábola. En este caso solamente los versículos que preceden son los que le ayudarán.

Esta parábola tiene dos puntos, uno primario y otro secundario. Así que veamos de qué se trata ésta parábola tan controversial.

Jesús nos da esta parábola por el conflicto que él tiene con los fariseos por el amor al dinero, el uso de la "riqueza deshonesta." Este pensamiento empezó en la parábola del mayordomo infiel en Lucas 16:1 y continuó hasta Lucas 16:15 la cual unos versículos más tarde nos llevó a la parábola del rico y Lázaro.

En Lucas 16:13-14 Jesús dice:

"Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (dinero). Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él."

El libro Todas las Parábolas de La Biblia dice de este verso:

"Estos líderes religiosos que se comportaban pomposamente, viviendo en el amor del dinero, y de los disfrutes que el dinero compraba, se burlaban del consejo de usar sus riquezas para el beneficio de los demás como manera para ganarse galardones eternos. El dinero era de ellos y ellos no querían consejos de Jesús acerca de cuál era la forma correcta de usarlo. Entonces vino esta parábola."

El punto mayor de esta parábola es el de mostrar las consecuencias de hacer un dios de tu dinero, poniéndolo primero en tu vida en vez de poner la voluntad de Dios primero.

El pecado del hombre rico no fue el de ser rico, sino el de no darse cuenta que él era el depositario de Dios, con riqueza e influencia que pudiera haber usado para la gloria de Dios, y para el beneficio material y espiritual de su conocido.

Lázaro fue premiado porque a pesar de su condición de mendigo, él le había servido a Dios, encontrando su ayuda constante en El. En un comentario similar, el Quest Study Bible dice de este versículo:

"Su punto era eso, contrario a la opinión popular, el dinero no es evidencia del favor de Dios, ni tampoco la pobreza es indicación del disgusto de Dios."

Su punto secundario es el enseñarnos a nosotros que inclusive después de la resurrección de Jesús, los hombres todavía rehusaban arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo. El versículo 31 dice:

"Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos."

Veamos lo que la Nueva Biblia Americana dice de este versículo:

"Una indicación del evangelio de Lucas del rechazo al llamado al arrepentimiento inclusive después de la resurrección de Jesucristo."

Ahora que entendemos la razón y el punto de la parábola, examinemos los detalles de esta parábola la cual ha sido desastrosamente mal interpretada. Empezaremos con el verso 22:

"Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham."

¿Qué significa “el seno de Abraham”? Según el Léxico en Griego de Thayer, seno como se usa en este versículo significa:

"Ser partícipe de la misma bendición de Abraham en el paraíso"

Así que Lázaro compartirá el mismo premio con Abraham en el paraíso. Dios bendijo a Abraham prometiéndole que heredaría el mundo (el reino de Dios). Romanos 4:13 dice:

"Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe."

Abraham no ha heredado el mundo todavía, él primero tiene que resucitar.

¿Cuándo ocurrirá la resurrección? En la venida de la segunda era, la Segunda venida de Cristo.

Lucas 20:35 dice:

"Mas los que fueron tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos."

Lázaro fue llevado por los ángeles para estar con Abraham. ¿Cuándo se supone que los ángeles recojan a los elegidos? En la segunda venida de Cristo en el final de la era para entrar al reino de Dios.

Mateo 13:39-42 lo dice claramente:

"La siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echaran en el horno de fuego" (para ser destruidos como la cizaña fue destruida)

Mateo 13:49 sigue a seis parábolas en el reino de Dios, la parábola de la semilla, la cizaña, la semilla de mostaza, el tesoro, la perla y la red tirada al mar. Todavía está tratando con el mismo tema, el reino de Dios. Dice así:

"Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes."

Ambos de estos eventos, la bendición de Abraham y la recogida de los justos por los ángeles son eventos que pasarán en el futuro, al regreso de Cristo. Vamos a continuar y entonces lo pondremos todo junto.

El versículo 22-23 dice:

"Y murió también el rico, y fue sepultado. Y en Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno."

El rico y Lázaro no estaban en el mismo lugar, uno en el reino de Dios y el otro está en Hades. Cuando el rico ve a Abraham "de lejos" significa que lo ve a DISTANCIA DE TIEMPO NO DISTANCIA DE LUGAR.

Esta parábola pretende que el hombre rico desde su tumba en el tiempo presente está teniendo una visión de Abraham (en el reino de Dios) en un futuro después que los ángeles han recogido a los elegidos y los muertos han resucitado, y se da cuenta que él todavía está en la tumba y se ha perdido la bendición de Abraham.

Él está en tormentos porque se da cuenta que no tendrá vida en el siglo venidero, puesto que ha sido tirado al horno de fuego (destruido). El rico entonces le pide a Abraham que envíe a Lázaro a sus hermanos para que les testifique y no vayan a sufrir la misma fatalidad que él, en el futuro. El versículo 27 dice:

"Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique."

Pero Lázaro en el presente tiempo también está muerto. Cuando Abraham le dice en el versículo 29,

"A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos."

El rico le contesta en el versículo 30:

"No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán."

¿Dónde está Lázaro? Él está muerto en el Seol. Por eso es que el rico dice: "Si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán." Él estará en el reino junto a Abraham después de la resurrección cuando el Hijo del Hombre venga y mande sus ángeles a recoger los muertos en Cristo.

Claro que este versículo simboliza la resurrección de Jesús, pero aquí se está hablando específicamente de Lázaro.

Resumen: Usted no puede servir a dos señores a la misma vez. Si usted elige las cosas de este mundo (ej. dinero) por encima de Dios, cuando Cristo regrese e inaugure el reino de Dios, usted será contado con los impíos y no compartirá en la herencia (seno) de Abraham. En vez, será tirado en el horno de fuego y destruido.

Recuerden que esto es una parábola, y una parábola es una historia corta ficticia con un mensaje. Los detalles no son importantes, solamente el mensaje.

Esta parábola no fue hecha para enseñar lo que pasa cuando uno muere. Pero sí, sin embargo detalla el resultado final correctamente. O entramos al reino de Dios o somos destruidos para siempre.

Los Muertos no están Vivos

Entonces, es claro que los muertos no siguen viviendo en otra esfera o dimensión, sino más bien, siguen inconscientes en sus tumbas, sin poder pensar, amar, odiar, maquinar cosas, pecar, etc. Los muertos están muertos y no vivos. Decir que los muertos viven es como decir que el color oscuro es claro.

En Eclesiastés 9:5,10 leemos:

“Porque los vivos saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio fenecieron ya; y NUNCA más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol… porque en el SEPULCRO, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.”

Y el salmista David dice de los muertos, en el Salmo 146:4, lo siguiente:

“Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos

Nótese que los muertos no piensan, y como dijo Descartes: “Pienso, luego existo”; en consecuencia, los que no piensan — ¡No existen! ¡Dejan de existir!

La Inmortalidad de los Creyentes

No hay gloria sin inmortalidad, ni inmortalidad sin gloria. Pablo establece muy claramente esta verdad al decir: “El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer buscan gloria, y honra, e inmortalidad” (Romanos 2:6,7).

Notemos que si la gloria es aún futura, también lo es la inmortalidad. Esto significaría que ningún hombre tiene un alma inmortal inherentemente en él. Y si esta conclusión es razonable, entonces ningún difunto parte al cielo, o al infierno, o en el mejor de los casos, al “purgatorio”, a través de sus supuestas “almas inmortales”. Nótese que Pablo dice que estamos en la búsqueda de la inmortalidad, lo cual claramente implica que NO la tenemos ahora.

Además, ya hemos visto que la vida eterna se recibirá cuando Cristo regrese por segunda vez, y no antes. Dice Jesús al respecto: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria… e irán éstos (“las cabras”) al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25: 31,32, 46).

Si los justos difuntos están ahora en el cielo como “almas inmortales”, ¿qué sentido tendría que estos difuntos reciban la vida eterna si ya la tienen al momento de “ascender al cielo” en ocasión de sus muertes?

La Naturaleza Divina

Dice Pedro sobre nuestra futura naturaleza divina, así: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad… nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina… porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro señor y salvador Jesucristo” (2 Pedro 1: 3, 4, 5, 6, 11).

Nótese que entrar al reino venidero es adquirir la naturaleza divina, lo que también significa: Inmortalidad. Y es que los mortales no pueden entrar al reino, pues tienen que adquirir la naturaleza divina en la resurrección¡no en la muerte! (ver 1 Corintios 15: 53).

La Salvación Venidera y Final

La mayoría de cristianos supone que ya son salvos desde su conversión, ignorando que aún queda una última y final salvación cuando Cristo vuelva a la tierra. Dice Pablo en Hebreos 9:28: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.

De igual parecer es Pedro, cuando dice: “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 Pedro 1:5).

Pero, ¿qué significa esa salvación del tiempo postrero? La respuesta se deja encontrar en el diálogo del joven rico con Jesús en Mateo 19:16, 23, 25, donde se lee:

“Entonces, vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?… Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres… oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos… sus discípulos oyendo esto, se asombraron de gran manera, diciendo: ¿quién, pues, podrá ser salvo?”.

Nótese lo interesante de este diálogo. Aquí hay tres puntos importantes, que son: “vida eterna”, “reino de los cielos”, y “salvo”. Es decir, que La salvación no es otra cosa que ‘tener la vida eterna en el reino de Dios’.

Y otro texto que relaciona la salvación con el reino venidero es Apocalipsis 12:10, que dice: “Entonces oí una gran voz en el cielo que decía: AHORA ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios”.

Estas evidencias bíblicas son más que suficientes para demostrarnos que la salvación es participar en el reino de nuestro Dios. Un reino que “no es de este mundo” (Juan 18:36), sino del “venidero” (Lucas 18:29,30).

La Esperanza de José de Arimatea

Hablemos ahora de José de Arimatea. ¿Qué importancia tiene este hombre que sepultó a Jesús? Dice el texto de Marcos 15:43 lo siguiente: “José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús”.

Mateo dice de José de Arimatea, así: “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, ciudad de Judea, que también había sido discípulo de Jesús…” (Mateo 27:57).

El evangelista Lucas habla de José de Arimatea, así: “Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo” (Lucas 23:50).

Aquí vemos lo que esperaba un discípulo de Jesús: ¡El Reino de Dios! Y nótese que dice que él “también esperaba el reino de Dios”, lo que quiere decir que él NO era el único discípulo que creyó y esperó el reino de Dios. Esta es la prueba de lo que un verdadero cristiano esperó en el primer siglo de la Era Cristiana: ¡El reino de Dios!

La Recompensa Será en la Segunda Venida de Cristo

La única esperanza que tienen los hombres creyentes, es la resurrección del día postrero, cuando los “no existentes” vengan a la “existencia” nuevamente. Así lo entendió el profeta Daniel, cuando Dios, al anunciarle su muerte, le dice: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Daniel 12:13).

Aquí es claro que Dios NO le habló a Daniel de una partida al cielo para estar con Él, después de su muerte física. ¡NO! lo que le dijo era que reposaría (=moriría) y que sería después levantado (=resucitado) para recibir su heredad o recompensa, al fin de los (no ‘sus’) días.

Entonces, la recompensa del cristiano se recibe sólo después que Cristo haya vuelto y transformado a los vivos, y resucitado a los muertos, con inmortalidad. Pues bien, siendo que los fieles muertos no han recibido sus recompensas en el cielo, ni en ningún otro lugar, pues están muertos:

¿Qué recibirán en la resurrección?

1.- El Reino de Dios en la tierra (Mateo 25:31,34).
2.- La vida eterna (Mateo 25:46).
3.- La gloria, honra y el poder (Colosenses 3:4, 1 Pedro 5:4).
4.- A Jesucristo mismo como nuestro hermano mayor (1 Tesalonicenses 4:17).

Si aún tiene dudas con toda esta evidencia Bíblica, vaya a su biblia y lea Juan 3:13, Hechos 2:29, 2:34, Hebreos 11:13, 2 Pedro 2:34, Daniel 12:2, Génesis 3:19, Salmo 6:4, 5, 115:17, Eclesiastés 3:19, 20.

Satanás y el Evangelio del Reino

Como es de esperarse, el diablo no está nada contento con las buenas noticias del reino de Dios. Y la razón es que el reino de Dios es el FIN del reino del diablo en este mundo malo. La táctica del diablo es obscurecer la mente y la razón del potencial creyente, para que no le brille la luz del evangelio.

A muchas personas incrédulas les parecerá que este estudio sobre el tema central en toda La Biblia; que es el evangelio del reino, es una completa locura, o una fantasía de mentes hiperactivas. Pero esas personas no se dan cuenta de que ellas están cegadas por una fuerza mayor y más sutil llamada el diablo o Satanás.

Sin duda alguna, aquellas personas que tercamente rechazan el evangelio del reino de la gloria de Cristo, están poniendo seriamente en juego su salvación eterna. Su destino será la perdición eterna junto con el diablo y sus demonios.

Los que aman la verdad de Cristo deben cerciorarse si en verdad La Biblia enseña “una partida de nuestras almas inmortales al cielo cuando morimos”. Tener esperanzas que NO se encuentran en La Biblia pueden traernos trágicas consecuencias en nuestras vidas futuras.

Cualquiera que enseña otro evangelio diferente de aquel enseñado por Jesús y sus Apóstoles, está desviando de la luz a los hombres.

Para finalizar nuestro breve estudio bíblico, le pido que no se deje intimidar por todos aquellos que le dicen que no es necesario leer La Biblia cada quién por su cuenta, recuerde que una sugerencia como esa, sólo puede venir de alguien o algo opuesto a La Santa Palabra de Dios en Las Sagradas Escrituras.

Le voy a dejar unos cuantos versículos que le hablan claramente de todas las frases mencionadas al inicio de nuestro estudio, que son las más comunes usadas por los líderes religiosos y copiadas a la vez por los miembros de sus respectivas congregaciones; con el objetivo de intimidar a personas ingenuas, para que éstas no recurran a La Biblia a corroborar lo que se les dice ó se les ha dicho por tantos años de militancia en estas organizaciones.

Antes de finalizar, sólo un par de preguntas más:

¿Sabe usted que es la FE, la tiene? ¿Sabe cómo se Obtiene la FE bíblica?

En La Biblia encontramos cientos de veces la palabra “FE”. No obstante, la mayoría de “cristianos” no la saben definir correctamente, según lo hizo el mismo apóstol Pablo en Hebreos 11:1:

Él la definió así: “Es, pues, la FE la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que NO se ve.”

He aquí, pues, la definición inspirada por Dios de lo que es la FE bíblica:

“CERTEZA de lo que se ESPERA, y la CONVICCIÓN de lo que NO SE VE.”

Ahora le pregunto:

¿Sabe usted cómo se Obtiene la FE Bíblica? ¿Sabe cuál es ese proceso para Obtenerla?

El apóstol Pablo, nuevamente nos lo explica de la siguiente manera, en Romanos 10:17:

“Así que LA FE es por el oír, y EL OÍR, POR LA PALABRA DE DIOS.”

Hay que observar detenidamente que el versículo dice que LA FE es por EL OÍR, ósea que para tener FE, debemos primeramente OÍR, y luego el versículo dice que Oímos POR LA PALABRA DE DIOS, por lo tanto hasta que comenzamos La lectura de LA BIBLIA, es cuando comenzamos a OÍR.

Una vez que comenzamos a Leer LA BIBLIA de forma permanente para tener un conocimiento cabal de la palabra de Dios en La Biblia, comenzamos a OÍR, y hasta que empezamos a OÍR es que comenzamos a tener FE.

Es interesante este proceso que nos muestra el apóstol pablo para adquirir La FE Verdadera y Sólida. Nosotros debemos de oír o mejor dicho leer LA BIBLIA para saber porqué creer. Fácilmente podemos ver que todo aquel que le dice usted que no necesita leer La Biblia no es de DIOS.

Porque el Espíritu Santo, obviamente NO le va a decir a usted que no necesita leer La Biblia, todo por el contrario, todo espíritu que Sí es de DIOS le dirá a usted que lea La Biblia.

Por tal razón, recuerde probar los espíritus para saber si son de Dios, no importa que sea su pastor y maestro, un evangelista famoso, un profeta famoso, un apóstol famoso, un erudito en las escrituras; usted debe recordar que es algo establecido en las mismas, para que usted no caiga en las manos y las mentiras de los falsos apóstoles y obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Lo que no es de extrañar, ya que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

¿Conoce usted cuales son los versículos que dicen esto? ¿Ó aún no los conoce?

No se preocupe, estos versículos se encuentran en 1 Juan 4:1, 3 y en 2 Juan 1:7, 8, y dicen así:

Amados, no creáis a todo espíritu, sino PROBAD los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, ES DE DIOS;

y todo espíritu que NO CONFIESA que Jesucristo ha venido en carne, NO ES DE DIOS; y este es el espíritu del ANTICRISTO, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. (1 Juan 4:1, 3)

Porque muchos engañadores han salido por el mundo, QUE NO CONFIESAN que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y EL ANTICRISTO.

Mirad por vosotros mismos, para que no PERDÁIS el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. (2 Juan 1:7, 8)

Pero él (Jesús) les dijo: …Mirad mis manos y mis pies, QUE YO MISMO SOY; PALPAD, y VED; PORQUE UN ESPÍRITU NO TIENE CARNE NI HUESOS, como VEIS QUE YO TENGO.

Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. (Lucas 24:38, 40)

Bueno hermanos ahora que ya conocen estos versículos, he aquí les dejo los versículos que le alientan a que tenga firmeza y base bíblica para responder a todos aquellos que se oponen a la Verdad; deposite por amor a Dios y a Jesús el Mesías su confianza plena en Las Sagradas Escrituras.

Romanos 12:2

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hechos 5:29

Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Hechos 5:32

Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Lucas 11:13

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Santiago1:5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Romanos 9:16

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Juan 6:65

Y dijo: Por eso os he dicho ninguno puede venir a mí, sino le fuere dado por el padre.

1 Corintios 12:3

… y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

1 Corintios 7:23

Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

Gálatas 5:1, 13

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Romanos 6:16

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

1 Juan 2:26, 27

Os he escrito esto sobre los que os engañan.

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

2 Juan 1:8

Mirad por vosotros mismos, para que no PERDÁIS el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.

Les invito a todos aquellos que buscan con sinceridad al Creador, que vayan a Las Sagradas Escrituras y comprueben cada uno de los versículos expuestos en este estudio, y les aconsejo que no se dejen amedrentar por otros, recuerde que es Su Salvación la que está en juego, recuerde que Las Escrituras dicen: NO seas vencido de lo malo, sino, vence con el bien el mal. (Romanos 12:21)

Que el Dios Altísimo Creador de los Cielos y de la Tierra, les bendiga en el nombre de nuestro Señor Jesús!

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JESÚS nuestro REY en el futuro REINO DE DIOS en LA TIERRA