Hebreos 1:10 “…dice
del Hijo de Dios que él puso
los cimientos de los cielos y la
tierra.”
Hay tres “pruebas de texto”
dirigidas hacia el Hijo en Hebreos
1:8-13. No hay ninguna indicación
en el texto que se refieran a alguien
más que al Hijo.
El v. 8 comienza: “Pero del
Hijo [Dios] dice:…”
A continuación hay 3 diferentes
citas. La serie termina con el v.
13 que prueba que Jesús no
fue un ángel: “Pero,
¿a cuál de los ángeles
[Dios] ha dicho jamás…?”
Después Salmo 110:1 es citado
como refiriéndose al Hijo,
Jesús.
Una gran parte de Hebreos 1 compara
al Hijo de Dios con ángeles,
demostrando que el Hijo nunca fue
un ángel y es superior a
ellos. ¡Esto nos dice que
el Hijo no puede ser Dios! No es
necesario demostrar que Dios es
superior a los ángeles. Es
algo obvio.
Igualmente claro es el hecho de
que el Hijo no puede ser un ángel
o arcángel, como lo creen
los Testigos de Jehová. ¡Tanto
los ángeles, como los arcángeles,
son ángeles! Jesús
nunca fue un ángel, ya que
los sumos sacerdotes son “escogidos
de entre los hombres” (Hebreos
5:1). Y los santos ángeles
son inmortales (Lucas 20:36), lo
que haría la muerte de Jesús,
el Hijo, algo imposible. Entonces,
¿qué de Hebreos 1:10?
¿En qué sentido es
el Hijo el fundador de los cielos
y la tierra? ¿Cómo
puede ser esto ya que Jesús
nunca declaro ser el creador y no
fue Jesús, sino Dios, quien
descansó el séptimo
día (Hebreos 4:4)?
“Dios [no Jesús] los
hizo varón y hembra”
(Marcos 10:6) y “El Señor
Dios [no Jesús] formó
al hombre del polvo de la tierra”
(Génesis 2:7). 50 textos
dicen que Dios, Padre, ha creado
los cielos y la tierra.
Lucas 1:35; Mateo 1:18, 20; 1 Juan
5:18 (no en la RV) dicen que el
Hijo no existía hasta que
fue [pro] creado/engendrado en María.
¿Era Jesús ambos,
6 meses más joven que Juan
el Bautista y miles de millones
de años mayor? ¿Tenía
Jesús 30 años de edad
cuando comenzó su ministerio
público y, sin embargo, en
realidad miles de millones más
30 años de edad? ¿Qué
parte de Jesús era 30 y qué
parte era miles de millones de años
de edad?
Jesús no puede ser dividido
de tal manera o partido en 2. María
concibió a un ser humano.
Ella no concibió a un ángel.
Ella no dio a luz a Dios. No dio
a luz una “naturaleza impersonal
humana”, como lo dice la teoría
Trinitaria. María dio a luz
a un lineal, biológico Hijo
de David. Ya que esto lo hubiera
descalificado como el Mesías.
Dios no puede ser engendrado y el
Hijo de Dios fue engendrado. El
Dios inmortal (1 Timoteo 6:16) no
puede morir. El Hijo de Dios murió.
Dios no puede ser tentado (Santiago
1:13), pero el Hijo de Dios fue
tentado. Al no observar estas diferencias
categóricas es tirar las
instrucciones preciosas de la biblia.
Hebreos 1:1-2 dice que Dios no habló
a través de un Hijo en la
época del AT. El v. 2 también
dice que Dios hizo los siglos a
través de Jesús. Esto
podría referirse a futuros
siglos o puede referirse a Jesús
como la razón por la cual
Dios hizo a toda la creación.
Hebreos 1:5, citando la profecía
de Salmo 2:7, habla de la existencia
venidera de Jesús, el Hijo:
“Hoy te he engendrado”.
El mismo verso habla de la promesa
de 2 Samuel 7:14, dada mil años
antes del nacimiento de Jesús,
donde Dios “será un
Padre para él, y él
será un hijo.” Esa
promesa fue dada a David en referencia
al Mesías que estaba por
venir. El comienzo de la existencia
del Mesías, es el momento
cuando Dios viene a ser Padre del
Mesías. Hechos 13:33 se refiere
también al comienzo de la
existencia de Jesús, quien
es levantado (no por segunda vez,
como erróneamente es traducido
en la KJV) y el v. 34 alude a su
resurrección. El mismo comienzo
del Hijo es exactamente lo que encontramos
en Lucas 1:35; Mateo 1:20 (“lo
que en ella es engendrado, del Espíritu
Santo es”).
Isaías 44:24 dice que Dios,
solo, sin ayuda, creó los
cielos y la tierra de Génesis.
Él estaba totalmente solo.
“¿Quién estaba
conmigo?” En el momento de
la creación de Génesis
no había ningún Hijo
con Él (cf. Hebreos 1:1-2).
Dios no habló en un hijo
hasta el NT. Entonces, quien dijo,
¿“hágase la
luz”? Sería una clara
contradicción de Hebreos
1:1-2 decir que era el Hijo. El
Dios del AT es muy distinto que
Su único Hijo. Este tuvo
su génesis en Mateo 1:18
(“el origen-génesis
de Jesús fue así”).
¡La Biblia se convierte en
un libro de acertijos incomprensibles
si Dios tiene un hijo antes que
lo trajera a existir!
Lucas 1:35 describe cómo
el Hijo de Dios vino a existir.
Fue engendrado. El engendrar en
la Biblia y en nuestro lenguaje
es una palabra que, más que
toda otra palabra, denota un antes
y después [viz. comienzo
y fin]. Por lo tanto, el Hijo tuvo
un comienzo. Hubo un tiempo antes
de que fuera engendrado, antes de
que existiera. Si ya existía,
estos testimonios en Mateo 1; Lucas
1 son tonterías.
María dio a luz a un ser
humano y no a Dios o a un ángel.
De madres humanas nacen seres humanos.
No cabe duda que María no
sólo dio a luz una “naturaleza
humana”, sino hubiera sido
así, esta “naturaleza
humana” no sería el
descendiente de David y, por lo
tanto, el Mesías prometido.
La noción de que el Hijo
de Dios, en realidad también
es Dios, hiciera una farsa de toda
su lucha en obedecer a Dios y ser
el modelo y Salvador para nosotros
[cp. "autor/príncipe,
consumador/perfeccionador",
Hechos 2:10; 12:2; cp. "autor/gobernador
de la vida", Hechos 3:15; "príncipe
y salvador", Hechos 5:31].
El objetivo de un Sumo Sacerdote
es que debe ser seleccionado de
entre los hombres (Hebreos 5:1).
Él es el “hombre [anthropos-ser
humano] Mesías Jesús”
en contraste con su Padre (1 Timoteo
2:5). El Padre en Juan 17:3 es “el
único que es Dios.”
Si Dios es el único que es
Dios, nadie más puede ser
Dios sino el Padre.
Esto es exactamente lo que Pablo
declara cuando ensaya el credo [cp.
Deuteronomio 6:4, Shema] en 1 Corintios
8: “No hay ningún Dios
excepto el único Dios Padre”
(combinando vv. 4, 6).
Si el hijo fuera Dios, hubiera 2
Dioses. Llamarles a Jesús
Dios y al Padre Dios no es monoteísmo,
por más que esta etiqueta
sea aplicada [por el trinitario
[1]].
Análisis textual
La complicación de Hebreo
1:10 es debido al hecho de que el
escritor cita Salmo 102 de la versión
griega (LXX [2]) y no la versión
Hebrea. La LXX tiene un sentido
completamente diferente en Salmo
102:23-25. Introduce pensamientos
que no se encuentra en el texto
Hebreo. La LXX dice:
“Él [Dios] le respondió
a él [suplicante]…Dime
[Dios hablando al suplicante]…
Tú, Señor [Dios refiriéndose
a alguien más quien le llama
'señor']”.
Sin embargo, el texto Hebreo dice:
“Él [Dios] debilitó
mí fuerza… Yo [el suplicante]
dije, Dios mío…”
[RV]
Por lo tanto, la LXX introduce a
un segundo señor a quien
Dios se dirige:
“En el comienzo fundaste la
tierra y los cielos son las obras
de tus manos” (v. 25).
El escritor a los Hebreos tenia
ante él abierta la versión
griega del AT y no la Hebrea (como
que hoy en día alguien cite
la NVI en lugar de la RV). El erudito
Americano F.F. Bruce en el Nuevo
Comentario Internacional sobre Hebreos
nos explica:
En el texto de la Septuaginta [LXX,
70] la persona a la que estas palabras
['desde antigüedad fundaste
la tierra'] se refieren, es explícitamente
mencionada como ‘Señor’,
siendo Dios quien le llama así.
Mientras que en el texto hebreo
el suplicante es el altavoz desde
el principio hasta el final del
salmo, en el texto griego su oración
llega a su fin con v. 22, y las
siguientes palabras leen así:
“Él [Dios] le contesto
[al suplicante] en el camino de
su fuerza: «Declárame
mis cortos días: Traedme
no en medio de mis días.
Tus [el suplicante] años
son a través de todas las
generaciones. Tú, Señor
[el suplicante, considerado como
el Mesías por Hebreos], en
el principio fundaste la tierra.”[3]
Ésta es la respuesta de Dios
al suplicante; ofreciéndole
que reconozca el tiempo acortado
de Dios (para la restauración
de Jerusalén, como en el
v. 13) y no pedirle a Él
[Dios] actuar cuando el tiempo ya
establecido esta por medio vencimiento,
mientras que Él [Dios] le
asegura [al suplicante] que él
y los niños de su siervos
serán preservados para siempre…
[El erudito] Bacon sugiere que en
el hebreo, así como en el
griego, el texto de este salmo formo
una base para la escatología
mesiánica, en particular
su referencia al ‘acortar’
los días de Dios, ej., el
período destinado a transcurrir
antes de la consumación de
su propósito [la llegada
del, aun, futuro Reino mesiánico
sobre la tierra]; él encontró
aquí en el AT la base para
Mateo 24:22, 13:20; Marcos 13:20
y Epístola de Barnabas [4]
(‘corno dice Henoch; pues
el Dueño [Dios] abrevió
los tiempos y los días, a
fin de que se apresurase su Amado
y venga a su heredad.’)…”
¿Pero a quien (el lector
cristiano de la LXX podría
preguntarse) le puede Dios hablar
palabras como estas? ¿Y a
quien, el mismo Dios, se dirige
como “Señor”,
como el creador [fundador] de la
tierra y el cielo? [5]
Al leer la LXX el escritor de Hebreos
ve una clara referencia a los cielos
y la tierra nueva del futuro Reino
de Dios y mira a Dios dirigiéndose
al Señor mesiánico
en conexión con las profecías
del resto de Salmo 102 que habla
de “la generación por
venir” (v. 18) y de la hora
establecida por YHWH para levantar
a Sión y aparecer en Su gloria.
El articulo importante del erudito
B. W. Bacon (citado por Bruce arriba)
da énfasis al hecho que “la
palabra ‘señor’
es totalmente ausente del texto
hebreo [y sus traducciones] de Salmo
102:25.” Pero sí aparece
en la LXX citada por Hebreos:
“[Con la traducción
en la LXX 'le contesto a él'],
todo el pasaje al final del salmo
se convierte en la respuesta de
YHWH al suplicante, quien consecuentemente
aparece dirigido como Kurie [señor]
y creador de los cielos y la tierra…
En vez de entender el verso como
una queja por el salmista en acortar
sus días antes de tiempo,
la LXX y la Vulgata entienden el
anuncio ser la respuesta de YHWH
a los ayes del salmista que El va
a intervenir para salvar a Sión
, porque ‘es tiempo de tener
piedad sobre ella, sí, el
tiempo ha llegado’ (v. 13).
Está prohibido reconocer
(¿o prescribir?) del corto
tiempo establecido por YHWH y de
no convocar cuando aún no
ha ni expirado medio tiempo. Por
otra parte él [señor
Mesiánico] es prometido que
los niños de sus siervos
permanecerán para siempre.”[6]
Este es exactamente el punto y sólo
puede hacerse evidente cuando vemos
que:
1) El escritor de Hebreos está
leyendo de la LXX, no del texto
hebreo, encontrando allí
una maravillosa profecía
del siglo venidero (Reino, la restauración
de Israel) el cual encaja exactamente
su contexto y que,
2) hay un Señor Mesiánico
a quien le habla YHWH invitándolo
a iniciar la creación de
los cielos y la tierra, el nuevo
orden político en Palestina,
tal y como dice Isaías 51:16.
Este es probablemente el mensaje
que el escritor de hebreos quiere
transmitir acerca de la superioridad
[no temporal] de Jesús sobre
los ángeles. Jesús
es el fundador del venidero Reino
y su nuevo orden. El escritor a
los Hebreos nos dice expresamente
en 2:5 que se trata de la tierra
habitada del futuro “la cual
estamos hablando.”
Resumen
Cuando la diferencia de la LXX se
explica, esto realmente no es difícil
de entender. Ambos, Salmo 102; Hebreos
2:5 y, por lo tanto, todo el primer
capítulo de Hebreos se refiere
a la nueva orden de cosas iniciadas
por Jesús y no importaría
si la viéramos también
como la nueva orden iniciada por
su ascensión (“Toda
autoridad me ha sido dada en el
cielo y en la tierra”, Mateo
28:18), o en la segunda venida [parusía].
Todo el Salmo 102 es acerca de la
nueva era de la restauración
y el Reino de Jerusalén en
el milenio (véase vv. 13-22).
La mirada del escritor esta en vista
a la restauración de la ciudad
cuando Dios aparezca en Su gloria
(a través de Su unigénito,
v. 16). El Salmo está escrito
para la “venidera generación”
(v. 18) y la nueva población
creada en el futuro del Reino sobre
la tierra.
Hebreos no está hablando
de la creación de Génesis,
pero la “venidera economía”
(2:5).
Isaías 51:16 confirma esta
explicación. Habla sobre
un agente de Dios en quien Dios
pone sus palabras en su boca la
cual usa para plantar “los
cielos, echando los cimientos de
la tierra” [RV1995]. El Comentario
de la Palabra Bíblica [Word
Biblical Commentary] dice:
“No tiene sentido si se refiere
a la creación original [Génesis]…
En los otros casos, Dios actúa
por sí solo, usando ningún
agente. Aquí al que El ha
escondido en la sombra de su mano
es su agente. Cielos y la tierra
aquí se deben referir metafóricamente
a la orden total en Palestina, cielos
refiriéndose a la amplia
estructura general del Imperio,
mientras que la tierra es la orden
política en la propia Palestina.”[7]
Conclusión
Así que, ambos Salmo 102
(LXX) y en Isaías, el Mesías
es el agente quien Dios utilizará
para establecer el nuevo orden político
del venidero siglo. Hebreos 1:10
es una profecía, escrita
en sentido pasado (como acostumbran
ser las profecías), pero
refiriéndose a la “tierra
habitada del futuro acerca de cual
estamos hablando” (Hebreos
2:5). Esa es la preocupación
en Hebreos 1:10. Jesús es
el “padre [espiritual] de
la era venidera” (Isaías
9:6, LXX; cp. Pablo “engendra”
y es padre, 1 Corintios 4:15, 1
Tesalonicenses 2:11, y “madre”
Gálatas 4:19, 1 Tesalonicenses
2:7; Abraham “padre de la
fe”, Romanos 4:15-16; 9:8).
Por último, en Hebreos 9:11
el escritor habla de “los
bienes venideros [futuros]”,
como cosas “no de esta creación”.
Esto quiere decir que las cosas
que están por venir son de
la futura y nueva creación
(cp. Hebreos 2:5). Esa creación
está llevándose a
cabo desde que Jesús fue
exaltado a la diestra de Dios, donde
él ahora es partidario de
la nueva creación, bajo El
Padre, ya que se le otorgó
suprema “autoridad en el cielo
y en la tierra” (Mateo 28:18).
Aun el siglo del futuro milenio
también será reemplazado
por una nueva renovación
de los cielos y la tierra (Apocalipsis
20:11, 21:1).
Una vez más, escatología
[estudio de los "últimos
días"] es el gran factor
en la revelación de la verdad.
Dios tiene una nueva creación
en Jesús y vamos a ser nuevas
criaturas en Cristo (2 Corintios
5:17). El mundo será renovado
[renacido] y vendrá bajo
la supervisión de Jesús
y sus seguidores (Mateo 19:28, etc.).
Tenemos que resistir la tentación
de estar mirando hacia atrás
a Génesis cuando todo el
libro de Hebreos nos ofrece ver
hacia adelante a la “tierra
habitada del futuro” (Hebreos
2:5). Tenga en cuenta que en varios
lugares Hebreos habla de la redención
eterna, la herencia, pacto, juicio,
salvación y espíritu
“de la era [siglo] venidera”.
La palabra traducida era/siglo es
aionios, se refiere a la era del
Reino venidero y no sólo
a eternidad. Cristianos hoy en día
reciben este “Espíritu
Santo de la promesa” (Efesios
1:13, RV).
Pie de notas:
[1] “Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso…”
Credo de Niceno Constantinopolitano,
381 DC. Ed.
[2] Mejor conocida como la Biblia
de los LXX (70), o Septuaginta,
representa la más antigua
e importante entre las colecciones
de textos y escritos sagrados judíos,
bastante más antigua que
la Tanach judía palestina
conjuntamente con la cual constituye
la fuente para el AT de las Biblias
cristianas.
[3] La razón por las diferentes
traducciones, entre el griego y
hebreo, son los puntos vocales del
hebreo. Su sentido puede ser modificado
si los puntos vocales son cambiados
y a veces no es claro cuál
de los sentidos es el correcto.
Por lo tanto, en el hebreo el significado
de innah es “Él [Dios]
inflicto” (v. 23), pero la
LXX repunta los mismos consonantes
hebreos como anah, que significa
“Él [Dios le] respondió
[a él].” De manera
que en la LXX Dios le responde al
que esta orando y llamándole
a esa persona “señor”.
LXX añade “señor”
en el v. 25.
A continuación, el hebreo
tiene omar eli (“Yo dije,
Dios mío”, v. 24).
Pero la LXX lee estas consonantes
como emor elai (“Dime a mí”,
v. 23b, ej., la persona que está
orando es mandado por Dios a decirle
a Dios). La idea es que se le pide
a Dios acortar los días que
deben transcurrir antes de que el
Reino venga (cf. Mateo 24:22).
Salmo 102 es en gran parte sobre
la era venidera y la restauración
de Israel en el Reino futuro y así
totalmente apropiado como prueba
de texto para Hebreos 1 con respecto
a lo que el Hijo está destinado
a hacer en el futuro, su papel en
la nueva creación y no la
creación de Génesis.
¡Este sentido es reversado
cuando se usa para apoyar ideas
no bíblicas de que Jesús
era el Creador en Génesis!
[4] Epístola de Barnabas,
un tratado cristiano de 22 capítulos,
escrito en griego, con algunas características
de epístola, preservado en
el Codex Sinaiticus del siglo 4,
donde aparece al final del NT. Tradicionalmente
es atribuida a Bernabé, colaborador
y compañero de Pablo de Tarso,
mencionado en el libro de Hechos;
también ha sido a otro cristiano
notable, Barnabas de Alexandria,
o a cualquier pedagogo cristiano
desconocido.
[5] F.F. Bruce, Epístola
a los Hebreos [The Epistle to the
Hebrews], Nuevo Comentario Internacional
del Nuevo Testamento [New International
Commentary on the New Testament),
Eerdmans, 1990, p 62-63.
[6] B.W. Bacon, “Hebreos 1:10-12
y la prestación de la Septuaginta
sobre Salmo 102:23 [“Hebreos
1:10-12 and the Septuaginta rendering
of Ps. 102:23”], Zeitschrift
für die Neutestamentliche Wissenschaft
3, 1902, p 280-285.
[7] Word Biblical Commentary: Isaiah
34-66, Word Books, 1987, 212.
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Shalom