El
Reino de Dios
¿Qué
es?
El Diccionario Bíblico
Certeza nos dice lo siguiente: El
reino de los cielos o reino
de Dios es el tema
central de la predicación
de Jesús,
según los evangelios sinópticos.
También el diccionario
La Palabra.Org nos dice: El concepto de
Reino de Dios
(o su sinónimo “Reino
de los Cielos”, que es una
forma de referirse a lo mismo, empleada
mayormente por Mateo) es central en el
N.T., ya su venida fue el contenido central
del mensaje de Jesús
(Marcos 1:14-15) y de Sus
apóstoles.
Según estos diccionarios
bíblicos de teología evangélica,
el reino de Dios
es el tema central de la predicación
de Jesús y sus apóstoles:
Ahora le pregunto amigo/a lector:
¿Cuánto
sabe usted de dicho Reino?
Usted podrá saber
más de él, leyendo este
estudio de Las Sagradas Escrituras, sepa
ahora lo que la mayoría de las
iglesias ignoran acerca de la esperanza
cristiana.
Una frase muy repetida
en los evangelios:
Si uno lee La Biblia
y principalmente los evangelios, usted
va encontrar una frase la cual se repite
hasta el cansancio. Jesús
no quiere presentar las verdades más
profundas de Dios de una manera poco clara,
el no quiere que tengamos – como
se dice mundanamente – que buscar
la quinta pata al gato para encontrar
una verdad bíblica, es por eso
que el Señor fue tan reiterativo
al hablar sobre el Reino
de Dios, El sin duda no quería
que quedaran dudas sobre un tema que es
de vital importancia para los cristianos:
Veamos cuan reiterativo
es el tema del Reino
de Dios o de
los Cielos en el nuevo testamento:
(recuerde que ambas frases – reino
de Dios y reino
de los Cielos – significan
lo mismo, el uso de la expresión
“reino de los cielos” en Mateo
se debe indudablemente a la tendencia
en el judaísmo a evitar el uso
directo del nombre de Dios, y como Mateo
dirige su evangelio a Judíos, sabemos
el porqué del uso mayoritariamente
“cielos”
y no “Dios”)
En Mateo:
Mateo 3: 1 Y 2: En aquellos
días vino Juan el Bautista predicando
en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos,
porque el reino
de los cielos se ha acercado.
Mateo 4:17: Desde entonces
comenzó Jesús a predicar,
y a decir: Arrepentíos, porque
el reino de los
cielos se ha acercado.
Mateo 5:3: Bienaventurados
los pobres en espíritu, porque
de ellos es el reino
de los cielos.
Mateo 5: 19: De manera
que cualquiera que quebrante uno de estos
mandamientos muy pequeños, y así
enseñe a los hombres, muy pequeño
será llamado en el reino
de los cielos; mas cualquiera que
los haga y los enseñe, éste
será llamado grande en el reino
de los cielos.
Mateo 6: 10: Venga tu
reino. Hágase
tu voluntad, como en el cielo, así
también en la tierra.
Mateo 6: 33: Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 7: 21: No todo
el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino
de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre que está
en los cielos.
Mateo 8:11: Y os digo
que vendrán muchos del oriente
y del occidente, y se sentarán
con Abraham e Isaac y Jacob en el reino
de los cielos.
Mateo 10: 7: Y yendo,
predicad, diciendo: El
reino de los cielos se ha acercado.
Mateo 11: 11 y 12: De
cierto os digo: Entre los que nacen de
mujer no se ha levantado otro mayor que
Juan el Bautista; pero el más pequeño
en el reino de
los cielos, mayor es que él.
Desde los días de Juan el Bautista
hasta ahora, el reino
de los cielos sufre violencia,
y los violentos lo arrebatan.
Mateo 12: 18: Pero si
yo por el Espíritu de Dios echo
fuera los demonios, ciertamente ha llegado
a vosotros el reino
de Dios.
Mateo 13: 10 y 11: Entonces,
acercándose los discípulos,
le dijeron: ¿Por qué les
hablas por parábolas? El respondiendo,
les dijo: Porque a vosotros os es dado
saber los misterios del reino
de los cielos; mas a ellos no les
es dado.
PASAJE
PARALELO EN MARCOS
4: 10 Y 11: Cuando estuvo solo,
los que estaban cerca de él con
los doce le preguntaron sobre la parábola.
Y les dijo: A vosotros os es dado saber
el misterio del reino
de Dios; mas a los que están
fuera, por parábolas todas las
cosas.
PASAJE PARALELO
EN LUCAS
8: 10: Y él dijo: A vosotros
os es dado conocer los misterios del reino
de Dios; pero a los otros por parábolas,
para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
(Observamos por estos 3 pasajes similares
en los 3 evangelios sinópticos
que la frase Reino
de Dios y Reino
de los Cielos implican lo mismo)
Mateo 13: 19: Cuando alguno oye la palabra
del reino
y no la entiende, viene el malo, y arrebata
lo que fue sembrado en su corazón.
Mateo 16:19 Y a ti te daré las
llaves del reino
de los cielos…
Mateo 18: 3: De cierto os digo, que si
no os volvéis y os hacéis
como niños, no entraréis
en el reino de
los cielos…
Mateo 19: 14: Pero Jesús dijo:
Dejad a los niños venir a mí,
y no se lo impidáis; porque de
los tales es el reino
de los cielos.
Mate 19: 23 y 24: Entonces Jesús
dijo a sus discípulos: De cierto
os digo, que difícilmente entrará
un rico en el reino
de los cielos. Otra vez os digo,
que es más fácil pasar un
camello por el ojo de una aguja, que entrar
un rico en el reino
de Dios.
Mateo 21: 43: Por tanto os digo, que el
reino de Dios
será quitado de vosotros, y será
dado a gente que produzca los frutos de
él.
Mateo 25: 34: Entonces el Rey dirá
a los de su derecha: Venid, benditos de
mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación
del mundo.
Mateo 26: 29: Y os digo que desde ahora
no beberé más de este fruto
de la vid, hasta aquel día en que
lo beba nuevo con vosotros en el reino
de mi Padre.
En Marcos:
Marcos 4: 11: Y les dijo: A vosotros os
es dado saber el misterio del reino
de Dios; mas a los que están
fuera, por parábolas todas las
cosas...
Marcos 10: 14 y 15: Viéndolo Jesús,
se indignó, y les dijo: Dejad a
los niños venir a mí, y
no se lo impidáis; porque de los
tales es el reino
de Dios. De cierto os digo, que
el que no reciba el reino
de Dios como un niño, no
entrará en él...
Marcos 12: 34: Jesús entonces,
viendo que había respondido sabiamente,
le dijo: No estás lejos del reino
de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
Marcos 14: 24: De cierto os digo que no
beberé más del fruto de
la vid, hasta aquel día en que
lo beba nuevo en el reino
de Dios.
En Lucas:
Lucas 1: 32: Este será grande,
y será llamado Hijo del Altísimo;
y el Señor Dios le dará
el trono de David su padre; y reinará
sobre la casa de Jacob para siempre, y
su reino
no tendrá fin.
Lucas 6: 20: Y alzando los ojos hacia
sus discípulos, decía: Bienaventurados
vosotros los pobres, porque vuestro es
el reino de Dios.
Lucas 9: 60,61 y 62: Jesús le dijo:
Deja que los muertos entierren a sus muertos;
y tú ve, y anuncia el reino
de Dios. Entonces también
dijo otro: Te seguiré, Señor;
pero déjame que me despida primero
de los que están en mi casa. Y
Jesús le dijo: Ninguno que poniendo
su mano en el arado mira hacia atrás,
es apto para el reino
de Dios.
Lucas 10: 9,10 y 11: y sanad a los enfermos
que en ella haya, y decidles: Se ha acercado
a vosotros el reino
de Dios. Mas en cualquier ciudad
donde entréis, y no os reciban,
saliendo por sus calles, decid: Aun el
polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado
a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros.
Pero esto sabed, que el reino
de Dios se ha acercado a vosotros.
Lucas 11: 20: Mas si por el dedo de Dios
echo yo fuera los demonios, ciertamente
el reino de Dios
ha llegado a vosotros.
Lucas 12: 31: Mas buscad el reino
de Dios, y todas estas cosas os
serán añadidas.
Lucas 12: 32: No temáis, manada
pequeña, porque a vuestro Padre
le ha placido daros el reino.
Lucas 12: 28 y 29: Allí será
el llanto y el crujir de dientes, cuando
veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob
y a todos los profetas en el reino
de Dios, y vosotros estéis
excluidos. Porque vendrán del oriente
y del occidente, del norte y del sur,
y se sentarán a la mesa en el reino
de Dios.
Lucas 16: 16: La ley y los profetas eran
hasta Juan; desde entonces el reino
de Dios es anunciado, y todos se
esfuerzan por entrar en él...
Lucas 17: 20: Preguntado por los fariseos,
cuándo había de venir el
reino de Dios,
les respondió y dijo: El reino
de Dios no vendrá con advertencia,
ni dirán: Helo aquí, o helo
allí; porque he aquí el
reino de Dios
está entre vosotros.
Lucas 19: 11: Oyendo ellos estas cosas,
prosiguió Jesús y dijo una
parábola, por cuanto estaba cerca
de Jerusalén, y ellos pensaban
que el reino de
Dios se manifestaría inmediatamente.
Lucas 21: 31: Así también
vosotros, cuando veáis que suceden
estas cosas, sabed que está cerca
el reino de Dios.
Lucas 22: 28. 29 y 30: Pero vosotros sois
los que habéis permanecido conmigo
en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un
reino, como
mi Padre me lo asignó a mí,
para que comáis y bebáis
a mi mesa en mi reino,
y os sentéis en tronos juzgando
a las doce tribus de Israel.
Lucas 23: 42: Y dijo a Jesús: Acuérdate
de mí cuando vengas en tu reino.
En Juan y Los
hechos de los apóstoles:
Juan 3: 3: Respondió Jesús
y le dijo: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de nuevo, no puede
ver el reino de
Dios.
Hechos 1: 3: a quienes también,
después de haber padecido, se presentó
vivo con muchas pruebas indubitables,
apareciéndoseles durante cuarenta
días y hablándoles acerca
del reino de Dios.
Hechos 1: 6: Entonces los que se habían
reunido le preguntaron, diciendo: Señor,
¿restaurarás el reino
a Israel en este tiempo?
Hechos 8: 12 Pero cuando creyeron a Felipe,
que anunciaba el evangelio del reino
de Dios y el nombre de Jesucristo,
se bautizaban hombres y mujeres.
Hechos 14: 21 y 22: Y después de
anunciar el evangelio a aquella ciudad
y de hacer muchos discípulos, volvieron
a Listra, a Iconio y a Antioquía,
confirmando los ánimos de los discípulos,
exhortándoles a que permaneciesen
en la fe, y diciéndoles: Es necesario
que a través de muchas tribulaciones
entremos en el reino
de Dios.
Hechos 19: 8: Y entrando Pablo en la sinagoga,
habló con denuedo por espacio de
tres meses, discutiendo y persuadiendo
acerca del reino
de Dios.
Hechos 28: 23: Y habiéndole señalado
un día, vinieron a él muchos
a la posada, a los cuales les declaraba
y les testificaba el reino
de Dios desde la mañana
hasta la tarde, persuadiéndoles
acerca de Jesús, tanto por la ley
de Moisés como por los profetas.
Hechos 28: 28, 29 y 30: Sabed, pues, que
a los gentiles es enviada esta salvación
de Dios; y ellos oirán. Y cuando
hubo dicho esto, los judíos se
fueron, teniendo gran discusión
entre sí. Y Pablo permaneció
dos años enteros en una casa alquilada,
y recibía a todos los que a él
venían, predicando el reino
de Dios y enseñando acerca
del Señor Jesucristo, abiertamente
y sin impedimento.
En las epístolas
y Apocalipsis:
Romanos 14: 17: porque el reino
de Dios no es comida ni bebida,
sino justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo.
1 Corintios 4: 20: Porque el reino
de Dios no consiste en palabras,
sino en poder.
1 Corintios 6: 9 y 10: ¿No sabéis
que los injustos no heredarán el
reino de Dios?
No erréis; ni los fornicarios,
ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los que se echan
con varones, ni los ladrones, ni los avaros,
ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores, heredarán el
reino de Dios.
1 Corintios 15: 23, 24 y 25: Pero cada
uno en su debido orden: Cristo, las primicias;
luego los que son de Cristo, en su venida.
Luego el fin, cuando entregue el reino
al Dios
y Padre, cuando haya suprimido todo dominio,
toda autoridad y potencia. Porque preciso
es que él reine hasta que haya
puesto a todos sus enemigos debajo de
sus pies.
Gálatas 5: 19,
20 y 21: Y manifiestas son las obras de
la carne, que son: adulterio, fornicación,
inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos,
celos, iras, contiendas, disensiones,
herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes
a estas; acerca de las cuales os amonesto,
como ya os lo he dicho antes, que los
que practican tales cosas no heredarán
el reino de Dios.
Efesios 5: 5: Porque sabéis esto,
que ningún fornicario, o inmundo,
o avaro, que es idólatra, tiene
herencia en el reino
de Cristo y de Dios.
Colosenses 1: 13: el cual nos ha librado
de la potestad de las tinieblas, y trasladado
al reino
de su amado Hijo...
1 Tesalonicenses 2. 12: y os encargábamos
que anduvieseis como es digno de Dios,
que os llamó a su reino
y gloria.
2 Tesalonicenses 1: 5: Esto es demostración
del justo juicio de Dios, para que seáis
tenidos por dignos del reino
de Dios, por el cual asimismo padecéis.
Hebreos 12: 28: Así que, recibiendo
nosotros un reino
inconmovible, tengamos gratitud, y mediante
ella sirvamos a Dios agradándole
con temor y reverencia...
Santiago 2: 5: Hermanos míos amados,
oíd: ¿No ha elegido Dios
a los pobres de este mundo, para que sean
ricos en fe y herederos del reino
que ha prometido a los que le aman?
2 Pedro 1: 11: Porque de esta manera os
será otorgada amplia y generosa
entrada en el reino
eterno de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo.
Apocalipsis 11: 15: El séptimo
ángel tocó la trompeta,
y hubo grandes voces en el cielo, que
decían: Los reinos del mundo han
venido a ser de nuestro Señor
y de su Cristo; y él
reinará por los siglos de
los siglos...
Apocalipsis 12: 10: Entonces oí
una gran voz en el cielo, que decía:
Ahora ha venido la salvación, el
poder, y el reino
de nuestro Dios, y la
autoridad de su Cristo...
Como verá, en el Nuevo Testamento
se nos habla mucho, pero mucho, sobre
el reino de Dios.
Al parecer, Jesús predicaba cómo
podríamos entrar en él.
También se nos dice que el reino
es una promesa
para aquellos que
le aman (Santiago 2: 5) y algo
que vamos a heredar
en el futuro (Mateo 25: 34).
En dicho reino
los injustos no
entrarán (1 Corintios 6:
9 y 10 y Gálatas 5: 19, 20 y 21)
y también se nos aclara que el
reino no
es sólo para judíos,
sino también para los gentiles
(Mateo 8:11 y Lucas 12: 28 y 29).
Según Jesús,
el reino
es algo que se puede ver y para eso se
requiere un nuevo nacimiento (Juan 3:
3). El Señor les pidió a
quienes querían seguirle que predicaran
el Reino
(Lucas 9: 60,61 y 62) y también
mandó que los suyos pidieran por
la venida del Reino
(Mateo 6:10), El enseñaba que todo
Cristiano buscara primeramente el reino
(Mateo 6:33), y que aquel que no se hiciera
como un niño, no entraría
en él
(Lucas 18:17) además dijo que los
ricos difícilmente entrarían
en su reino
(Lucas 18:24), y que más bien éste
era para los pobres en espíritu
(Mateo 5:3).
Luego de haber resucitado, Jesús
estuvo 40 días hablando sobre el
Reino de Dios
(Hechos 1: 3). Poco después de
que el Señor hubo ascendido al
cielo, y pasado el día de Pentecostés,
los apóstoles anunciaron el nombre
del Señor
Jesús y el Reino
de Dios (Hechos 8: 12). Después
Pablo predicaría el Reino
de Dios (Hechos 19: 8 y Hechos
28: 23), y más tarde permanecería
2 años enteros en Roma predicando
el nombre del Señor
Jesús y el Reino
de Dios a los gentiles romanos
(Hechos 28: 28, 29 y 30), finalmente en
Apocalipsis se nos revela que llegara
un tiempo cuando los reinos de este mundo
vendrán a ser de Dios
y de su Cristo (Apocalipsis 11:
15).
Concluimos pues que hay más que
suficiente fundamento bíblico para
que nos demos cuenta de que la esperanza
cristiana está centrada en la herencia
de un reino.
Ahora veremos que ésta no sólo
es una esperanza sino también el
corazón del evangelio.
El Evangelio del
Reino
¿Sabe usted
que significa la palabra evangelio?
Por si no lo sabe, la palabra evangelio
significa: Buenas
Noticias. En otras palabras, lo
que Jesús
vino a proclamar a sus hermanos judíos
fueron buenas noticias,
como también sus apóstoles
lo hicieron al mundo entero, revelando
buenas noticias
a los hombres. Del mismo modo, los discípulos
contemporáneos (nosotros) debemos
proclamar buenas
noticias (Mateo 16: 15). Pero la
pregunta es:
¿De
qué se tratan estas buenas noticias?
Como siempre acudiremos
a La Biblia para que nos ayude a saber
de que se tratan estas buenas noticias:
Mateo 4: 23: Y recorrió Jesús
toda Galilea, enseñando en las
sinagogas de ellos, y predicando el evangelio
del reino, y sanando toda enfermedad
y toda dolencia en el pueblo.
Marcos 1: 14 y 15: Después que
Juan fue encarcelado, Jesús vino
a Galilea predicando el evangelio
del reino de Dios, diciendo: El
tiempo se ha cumplido, y el reino
de Dios se ha acercado; arrepentíos,
y creed en el evangelio.
(Podríamos sin temor a manipular
La Biblia traducir este texto así:
Jesús
vino a la ciudad de galilea, predicando
las buenas noticias del Reino de Dios,
y diciendo el tiempo se ha cumplido, y
el Reino de Dios se ha acercado, por tanto,
arrepiéntanse y crean en estas
buenas noticias.
Mateo 24:14 Y será predicado este
evangelio del reino
en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá
el fin. (Algunos dicen que la predicación
del Reino ya terminó y ahora anunciamos
el evangelio de la gracia, pero me parece
este texto nos muestra que están
equivocados, en realidad anunciamos ambas
cosas, la gracia
de Dios, por medio del sacrificio
de Cristo, y el Reino
de Dios, la formula es simple:
La sangre de Cristo
nos limpia de todo pecado para
que podamos entrar en el Reino).
PASAJE PARALELO
EN MARCOS
13: 10: Y es necesario que el evangelio
sea predicado antes a todas las naciones.
(Según Mateo este evangelio
del cual habla marcos es el “del
reino”)
Lucas 8: 1 y 2: Aconteció después,
que Jesús iba por todas las ciudades
y aldeas, predicando y anunciando el evangelio
del reino de Dios, y los doce con
él...
Lucas 4: 43: Pero él les dijo:
Es necesario que también a otras
ciudades anuncie el evangelio
del reino de Dios; porque para
esto he sido enviado. (Jesús
además de morir por nuestros pecados
tenía otra misión, anunciar
las buenas noticias
del Reino de Dios)
Usted observara que estas buenas
noticias son sobre el Reino del
cual venimos hablando. Este reino,
a diferencia de los reinos que conocemos,
es nada más y nada menos que de
Dios mismo,
y seguramente estas
sí son unas muy buenas noticias
para usted. ¿Verdad?
La parte que le
corresponde a Jesús
en el evangelio
Juntamente con la enseñanza del
Reino, el
evangelio
también contiene otra enseñanza
fundamental y es sobre nuestro Señor
Jesús. Veamos lo que Pablo
nos dice en 1 Corintios 15: 1 al 8:
1 Corintios 15: 1 al 8: Además
os declaro, hermanos, el evangelio
que os he predicado, el cual también
recibisteis, en el cual también
perseveráis; 2por el cual asimismo,
si retenéis la palabra que os he
predicado, sois salvos, si no creísteis
en vano. 3Porque primeramente
os he enseñado lo que asimismo
recibí: Que Cristo murió
por nuestros pecados, conforme
a las Escrituras; 4y que fue sepultado,
y que resucitó al tercer día,
conforme a las
Escrituras; 5y que apareció
a Cefas, y después a los doce.
6Después apareció a más
de quinientos hermanos a la vez, de los
cuales muchos viven aún, y otros
ya duermen. 7Después apareció
a Jacobo; después a todos los apóstoles;
8y al último de todos, como a un
abortivo, me apareció a mí.
Algunos piensan que este es el evangelio
completo, es decir la muerte, sepultura
y resurrección de Jesús
por nuestros pecados. Pero Pablo no dice
que ese sea el todo del evangelio,
sino que en el verso 3 se nos dice que
eso es lo que primeramente
enseñó, en otras palabras,
lo primero del evangelio,
lo más importante, es lo que sucedió
con Jesús,
pero esto no es todo el mensaje completo
del evangelio,
sino lo primero
que se debe enseñar.
Esto es así, ya que si Jesús
no murió por nuestros pecados,
entonces cómo entraremos en su
Reino? En Romanos 3: 23 y 24 leemos: por
cuanto todos pecaron, y están destituidos
de la gloria de Dios (GLORIA
Y REINO EN ALGUNOS CASOS SON SINONIMOS,
COMPARE
MATEO 20:21
Y MARCOS
10:37) siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención
que es en Cristo Jesús.
Otro punto es que si Jesús
no hubiera resucitado, entonces VANA
ES NUESTRA PREDICACION Y VANA NUESTRA
FE (1 Corintios 15:14: Y si Cristo
no resucitó, vana es nuestra predicación,
vana es también nuestra fe.)
Lo que Pablo nos dice es simple: si Cristo
nunca hubiese RESUCITADO
de entre los muertos, entonces toda nuestra
predicación sería inútil.
Su resurrección es nuestra garantía
de que las otras promesas
(el Reino de Dios
y vida eterna)
algún día se harán
realidad. En conclusión, sin la
muerte, sepultura y resurrección
de Jesús
no tiene sentido que anunciemos el Reino
de Dios.
Por eso decimos que el Evangelio
completo tiene dos
buenas noticias:
Jesús murió por nuestros
pecados, fue sepultado y también
resucitó.
Esto nos hace aptos para otra gran noticia
que es la del Reino
de Dios. Ambas noticias componen
el “único
evangelio” ya que según
Gálatas 1: 6 Y 7 solo
hay un evangelio.
También usted podrá encontrar
en La Biblia varias formas de referirse
al evangelio, como por ejemplo: “el
evangelio de Cristo” (Romanos
15:19), “El
evangelio de Dios” (1 Timoteo
1:11), “El
evangelio de la Gracia” (Hechos
20: 24), etc. Esto no quiere decir que
existan muchos evangelios, sino que son
formas de referirse al
mismo y único
evangelio.
Conclusión
Nuestra misión no es sólo
proclamar a Jesús,
sino también el reino
de Dios. Aquellos que dicen que
la proclamación del reino
terminó con Jesús
o que fue sólo para judíos,
deberían nuevamente leer sus Biblias,
y especialmente el libro de los hechos.
Sólo dejaremos algunas citas bíblicas
para demostrar lo que venimos diciendo:
Hechos 8: 12 Pero cuando creyeron a Felipe,
que anunciaba el evangelio
del reino de Dios y el nombre de
Jesucristo,
se bautizaban hombres y mujeres.
Hechos 19: 8: Y entrando Pablo en la sinagoga,
habló con denuedo por espacio de
tres meses, discutiendo y persuadiendo
acerca del reino
de Dios.
Hechos 28: 23: Y habiéndole señalado
un día, vinieron a él muchos
a la posada, a los cuales les declaraba
y les testificaba el reino
de Dios desde la mañana
hasta la tarde, persuadiéndoles
acerca de Jesús,
tanto por la ley de Moisés como
por los profetas.
Hechos 28: 28, 29 y 30: Sabed, pues, que
a los gentiles es enviada esta salvación
de Dios;
y ellos oirán. Y cuando hubo dicho
esto, los judíos se fueron, teniendo
gran discusión entre sí.
Y Pablo permaneció dos años
enteros en una casa alquilada, y recibía
a todos los que a él venían,
predicando el reino
de Dios y enseñando acerca
del Señor
Jesucristo, abiertamente y sin
impedimento.
Como verá, Felipe, como buen discípulo,
predicaba el nombre de Jesús
y el Reino de Dios.
Pablo, por su parte, hacia lo mismo, y
su proclamación no era sólo
para judíos, sino que luego pasó
2 años enteros anunciando el reino
de Dios a los gentiles romanos.
En síntesis, Pablo y Felipe anunciaron
a Jesús
y el Reino de Dios.
¿Está
usted haciendo lo mismo?
Ahora ya sabemos que debemos predicar
buenas nuevas sobre
Jesús y el Reino
de Dios. Sobre nuestro Señor
Jesús ya sabemos bastante,
pero lamentablemente poco se sabe sobre
el Reino de Dios,
por eso debemos estudiar este tema. Quizás
usted tenga muchas preguntas, como por
ejemplo: ¿Cómo
será este reino? ¿Dónde
Será? ¿Quién será
su Rey? ¿Cuánto durará?
¿Qué haremos nosotros allí?,
etc.
Las cualidades
del Reino de Dios
Para conocer el Reino
de Dios, tendremos que ir a La
Biblia de los hebreos, o sea, el Antiguo
Testamento. Resulta que el concepto del
Reino de Dios
nace en los Judíos,
y lógicamente ellos entendían
a la perfección lo que Jesús
quería decir cuando repetía
la frase Reino
de Dios. Si nosotros queremos entenderlo
tendremos que pensar como Judíos
y ver de dónde nace este concepto
Judío
del Reino de Dios
¿OK?
Haciendo un poco
de Historia
En una ocasión ocurrió que
el pueblo hebreo le pidió a Dios
tener un Rey
sobre Israel como tenían todos
los demás pueblos de la tierra.
A Dios no
le gustó mucho la petición
de su pueblo, no obstante Dios
accedió. Por ese entonces los Jueces
gobernaban sobre Israel, y dos ejemplos
de ellos eran Samuel
y Sansón.
Así fue que Israel dejó
de ser gobernado por Jueces
para dar su paso a Reyes.
El primer Rey
ungido sobre Israel fue Saúl,
y como todos sabemos, él no fue
recto delante de los ojos de Dios,
ya que no lo obedeció en todo.
Por esto Saúl fue remplazado por
un pastor de ovejas llamado David.
Fue al reino de
David al cual Dios
comenzó a llamar “su
reino”.
En 1 Crónicas
28:5 encontramos la siguiente declaración:
1 Crónicas 28:5: Y de entre todos
mis hijos (porque Jehová me ha
dado muchos hijos), eligió a mi
hijo Salomón
para que se siente en el trono
del reino de Jehová sobre
Israel.
También en 1 Crónicas 29:23
se dice: Y se sentó Salomón
por rey en el trono
de Jehová en lugar de David
su padre...
En otras palabras, David,
Salomón y todos los reyes
que siguieron hasta el último,
se sentaron sobre el trono
de Jehová (Dios).
El Reino
de Israel, cuyo centro estaba en Jerusalén
(1 Reyes 2:11), era el Reino
de Jehová.
El pacto con David
Fue con David
que Dios
haría un pacto. Así dijo
Dios a David
por medio del profeta Natan:
1 crónicas 7:12 al 17: Y cuando
tus días sean cumplidos, y duermas
con tus padres, yo levantaré después
de ti a uno de
tu linaje, el cual procederá
de tus entrañas, y afirmaré
su reino.
El edificará casa a mi nombre,
y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino.
Yo le seré
a él padre, y él
me será a mí hijo...
Y será afirmada tu casa y tu
reino para siempre delante de tu
rostro, y tu trono
será estable eternamente.
Esta promesa
hecha a David,
se cumple sobre Jesús,
el Mesías:
Examínelo
así:
Uno de su linaje:
Jesús es
hijo de David (Mateo 1:1)
Yo le seré
Padre y él me será hijo:
Jesús es
Hijo de Dios
Su reino será
para siempre: Jesús
ya resucitado, es inmortal.
Aprendemos así que en Jesús
se reúnen las características
del descendiente de David,
el cual reinará para siempre sobre
el trono de Jehová.
Fue el ángel Gabriel que al nacer
lo confirmaría:
Lucas 1: 31 al 33: Y ahora, concebirás
en tu vientre, y darás a luz un
hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será
llamado Hijo del
Altísimo; y el Señor
Dios le dará el trono
de David su padre; y reinará
sobre la casa de Jacob para siempre,
y su reino no tendrá
fin.
También
Pedro entendía bien este punto:
Hechos 2: 29 y 30: Varones hermanos, se
os puede decir libremente del patriarca
David, que
murió y fue sepultado, y su sepulcro
está con nosotros hasta el día
de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo
que con juramento Dios le había
jurado que de su descendencia en
cuanto a la carne, levantaría
al Cristo para que se sentase en su trono.
Entonces Jesús
es el legítimo hijo de David,
quien tiene el derecho de sentarse sobre
la casa Jacob para reinar
para siempre sobre Jerusalén y
el mundo entero. Es así
que la promesa
de los cristianos no es el cielo, como
muchos dicen, sino que la
promesa es poder alcanzar el Reino
de Dios restaurado en la tierra de Israel.
El Reino de Dios
fue suspendido en el tiempo
Si usted se ha dado cuenta, hoy en día
no existe un
trono terrestre de Dios sobre Israel
¿verdad?
Lo que pasa es que los descendientes de
David no
fueron como su Padre. Estos fueron impíos,
hasta que la paciencia de Dios
se agotó y en el momento indicado
Dios envió
a su siervo Ezequiel para decirle al Rey
Sedequías lo siguiente:
Ezequiel 21: 25, 26 y 27: Y tú,
profano e impío príncipe
de Israel, cuyo día ha llegado
ya, el tiempo de la consumación
de la maldad, así ha dicho Jehová
el Señor: Depón la tiara,
quita la corona; esto no será más
así; sea exaltado lo bajo, y humillado
lo alto, A ruina, a ruina, a ruina lo
reduciré, y esto no será
más, hasta que venga aquel cuyo
es el derecho, y yo se lo entregaré...
Así fue que el Reino
de Dios fue suspendido en el tiempo
y por más de dos milenios no ha
habido descendiente de David
que reine sobre
Jerusalén, esto será
así hasta que vuelva “aquel
cuyo es el derecho”. ¿Quién
será?
El reino de Dios
será nuevamente restaurado
Antes de que Jesús
fuese llevado al cielo, luego de haber
resucitado, El estuvo cuarenta días
con sus discípulos hablándoles
sobre el reino
de Dios, (Hechos 1:3). Fue en ese
contexto en el que los discípulos
le hicieron una pregunta al Señor,
la cual muchos cristianos de hoy en día
pasan por alto debido a su poco conocimiento
sobre el Reino
de Dios.
Los discípulos le preguntaron en
Hechos 1: 6, lo siguiente: Entonces los
que se habían reunido le preguntaron,
diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS
EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO?
Los discípulos habían aprendido
de su maestro que el reino de Israel seria
restaurado, en su seminario intensivo
de ¡cuarenta
días! (Hechos 1:3). Fue
por eso que los discípulos, ansiosos
por la restauración
del reino, le hicieron esa pregunta.
Jesús
no les reprendió por su pregunta,
y tampoco les dijo que dejaran de tener
falsas esperanzas de un reino
davídico restaurado. Sólo
les dijo que a ellos no les correspondía
saber los tiempos de Dios.
Hechos 1: 7: les dijo: No os toca a vosotros
saber los tiempos o las sazones, que el
Padre puso en su sola potestad.
El reino terrenal
que esperaban los judíos no era
una esperanza falsa, y lo que verdaderamente
sucedió es que los judíos
no supieron diferenciar entre el propósito
de la primera venida de Cristo para morir
por los pecados (Isaías 53) y la
segunda, cuando él regresaría
en el tiempo designado por el Padre para
restaurar el reino
de Israel, librarlo de sus enemigos,
y gobernar sobre el resto del mundo entero
para traer justicia y paz a una tierra
que hoy en día esta corrompida
por el hombre. Este es el esperanzador
mensaje para la raza humana que
hace que las personas quieran arrepentirse
de sus pecados con el fin de poder
tener parte en tan
maravilloso futuro por medio de la resurrección.
El reino de Cristo
tiene su sede central en Jerusalén
Mateo 5: 34 y 35: Pero yo os digo: No
juréis en ninguna manera; ni por
el cielo, porque es el trono de Dios;
ni por la tierra, porque es el estrado
de sus pies; ni por Jerusalén,
porque es la ciudad del gran Rey.
Jesús
es claro al decir que Jerusalén
es la ciudad del gran Rey. También
aprendemos que Dios
tiene un trono en el cielo y otro en la
tierra.
El reino de Cristo
durara mil años corridos
Apocalipsis 20: 4: Y vi tronos, y se sentaron
sobre ellos los que recibieron facultad
de juzgar; y vi las almas de los decapitados
por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra
de Dios, los que no habían
adorado a la bestia ni a su imagen, y
que no recibieron la marca en sus frentes
ni en sus manos; y vivieron y reinaron
con Cristo mil años.
La iglesia reinara
juntamente con Cristo en el reino
Apocalipsis 2: 26 y 27: Al que venciere
y guardare mis obras hasta el fin, yo
le daré autoridad sobre las naciones,
y las regirá con vara de hierro,
y serán quebradas como vaso de
alfarero; como yo también la he
recibido de mi Padre.
Apocalipsis 5: 9 al 10: Digno eres de
tomar el libro y de abrir sus sellos;
porque tú fuiste inmolado, y con
tu sangre nos has redimido para Dios,
de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
y nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes, y reinaremos
sobre la tierra.
Conclusión
Decimos pues que el Reino
de Dios es el reino
restaurado de Israel, donde se
sentará el Hijo de David,
Jesús el Mesías,
el cual reinara
por mil años desde Jerusalén
hacia el mundo entero. Es este el reino
que se les ha prometido a los cristianos,
los cuales serán reyes y sacerdotes
sobre la tierra.
La promesa de La
Biblia NO es el cielo
Recién se mencionó brevemente
que la promesa
de Dios NO
es el cielo como creen la mayoría
de los cristianos, sino
el reino de Dios en la tierra.
Veremos esto utilizando más evidencia
bíblica:
Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán
la tierra,
y los perfectos permanecerán en
ella.
Proverbios 10:30: El justo no será
removido jamás; pero los impíos
no habitarán la
tierra.
Salmos 37: 9: Porque
los malignos serán destruidos,
Pero los que esperan en Jehová,
ellos heredarán
la tierra.
Salmos 37: 11: Pero
los mansos heredarán
la tierra,
Y se recrearán con abundancia de
paz.
Salmos 37:22 Porque
los benditos de él heredarán
la tierra;
Y los malditos de él serán
destruidos.
Salmos 37:29 Los justos
heredarán
la tierra,
Y vivirán para siempre sobre ella.
Salmos 37: 34 Espera
en Jehová, y guarda su camino,
Y él te exaltará para heredar
la tierra.
Salmos 115: 16: Los
cielos son los cielos de Jehová;
Y ha dado la tierra
a los hijos de los hombres.
Mateo 5:5: Bienaventurados
los mansos, porque ellos recibirán
la tierra por heredad...
2 Pedro 3:13,14: Pero
nosotros esperamos, según
sus promesas, nuevos cielos y nueva
tierra, en los cuales mora la justicia...
Cómo ve, la Escritura
nos revela que existe una heredad para
los justos, perfectos, mansos, etc. y
esa heredad es
la tierra. ¿Quiénes
son esos justos, mansos y perfectos?
Es muy sabido que todos
aquellos que somos de Cristo hemos sido
justificados y lavados por su sangre,
en consecuencia, somos justos, y también
hemos sido llamados a ser PERFECTOS
como nuestro Padre que está en
el Cielo.
También debemos ser mansos como
nuestro Señor
Jesús. Por lo tanto, los
justos, los mansos, y los perfectos que
heredaran la tierra
son los cristianos.
Dios de pactos
Hemos aprendido en este estudio que Dios
hizo un pacto con David. De dicho
pacto La Biblia nos dice lo siguiente:
En Jeremías 33:20, 21 leemos:
“Así
ha dicho Jehová: Si
Pudiereis Invalidar mi pacto con el día
y mi pacto con la noche, de tal manera
que no haya día ni noche a su tiempo,
podrá también invalidarse
mi pacto con mi siervo David, para que
deje de tener hijo que reine sobre su
trono…”.
En otras palabras, si Dios
no cumpliera su pacto con David,
antes dejarían de existir la noche
y el día. Así de seguro
y firme es el pacto de Dios
con David.
Además de este pacto, en la Escritura
encontraremos 5 pactos hechos por Dios
con el hombre. Estos pactos pertenecen
tanto al Antiguo Testamento como al Nuevo
Testamento. Estos pactos también
son llamados eternos, excepto
el Pacto Mosaico el cual se declara temporal,
esto es, que continuaría sólo
hasta la venida de la
simiente prometida (Gálatas
3:19, 23 al 26). Además del pacto
Davídico
y del pacto Mosaico
que hemos recién mencionado, también
existen 3 pactos más, a saber:
el pacto Abrahámico, el Pacto Palestino,
y el Nuevo Pacto (que remplaza al Mosaico).
• El pacto
Abrahámico es llamado eterno
en: Génesis 17:7, 13, 19, 1 Crónicas
16:16-17 y Salmos 105:8-11.
• El pacto
Mosaico es llamado temporal
en: Gálatas 3:19, 23 al 26
• El pacto
Palestino es llamado eterno
en: Ezequiel 16:60;
• El pacto
Davídico se llama eterno
en: 2 Samuel 23:5, Isaías 55:3,
y Ezequiel 37:25.
• El Nuevo
Pacto se llama eterno
en: Jeremías 32:40; 50:5; y Hebreos
13:20. Y 3.
Todos estos pactos fueron hechos con un
pueblo de pactos, Israel.
En Romanos 9:4, Pablo nos enseña
que la nación de Israel había
recibido pactos del Señor. En Efesios
2:11-13, él enseña a la
inversa, que los gentiles no han recibido
ninguno de tales pactos y por consiguiente
no gozan de las relaciones de esos pactos
con Dios.
Pero en Cristo, los gentiles han
llegado a ser judíos espirituales
participantes del Nuevo Pacto, y por consiguiente;
de las bendiciones del mismo. Así
podemos decir con toda seguridad que “la
salvación viene de los judíos”
(Ver Juan 2:22).
Entre todos estos pactos que hemos mencionado,
vamos a estudiar un pacto especial, y
es aquel que Dios hizo con el patriarca
Abraham “El
padre de la FE”. Estudiando
este pacto llegaremos a confirmar sólidamente
que la esperanza de los cristianos es
la tierra.
El pacto hecho
con Abraham
Gálatas 3: 6
al 9: Así Abraham creyó
a Dios, y le fue contado por justicia.
Sabed, por tanto, que los que son de fe,
éstos son hijos de Abraham. Y la
Escritura, previendo que Dios había
de justificar por la fe a los gentiles,
dio de antemano la buena nueva a Abraham,
diciendo: En ti serán benditas
todas las naciones. De modo que los
de la fe son bendecidos con el creyente
Abraham.
Gálatas 3: 14
al 16: ..Para que en Cristo Jesús
la bendición de Abraham alcanzase
a los gentiles, a fin de que por la fe
recibiésemos la
promesa del Espíritu. Hermanos,
hablo en términos humanos: Un pacto,
aunque sea de hombre, una vez ratificado,
nadie lo invalida, ni le añade.
Ahora bien, a Abraham
fueron hechas las promesas, y a su simiente.
No dice: Y a las simientes, como si hablase
de muchos, sino como de uno: Y
a tu simiente, la cual es Cristo.
Gálatas 3: 26
al 29: pues todos
sois hijos de Dios por la fe en Cristo
Jesús; porque todos los
que habéis sido bautizados en Cristo,
de Cristo estáis revestidos. Ya
no hay judío ni griego; no hay
esclavo ni libre; no hay varón
ni mujer; porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente
linaje de Abraham sois, y herederos según
la promesa.
Hay varios puntos que
aprendemos en estos pasajes de la epístola
a los gálatas, los cuales, para
un mejor entendimiento, los resumiremos
así:
• Los que son de la fe (en
Cristo Jesús), estos
son hijos de Abraham.
• Los que son de la fe son bendecidos
conjuntamente con el creyente Abraham
(reciben las mismas
bendiciones que se le
prometieron a Abraham).
• En Cristo Jesús la bendición
de Abraham alcanza a los gentiles, o sea
que la promesa
hecha al padre Abraham
es para judíos y gentiles en Cristo
Jesús, porque en Cristo
ya no hay judío ni griego (gentiles),
todos somos un mismo pueblo en Cristo
Jesús. (GENESIS 12:3 “y
serán benditas en ti (Abraham)
todas las familias
de la tierra)
• Finalmente, los que son de Cristo,
linaje (descendientes)
de Abraham son y herederos
según la promesa.
¿Qué
promesa?
Entonces hemos aprendido
que existe una promesa
hecha a Abraham y a su descendiente
(singular)
que es Jesucristo
(Mateo 1: 1: Libro de la genealogía
de Jesucristo,
hijo de David, hijo de Abraham).
Los que son de Cristo son también
descendientes de Abraham y herederos
según la promesa.
Ahora nuestra función
será descubrir en La Biblia cuál
es la promesa que Dios hizo a Abraham
y a sus descendientes. ¿Está
de acuerdo? Para ello tendremos
que ir al comienzo de La Biblia, ya que
Dios ha estado desde el comienzo ocupado
en la redención de la humanidad.
Todo esto que estudiamos es un plan pensado
desde antes de la fundación del
mundo, Y Dios,
en su debido tiempo, pone en acción
sus propósitos.
Génesis 13:14
al 15: Y Jehová dijo a Abraham:
Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar
donde estás hacia el norte y el
sur, y al oriente y al occidente. Porque
toda la tierra que ves, la daré
a ti y a tu descendencia para siempre.”
Génesis 17:7
al 8: Y estableceré mi pacto entre
mí y tú, y tu descendencia
después de ti en sus generaciones,
en pacto perpetuo,
para ser tu Dios, y el de tu descendencia
después de ti. Y te daré
a ti, y a tu descendencia después
de ti la tierra que moras, toda la tierra
de Canaán en heredad perpetua;
y seré el
Dios de ellos.
Usted, si es inteligente,
se dará cuenta que la
promesa hecha a Abraham NO fue el cielo,
sino que Dios le
prometió toda la tierra para El
y sus descendientes (recuerde
que sus descendientes son los que son
de la fe en Cristo) para
siempre o en heredad perpetua.
Dios nunca le dijo a
Abraham algo así como: “mira
hacia el cielo donde yo habito, por que
a ti y a tu descendencia les daré
el cielo en heredad perpetua”,
sino que DIOS
le dijo: “mira
desde el lugar donde estás hacia
el norte y el sur, y al oriente y al occidente.
Porque toda la tierra que ves, la daré
a ti y a tu descendencia para siempre.”
En la epístola a los Romanos Pablo
confirma lo que venimos enseñando.
Dice Romanos 4: 13, así: Porque
no por la ley fue dada a Abraham o a
su descendencia la promesa de que sería
heredero del mundo. Aunque usted
haya recibido la enseñanza de que
pasará sus días en el cielo
tocando un arpa celestial, La Biblia contiene
la bendita esperanza de que los
cristianos renacidos, bautizados, justificados,
adoptados, fieles y santos recibirán
el mundo por heredad.
Este mundo que conocemos será de
todos nosotros (los
cristianos). Por supuesto que Dios
tendrá que hacer unos cuantos arreglitos,
ya que el hombre ha destruido la creación
de Dios
con la contaminación, la desforestación,
etc. Pero para Dios
no hay nada imposible y él hará
de este mundo un paraíso, tal como
lo fue antes de la caída humana.
En Isaías 51:
3 leemos: Ciertamente consolará
Jehová a Sion; consolará
todas sus soledades, y
cambiará su desierto en paraíso,
y su soledad en huerto de Jehová;
se hallará en ella alegría
y gozo, alabanza y voces de canto.
Estas
sí que son buenas noticias para
todos. Si usted por casualidad
lee estas páginas, y no es cristiano,
yo le recomiendo
que se convierta a Dios y a Cristo para
poder tener parte en tan dichoso futuro.
Siguiendo con lo que
venimos estudiando, algunos argumentan
que en realidad las promesas hechas a
Abraham se cumplieron cuando los judíos
entraron en la tierra prometida, pero
si usted analiza bien la promesa hecha
a Abraham se dará cuenta de 2 puntos:
• Los judíos
no han habitado la tierra prometida por
siempre. No fue hasta hace menos de un
siglo que los judíos
estaban esparcidos alrededor del mundo
sin territorio permanente. La
promesa dice que seria
para siempre.
• La promesa era para Abraham y
sus descendientes.
Abraham como sus descendientes tendrán
que habitar la tierra
prometida para siempre para un cumplimiento
cabal de la promesa.
Y para que sea así,
tanto Abraham como
sus descendientes tendrán que resucitar
y recibir la Vida eterna.
Otros, por su parte, argumentan que existen
dos esperanzas distintas, una para Israel
y otra para la iglesia. Según ellos,
los judíos recibirán el
reino milenial de Dios en la tierra y
por su parte la iglesia estará
en el cielo con Dios y con Cristo. Los
que proponen esta enseñanza de
las 2 esperanzas deberían meditar
seriamente en Efesios 4: 4 donde dice
así:
Efesios 4: 4 al 6: Un
cuerpo, y un Espíritu, como
fuisteis también llamados en una
misma esperanza de vuestra vocación;
un Señor, una fe, un bautismo,
un Dios y Padre de todos, el cual es sobre
todos, y por todos, y en todos.
Con este texto en mente, podemos afirmar
que NO existen
dos esperanzas distintas, y lo que la
escritura verdaderamente enseña
es que los pactos, promesas, etc., fueron
hechos con los judíos, pero en
Cristo Jesús,
la salvación y bendiciones de los
judíos alcanzan a los gentiles
(Ver Efesios 2: 12 al 17, Romanos 2: 28
a 29, Gálatas 3: 28).
Es por eso que en Abraham
serían benditas todas las familias
de la tierra.
Finalmente algunos utilizan Hebreos 11:16
para decirnos que nuestra esperanza es
el cielo, pero analizaremos este texto
en su contexto para ver si esto es así:
Hebreos 11: 8 al 16:
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció
para salir al lugar que había de
recibir como herencia; y salió
sin saber a dónde iba. 9Por la
fe habitó como extranjero en la
tierra prometida como en tierra ajena,
morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de
la misma promesa; 10porque
esperaba la ciudad que tiene fundamentos,
cuyo arquitecto y constructor es Dios.
11Por la fe también la misma Sara,
siendo estéril, recibió
fuerza para concebir; y dio a luz aun
fuera del tiempo de la edad, porque
creyó que era fiel quien lo había
prometido. 12Por lo cual también,
de uno, y ése ya casi muerto, salieron
como las estrellas del cielo en multitud,
y como la arena innumerable que está
a la orilla del mar.
13Conforme a la fe murieron
todos éstos sin
haber recibido lo prometido, sino
mirándolo de lejos, y creyéndolo,
y saludándolo, y confesando que
eran extranjeros y peregrinos sobre la
tierra. 14Porque los que esto dicen, claramente
dan a entender que buscan una patria;
15pues si hubiesen estado pensando en
aquella de donde salieron, ciertamente
tenían tiempo de volver. 16Pero
anhelaban una mejor, esto es, celestial;
por lo cual Dios no se avergüenza
de llamarse Dios
de ellos; porque
les ha preparado una ciudad.
En este texto se nos
dice que Abraham esperaba la ciudad cuyo
arquitecto y constructor es Dios. Esta
ciudad sin duda es una ciudad celestial,
en otras palabras, es del cielo, y ha
sido hecha y construida en el cielo. Esto,
sin embargo, no quiere decir que nosotros
iremos al cielo para morar en ella, sino
que en Apocalipsis se nos revela lo siguiente:
Apocalipsis 21: 2 al 4: Y yo Juan vi la
santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que
decía: He aquí el tabernáculo
de Dios con los hombres, y él
morará con ellos; y ellos serán
su pueblo, y Dios
mismo estará con ellos como su
Dios. Enjugará Dios
toda lágrima de los ojos de ellos;
y ya no habrá muerte, ni habrá
más llanto, ni clamor, ni dolor;
porque las primeras cosas pasaron.
La Biblia no se
contradice, por ello debemos armonizarla.
Como ya hemos explicado, la
promesa de Dios es la herencia de la tierra,
y contradecir todo el mensaje bíblico
con algunos textos mal
interpretados, es manipular las escrituras.
Recuerde que los patriarcas esperaban
una ciudad celestial, es decir, una construida
en el cielo por Dios, pero nosotros no
iremos al cielo para morar en ella, sino
que la Nueva Jerusalén descenderá
del cielo de Dios, y de esa forma Dios
morara con los hombres en la tierra y
nosotros seremos su pueblo. Así
podremos afirmar como lo hacia el salmista:
Salmos 115:16: Los cielos son los cielos
de Jehová;
Y ha dado la tierra
a los hijos de los hombres.
Espero que estas explicaciones ayuden
a que usted no vea ninguna contradicción
en la perfecta
palabra de Dios.
El anuncio de los
profetas – El sueño incumplido
del gobierno mesiánico
Una gran parte del mensaje de los profetas
estaba destinada a describir el reino
venidero de Dios. Si los judíos
esperaban que el Mesías gobernara
sobre Israel y el mundo entero en paz
y seguridad, no era porque estaban equivocados,
sino que esto era
en definitiva lo que los profetas habían
anunciado.
Lo que los judíos de los tiempos
de Jesús no supieron diferenciar
fueron los tiempos. El
MESIAS primeramente debía
morir por los pecados de su pueblo como
había sido anunciado por los profetas
y luego volvería
otra vez para validar las esperanzas del
futuro gobierno mesiánico.
(Usted puede estudiar Lucas 19: 11 al
25 para comprender lo que decimos aquí)
Veamos lo que los
profetas anunciaron sobre el futuro gobierno
mesiánico:
Isaías 9: 6 al 7: Porque un
niño nos es nacido,
hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su
nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no
tendrán límite, sobre el
trono de David y sobre su reino, disponiéndolo
y confirmándolo en juicio y en
justicia desde ahora y para siempre. El
celo de Jehová de los ejércitos
hará esto.
Isaías 35: 1 al 3, 5 al 7 y 10:
Se alegrarán el desierto y la soledad;
el yermo se gozará y florecerá
como la rosa. Florecerá profusamente,
y también se alegrará y
cantará con júbilo; la gloria
del Líbano le será dada,
la hermosura del Carmelo y de Sarón.
Ellos verán la gloria de Jehová,
la hermosura del Dios
nuestro. Entonces los ojos de los ciegos
serán abiertos, y los oídos
de los sordos se abrirán. Entonces
el cojo saltará como un ciervo,
y cantará la lengua del mudo; porque
aguas serán cavadas en el desierto,
y torrentes en la soledad. El lugar seco
se convertirá en estanque, y el
sequedal en manaderos de aguas; en la
morada de chacales, en su guarida, será
lugar de cañas y juncos. Y los
redimidos de Jehová
volverán, y vendrán a Sion
con alegría; y
gozo perpetuo será sobre
sus cabezas; y tendrán gozo y alegría,
y huirán la tristeza y el gemido.
Isaías 11: 1 al 5: Saldrá
una vara del tronco de Isaí,
y un vástago retoñará
de sus raíces. Y reposará
sobre él
el Espíritu de Jehová;
espíritu de sabiduría y
de inteligencia, espíritu de consejo
y de poder, espíritu de conocimiento
y de temor de Jehová.
Y le hará entender diligente en
el temor de Jehová.
No juzgará según la vista
de sus ojos, ni argüirá por
lo que oigan sus oídos; sino que
juzgará con justicia a los pobres,
y argüirá con equidad por
los mansos de la tierra; y herirá
la tierra con la vara de su boca, y con
el espíritu de sus labios matará
al impío. Y será la justicia
cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor
de su cintura. (Isaí
era padre de David, el tronco de la vara
de Isaí. Jesús es descendiente
de David)
Isaías 11: 6 al 10: Morará
el lobo con el cordero, y el leopardo
con el cabrito se acostará; el
becerro y el león y la bestia doméstica
andarán juntos, y un niño
los pastoreará. La vaca y la osa
pacerán, sus crías se echarán
juntas; y el león como el buey
comerá paja. Y el niño de
pecho jugará sobre la cueva del
áspid, y el recién destetado
extenderá su mano sobre la caverna
de la víbora. No harán mal
ni dañarán en todo mi santo
monte; porque la tierra será llena
del conocimiento de Jehová,
como las aguas cubren el mar.
Acontecerá en aquel tiempo que
la raíz de Isaí,
la cual estará puesta por pendón
a los pueblos, será buscada por
las gentes; y su habitación será
gloriosa. (Bajo
el gobierno del futuro rey, incluso la
naturaleza de los animales será
cambiada, y la tierra será llena
del cocimiento de Jehová)
Isaías 16: 4 y 5: Moren contigo
mis desterrados, oh Moab; sé para
ellos escondedero de la presencia del
devastador; porque el atormentador fenecerá,
el devastador tendrá fin, el pisoteador
será consumido de sobre la tierra.
Y se dispondrá el trono
en misericordia; y
sobre él se sentará firmemente,
en el tabernáculo de David,
quien juzgue y busque el juicio, y apresure
la justicia. (El
reino pacifico será establecido
en la ruina de todos los anteriores reinos
mundanos)
Isaías 24: 21 al 24: Acontecerá
en aquel día, que Jehová
castigará al ejército de
los cielos en lo alto, y a los reyes de
la tierra sobre la tierra. Y serán
amontonados como se amontona a los encarcelados
en mazmorra, y en prisión quedarán
encerrados, y serán castigados
después de muchos días.
La luna se avergonzará, y el sol
se confundirá, cuando Jehová
de los ejércitos reine en el monte
de Sion y en Jerusalén,
y delante de sus ancianos sea glorioso.
(Dios destruirá
a todos los demás reinos e instaurara
el suyo)
Jeremías 23: 5 al 8 He aquí
que vienen días, dice Jehová,
en que levantaré
a David renuevo justo, y reinará
como Rey, el cual será dichoso,
y hará juicio y justicia en la
tierra. En sus días será
salvo Judá, e Israel habitará
confiado; y este será su nombre
con el cual le llamarán: Jehová,
justicia nuestra.
Por tanto, he aquí
que vienen días, dice Jehová,
en que no dirán más: Vive
Jehová
que hizo subir a los hijos de Israel de
la tierra de Egipto, sino: Vive Jehová
que hizo subir y trajo la descendencia
de la casa de Israel de tierra del norte,
y de todas las tierras adonde yo los había
echado; y habitarán
en su tierra.
Jeremías 33:
14 al 18 He aquí vienen días,
dice Jehová, en que yo confirmaré
la buena palabra que he hablado a la casa
de Israel y a la casa de Judá.
En aquellos días y en aquel tiempo
haré brotar
a David un Renuevo de justicia,
y hará juicio y justicia en la
tierra. En aquellos días Judá
será salvo, y Jerusalén
habitará segura, y se le llamará:
Jehová,
justicia nuestra. Porque así
ha dicho Jehová: No faltará
a David varón
que se siente sobre el trono de la casa
de Israel. Ni a los sacerdotes
y levitas faltará varón
que delante de mí ofrezca holocausto
y encienda ofrenda, y que haga sacrificio
todos los días.
Isaías
32: 1 al 2: He aquí que para justicia
reinará
un rey,
y príncipes presidirán en
juicio. Y será aquel varón
como escondedero contra el viento, y como
refugio contra el turbión; como
arroyos de aguas en tierra de sequedad,
como sombra de gran peñasco en
tierra calurosa. (Aquel
varón designado para reinar es
Jesús)
Zacarías: 9: 10: y (El)
hablará paz a las naciones, y su
señorío será de mar
a mar, y desde el río (Éufrates)
hasta los fines de la tierra. (Jesús
reinara desde el río Éufrates
hasta los fines de la tierra)
Daniel 2: 44 y 45: Y en los días
de estos reyes el Dios
del cielo levantará un reino
que no será jamás destruido,
ni será el reino dejado a otro
pueblo; desmenuzará y consumirá
a todos estos reinos, pero
él permanecerá para siempre,
de la manera que viste que del monte fue
cortada una piedra, no con mano, la cual
desmenuzó el hierro, el bronce,
el barro, la plata y el oro. El gran Dios
ha mostrado al rey lo que ha de acontecer
en lo por venir; y el sueño es
verdadero, y fiel su interpretación.
(Dios levantara
un reino eterno que destruirá a
todos los demás reinos mundanos)
Jeremías 3: 17: En aquel tiempo
llamarán a Jerusalén: Trono
de Jehová,
y todas las naciones vendrán a
ella en el nombre de Jehová
en Jerusalén;
ni andarán más tras la dureza
de su malvado corazón.
Daniel 7: 27: Y que el reino,
y el dominio y la majestad de los reinos
debajo de todo el cielo, sea dado al
pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino
es reino eterno,
y todos los dominios le servirán
y obedecerán.
Isaías 2: 1 AL 4: Acontecerá
en lo postrero de los tiempos, que será
confirmado el monte de la casa de Jehová
como cabeza de los montes, y será
exaltado sobre los collados, y correrán
a él todas las naciones. Y vendrán
muchos pueblos, y dirán: Venid,
y subamos al monte de Jehová,
a la casa del Dios
de Jacob; y nos enseñará
sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sion saldrá la ley, y
de Jerusalén la palabra de Jehová.
Y juzgará entre las naciones, y
reprenderá a muchos pueblos; y
volverán sus espadas en rejas de
arado, y sus lanzas en hoces; no alzará
espada nación contra nación,
ni se adiestrarán más para
la guerra. (La
paz anhelada por todo ser humano será
alcanzada en el Reino de Dios)
Isaías 65: 17 al 25: Porque he
aquí que yo crearé nuevos
cielos y nueva
tierra;
y de lo primero no habrá memoria,
ni más vendrá al pensamiento.
Mas os gozaréis y os alegraréis
para siempre en las cosas que yo he creado;
porque he aquí que yo traigo a
Jerusalén alegría, y a su
pueblo gozo. Y me alegraré con
Jerusalén,
y me gozaré
con mi pueblo;
y nunca más se oirán en
ella voz de lloro, ni voz de clamor. No
habrá más allí niño
que muera de pocos días, ni viejo
que sus días no cumpla; porque
el niño morirá de cien años,
y el pecador de cien años será
maldito. Edificarán casas, y morarán
en ellas; plantarán viñas,
y comerán el fruto de ellas. No
edificarán para que otro habite,
ni plantarán para que otro coma;
porque según los días de
los árboles serán los días
de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán
la obra de sus manos. No trabajarán
en vano, ni darán a luz para maldición;
porque son linaje de los benditos de Jehová,
y sus descendientes con ellos. Y antes
que clamen, responderé yo; mientras
aún hablan, yo habré oído.
El lobo y el cordero serán apacentados
juntos, y el león comerá
paja como el buey; y el polvo será
el alimento de la serpiente. No afligirán,
ni harán
mal en todo mi santo monte,
dijo Jehová.
Joel 3: 18 al 21: Sucederá en aquel
tiempo, que los montes destilarán
mosto, y los collados fluirán
leche, y
por todos los arroyos de Judá correrán
aguas; y saldrá una fuente de la
casa de Jehová,
y regará el valle de Sitim. Egipto
será destruido,
y Edom será vuelto en desierto
asolado, por la injuria hecha a los hijos
de Judá; porque derramaron en su
tierra sangre inocente. Pero Judá
será habitada para siempre, y Jerusalén
por generación y generación.
Y limpiaré la sangre de los que
no había limpiado; y Jehová
morará en Sion.
Amos 9: 8 al 15: Porque he aquí
yo mandaré y haré que la
casa de Israel sea zarandeada entre todas
las naciones, como se zarandea el grano
en una criba, y no cae un granito en la
tierra. A espada morirán todos
los pecadores de mi pueblo, que dicen:
No se acercará, ni nos alcanzará
el mal. En aquel día yo levantaré
el tabernáculo
caído de David,
y cerraré sus portillos y levantaré
sus ruinas, y lo edificaré como
en el tiempo pasado; para que aquellos
sobre los cuales es invocado mi nombre
posean el resto de Edom, y a todas las
naciones, dice Jehová
que hace esto. He aquí vienen días,
dice Jehová,
en que el que ara alcanzará al
segador, y el pisador de las uvas al que
lleve la simiente; y los montes destilarán
mosto, y todos los collados se derretirán.
Y traeré del cautiverio a mi pueblo
Israel, y edificarán ellos las
ciudades asoladas, y las habitarán;
plantarán viñas, y beberán
el vino de ellas, y harán huertos,
y comerán el fruto de ellos. Pues
los plantaré sobre su tierra, y
nunca más serán arrancados
de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová
Dios tuyo.
Las Escrituras hebreas están llenas
de la bendita esperanza del futuro gobierno
mesiánico. Todos estos acontecimientos
descritos aun no se han cumplido, y Dios
sólo sabe el tiempo cuando el haga
realidad las
promesas hechas a los padres por medio
de sus profetas.
Así como se cumplieron las profecías
referentes al Mesías (hijo
de David nacería de una virgen
en Belén y moriría por los
pecados de su pueblo,
etc.). Así también deben
cumplirse todas las demás profecías
mesiánicas referidas al Reino
de Dios sobre Jerusalén,
dominando de mar a mar, destruyendo todo
reino mundano, y trayendo paz y felicidad
duradera a la tierra que hoy está
en ruinas. Si usted no cree en este mensaje,
usted no le está creyendo a los
profetas y tampoco a Dios.
Es hora de que considere volver a la
esperanza de los cristianos primitivos,
que sabían al igual que muchos
de nosotros, que habrá resurrección
de los muertos y un periodo de mil años
en la Jerusalén reconstruida y
hermoseada y dilatada, como lo prometen
Ezequiel, Isaías y otros profetas.
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Que Dios le bendiga
en el nombre del Señor Jesús.